Paula Paredes Solarte · 25 de agosto de 2026
En México la prediabetes avanza como una amenaza silenciosa que entre otros factores es impulsada por la falta de un diagnóstico oportuno y los mitos sobre esta enfermedad que aún persisten socialmente.
Según datos oficiales, más de 17 millones de adultos viven con esta condición en el país; es decir, presentan niveles de glucosa en sangre superiores a lo normal, pero aún por debajo de los criterios diagnósticos de diabetes
Sin embargo, la mayoría lo desconoce al no causar síntomas, elevando el riesgo de desarrollar diabetes tipo 2 y sus complicaciones asociadas, como retinopatía, neuropatías (daño a nivel del sistema nervioso), enfermedades renales o cardiovasculares, incluyendo infartos de miocardio y accidentes cerebrovasculares.
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Por todo lo anterior, vale la pena poner sobre la mesa algunos de los mitos que es necesario romper para que la población mexicana atienda de manera temprana y preventiva la prediabetes.
“Es importante que las personas rompan con estos mitos, pues al creerlos descuidan su salud y se exponen a desarrollar padecimientos que pueden prevenirse o retrasarse. La realidad es que la prediabetes avanza en silencio y generalmente no causa síntomas, por lo que identificar oportunamente los factores de riesgo y realizar pruebas de detección según la recomendación de un profesional de la salud resulta fundamental. La prediabetes no avisa, pero sí ofrece una segunda oportunidad; un acompañamiento adecuado para transformar nuestros hábitos, combinado con tratamiento médico cuando sea necesario, ayuda a frenar su avance y cuidar nuestra salud”, dice la Dra Fernanda Carballar, especialista en Endocrinología.

La prediabetes puede presentarse en personas de distintas edades y composiciones corporales. Datos indican que el 18% de los mexicanos entre 30 y 39 años ya vive con esta condición.
En realidad factores como el sedentarismo, la alimentación poco saludable, el estrés crónico y los antecedentes familiares incrementan el riesgo incluso en personas con peso normal. Aunque la pérdida de peso moderada ayuda a normalizar la glucosa en quienes viven con sobrepeso, tener una complexión delgada no exime del riesgo, por lo que el chequeo periódico y los hábitos saludables son indispensables para todos.
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No se requieren rutinas extenuantes. De hecho, las recomendaciones internacionales sugieren acumular al menos 150 minutos de actividad física aeróbica moderada a la semana, lo que equivale a solo 30 minutos al día de caminata a paso ligero, andar en bicicleta o bailar en casa.
Sumado a esto, la recomendación es mantener una alimentación balanceada.
Mucha gente tiene la idea de que este es un rumbo que ya no se puede cambiar, y aunque los antecedentes familiares son importantes, un diagnóstico de prediabetes no es definitivo, sino una ventana de oportunidad para que tu organismo pueda volver a los niveles normales de glucosa antes de que haya un progreso.
Según investigaciones, las intervenciones intensivas de estilo de vida, enfocadas en pérdida de peso, alimentación saludable y actividad física regular pueden reducir la probabilidad de progresión a diabetes tipo 2 hasta en un 58% en personas con alto riesgo.
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