Daniel Medrano · 8 de agosto de 2026
Los medicamentos agonistas del receptor GLP-1, de acuerdo con diferentes estudios, se han consolidado como fármacos efectivos para controlar la diabetes tipo 2 y lograr la pérdida de peso en personas que padecen obesidad. Anteriormente, solamente estaba disponible en inyecciones, sin embargo, en los últimos años se han desarrollado versiones en pastillas.
La llegada de la pastilla GLP-1 ofrece una alternativa para evitar las agujas manteniendo el mismo mecanismo de acción, ya que imita la hormona natural GLP-1 para estimular la insulina cuando es necesario, reducir el apetito, ralentizar el vaciamiento del estómago y mejorar el control del azúcar en la sangre.
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La GLP-1 es una hormona natural que se produce principalmente en las células L del intestino delgado después de comer, cuando detectan nutrientes como azúcares, proteínas o grasas.
Su función principal es estimular la liberación de insulina solamente cuando el azúcar en sangre está alto, ayudando a controlarlo sin causar una hipoglucemia –padecimiento que se manifiesta cuando los niveles de azúcar desciende a niveles muy bajos–.
Esta hormona también inhibe el glucagón –hormona que sube el azúcar–, ralentiza el vaciamiento del estómago y genera una sensación de saciedad en el cerebro, reduciendo el apetito.
La vida de la hormona es muy corta porque se degrada con rapidez, es por ello que el cuerpo la libera de forma continua tras haber ingerido alimentos.
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Durante mucho tiempo, la única opción que se tenía para poder acceder a medicamentos GLP-1 para el tratamiento de la diabetes tipo 2 y la obesidad era la inyección.
El tratamiento a base de la inyección elimina la barrera por temor a las agujas, la necesidad de refrigeración o la incomodidad de tener que pincharse de manera constante, debido a que hay personas que necesitan hasta dos inyecciones por día.
De acuerdo con estudios, aunque las presentaciones en pastillas ofrecen mayor comodidad al ingerir el fármaco, en el caso de su uso para fines de disminuir de peso, los resultados no siempre son los mismos que con las inyecciones.
Marisol Segovia, médica cirujana por la UNAM, explica a El Sabueso que, aunque es cierto que las pastillas aumentan el acceso al tratamiento al eliminar el miedo a las agujas, la vía oral no es necesariamente la más cómoda, pues exige una disciplina diaria estricta y su absorción gástrica es menos predecible que la vía subcutánea.
Añade que uno de los principales valores que aporta la pastilla es en cuanto a temas logísticos y comerciales, debido a que producir comprimidos es exponencialmente más barato y rápido que fabricar dispositivos de inyección con cadena de frío.
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Entre los agonistas del receptor GLP-1 más conocidos se encuentran la semaglutida y la tirzepatida. La semaglutida se comercializa como Ozempic –inyección semanal para diabetes tipo 2– y como Wegovy –inyección semanal aprobada para el control de peso–. La tirzepatida se vende como Mounjaro –para diabetes– y Zepbound –para obesidad y sobrepeso–.
La primera versión oral de semaglutida fue Rybelsus, aprobada en 2019 por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Se toma una vez al día en dosis de hasta 14 miligramos.
En diciembre de 2025, la FDA aprobó también la versión en pastillas de Wegovy –semaglutida oral en dosis más altas, hasta 25 miligramos diarios. Esta fue la primera pastilla de GLP-1 autorizada específicamente para el control crónico de peso en adultos con obesidad o sobrepeso y al menos una comorbilidad relacionada.
En abril de 2026, la FDA aprobó Foundayo y se trata del primer agonista del receptor GLP-1 de molécula pequeña, es decir, no peptídico, disponible en pastilla una vez al día. Está indicado para el control de peso en adultos con obesidad o sobrepeso con condiciones asociadas, y se distingue porque no requiere restricciones de comida ni agua.
Los agonistas del GLP-1 pueden tener algunos efectos secundarios y estos pueden presentarse cuando la persona aumenta la dosis, aunque en el caso de que se presentan suelen mejorar con el tiempo o a medida que el cuerpo se adapta al tratamiento, de acuerdo con Medline Plus.
Algunos de los efectos secundarios que se pueden presentar son: