Daniela Martínez Martínez · 10 de octubre de 2026
Desde hace meses, habitantes de Guadalajara y otros municipios metropolitanos acusan que el agua que llega a sus casas tiene mal olor, presenta colores amarillentos, cafés o negros, e incluso contiene sedimentos.
Las quejas comenzaron desde antes de octubre, pero el problema se agravó durante los primeros días de este mes, cuando aumentaron los reportes de agua con características inusuales y las familias continuaron denunciando afectaciones en su vida cotidiana.
El gobernador de Jalisco, Pablo Lemus, anunció que dejará de utilizar temporalmente el agua de la presa Las Pintas para abastecer a la Zona Metropolitana de Guadalajara, debido a los problemas de calidad registrados en el agua que llega a los habitantes.
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Esto reducirá el volumen disponible para la ciudad y obligará a implementar cortes programados o tandeos. También planteó construir un nuevo acueducto para sustituir la infraestructura antigua. Pero, ¿cuándo comenzó esta crisis? Esto es lo que sabemos.
La mala calidad del agua en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG) ha sido reportada desde 2025. En marzo de este año, El Sabueso documentó que el Sistema Intermunicipal de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado (SIAPA) había detectado coliformes en el agua suministrada a hogares durante 2025. En algunos análisis también se identificaron problemas de turbiedad y sedimentos.
El 4 de marzo, el SIAPA reconoció que había recibido quejas por la mala calidad del agua en municipios de la zona metropolitana.
En ese momento, las autoridades estatales sostuvieron que los monitoreos se encontraban dentro de los parámetros permitidos y descartaron que hubiera evidencia de afectaciones a la salud que justificara una alerta sanitaria.
Sin embargo, especialistas consultados por El Sabueso señalaron que la norma mexicana NOM-127-SSA1-2021 establece que no debe detectarse E. coli ni coliformes fecales en el agua para uso y consumo humano. La presencia de estos microorganismos es un indicador de posible contaminación fecal.
Habitantes de distintos puntos de la ZMG acusaron en junio de 2026 que el agua llegaba sucia y con mal olor. Vecinos realizaron una petición en Change.org, en la que acusaban: “El agua en nuestro municipio tiene un olor apestoso y es un riesgo para la salud”.
Después, convocaron a una movilización denominada Megamarcha por el Agua, prevista para el 24 de junio. Los organizadores exigían la intervención de los gobiernos federal, estatal y municipal para atender la situación y garantizar el acceso a agua de calidad.
Durante agosto se registraron más protestas por las condiciones del agua en la zona metropolitana. De acuerdo con los registros de la Comisión Estatal de Derechos Humanos de Jalisco, se recibieron 145 quejas relacionadas con el suministro o la calidad del agua en Guadalajara, Zapopan, Tlaquepaque y Tonalá.

Una familia entrevistada por Animal Político compartió que compran agua de garrafón para lavarse la cara, las manos y la boca, aunque para bañarse siguen utilizando la que sale de la llave. “Acá nos tenemos que bañar con la boca bien cerrada”, afirmó.
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El 5 de octubre, habitantes de las colonias El Sauz y Lomas del 4 bloquearon las avenidas Colón y Torres Bodet e interrumpieron el paso de la Línea 1 del Tren Ligero para exigir una solución al problema del agua sucia.
Pablo Lemus anunció en octubre que se dejará de utilizar temporalmente el agua que llega desde el lago de Chapala a través del sistema antiguo de abastecimiento que termina en la presa Las Pintas.
De acuerdo con el gobernador, se detectaron descargas irregulares a lo largo del canal que alimenta esa presa, lo que contribuyó al deterioro de la calidad del agua que llega a la planta potabilizadora número 1 de Miravalle.
La decisión implica reducir aproximadamente 30% el volumen de agua disponible para distribuir en la ciudad. El gobierno estatal planteó que la medida va a permitir mejorar la calidad del líquido mientras se realizan trabajos de saneamiento y obras de infraestructura.
Las autoridades informaron que con la reducción del suministro se implementará un esquema de rotación del servicio, conocido como tandeo. Esto significa que el agua se distribuirá de manera intermitente, en días y horarios determinados, según la zona.
El gobierno anunció que esta primera etapa durará seis meses, mientras avanzan las obras para desviar el agua del sistema antiguo y ampliar la capacidad de potabilización en Miravalle.
Un día después del anuncio sobre la reducción del suministro, Lemus informó que envió al Congreso de Jalisco una iniciativa para construir el acueducto sustituto Chapala-Guadalajara.
El proyecto busca reemplazar la infraestructura antigua por una nueva conducción de agua. Según el gobernador, la inversión estatal prevista es de 18 mil millones de pesos y el esquema propuesto no implicaría contratar deuda pública, privatizar el servicio ni aumentar las tarifas del agua.
Hasta el momento, la iniciativa todavía debe seguir el proceso correspondiente en el Congreso.