Cómo hacer fricasé de pollo: receta tradicional y el truco francés de su técnica
Francisco Rangel · 11 de agosto de 2026
A simple vista, el fricasé de pollo parece otro estofado cremoso, sin embargo, su secreto reside en la técnica. A diferencia de un guiso convencional, la carne no se sella intensamente, sino que se saltea suavemente sin dorarse para preservar un color claro y una textura jugosa.
Este método francés cruzó fronteras hacia España, el Caribe y América Latina, donde cada región integró ingredientes locales y manteniendo la esencia del platillo original.
Esta es la sencilla receta francesa que puedes preparar en 45 minutos/ Shutterstock
Ingredientes:
1 kg pollo en piezas (sin piel)
250 grs champiñones
1 cebolla
2 dientes de ajo
1 taza de caldo de pollo
½ taza de crema ácida
1 cda de mantequilla
1 cda harina de trigo
Una pizca de pimienta blanca
Una pizca de tomillo fresco
Una pizca de sal
¿Cómo hacer fricasé de pollo?
Derrite mantequilla a fuego medio y sofríe la cebolla y el ajo sin permitir que tomen color.
Incorpora el pollo sin piel y en piezas, cocina por 5 minutos.
Añade champiñones rebanados y espolvorea encima la harina removiendo constantemente.
Vierte el caldo poco a poco y no dejes de batir hasta que se integre con la harina.
Tapa y cocina a fuego lento por 30 minutos.
Integra una cucharada de caldo caliente a la crema y tempera antes de añadir.
Bate hasta que la crema se integre e incorpora tomillo, pimienta y sal.
Reduce 5 minutos más sin llegar a hervir.
Tip Animal: Sirve este clásico platillo francés acompañado con arroz blanco o pan rústico.
¿Fricasé o estofado? La diferencia está en la técnica
Prepara esta receta en casa/ Shutterstock
El fricasé es un plato tradicional de Francia que consiste en un guiso de carne blanca, generalmente pollo. Se cocina a fuego lento y en una salsa blanca, espesada con mantequilla.
Su nombre proviene de frire (freír) y casser (romper). Esta es una técnica que apareció por primera vez en manuscritos medievales en 1300, en el famoso Le Viandier.
Fue hasta 1490 que obtuvo su nombre, friquassée y rápidamente se expandió por Europa como un plato elegante y de carne tierna.
Con la llegada de franceses a América Latina y Centroamérica, el platillo tradicional migró. En Haití y algunas islas antillanas, es uno de los platillos más populares.
Escuelas de cocina como Le Cordon Bleu y Escoffier destacan dos pilares esenciales en esta preparación:
No reacción de Maillard: la carne se cocina a fuego bajo y se evita que se dore la superficie. Así se mantiene una base de caldo limpia y blanca.
Ligazón sedosa: la salsa espesa se hace mediante un roux (harina y mantequilla), combinado con crema o yema de huevo, logrando una textura aterciopelada.