Manu Ureste · 1 de noviembre de 2026
Grecia Quiroz habla desde un templete a pocos metros de donde asesinaron a su esposo, Carlos Manzo. Viste de negro riguroso, lleva un sombrero claro y sostiene el bastón de mando de Uruapan. Es la mañana del miércoles 21 de octubre y encabeza el homenaje en el que Carlos recibe, de manera póstuma, la presea de Mártir de Uruapan. Un año después del crimen, ella gobierna el municipio y dirige el movimiento que él dejó.
En ese mismo lugar, cuando acababa de asumir la alcaldía, los cientos de medios que se agolpaban para escucharla, incluido Animal Político, la veían compungida, insegura, sobrepasada y por momentos rota. Al asesinato de su pareja y padre de sus hijos se sumaba la responsabilidad de gobernar y encabezar el Movimiento del Sombrero.
Hoy conserva el semblante serio. No tiene la soltura ni el tono dicharachero de Carlos Manzo, pero es notorio que habla con más seguridad ante el público y las cámaras.
“No era perfecto, pero tenía convicciones claras y el valor de sostenerlas, y eso le costó la vida”, dice sobre Carlos. “Aquí mismo él dijo una vez: patria o muerte. A él le tocó muerte”.

La vigilancia sigue siendo parte del escenario de Uruapan un año más tarde. Vallas metálicas delimitan el espacio de la alcaldesa. Hay soldados, guardias nacionales, policías estatales y municipales; camionetas artilladas cierran el paso y un blindado verde olivo destaca entre los vehículos. Varios funcionarios llevan sombreros como el de Manzo. Entre el público hay personas vestidas de luto y una mujer que abraza una bandera de México. Su playera lleva el rostro de Carlos y una frase: “Podrán matar al mensajero, pero no el mensaje”.
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Grecia habla de la vida y los proyectos que compartieron, pero también de lo que piensa hacer desde el cargo. Exige esclarecer el asesinato, reclama instituciones autónomas y transparentes y extiende la petición de justicia a las madres buscadoras y las víctimas de extorsión.
“El dolor no entiende de partidos y la justicia tampoco debería entender de eso”.
La mujer que acompañaba a Carlos ocupa ahora su lugar al frente del movimiento. Sus colaboradores ya la impulsan hacia la gubernatura de 2027; sus críticos le exigen resultados en Uruapan y la acusan de desatender el municipio. Ella presenta su responsabilidad como una continuación del compromiso de su esposo: “Trabajaré para que su compromiso con la ciudadanía, sus ideales, no se quede solo en palabras”.
La propuesta llegó cuando apenas habían comenzado a despedir a Carlos. Grecia cuenta que recibió en su casa a los compañeros que iniciaron el movimiento. Ya llevaban un documento para presentar ante el Congreso del Estado, listo para que lo firmara.
Le dijeron que era quien mejor conocía el proyecto y los movimientos políticos de su esposo. Ella escuchó los argumentos y aceptó con una condición.
“Necesito que no me dejen sola. A lo que nos vamos a enfrentar no es nada fácil”, recuerda en entrevista con Animal Político.
Su relato de la llegada al poder comienza antes de la relación de pareja. Reivindica casi diez años junto a Carlos: primero fueron compañeros de lucha, dice; después se hicieron pareja y padres. A veces le advertía de problemas del trabajo y él le respondía como esposo. Les costaba separar ambas relaciones.
“Porque a veces yo opinaba y él a lo mejor me contestaba como su pareja, cuando yo no se lo estaba diciendo como su pareja, sino como una compañera más de trabajo”.
Emilio Herrera, secretario de Turismo y Cultura, defiende que ella fuera la elegida. Se incorporó al Ayuntamiento con Carlos y Grecia lo mantuvo en el cargo. Sostiene que su cercanía con el alcalde le permitía conocer tanto sus ideales como lo que ocurría en la administración. “Él le platicaba todo. No había un mejor perfil que ella”, afirma.
Conrado Paz recuerda un papel distinto. El diputado local, elegido con el Movimiento del Sombrero y hoy coordinador de la bancada del PRD, describe sus tareas como administrativas: llevaba recursos para pagar a brigadistas y recibía facturas de comprobación.
“Nunca fue un perfil político“, afirma. Por eso dice que esperaba que otro de los liderazgos del grupo asumiera la alcaldía y no Grecia.

Conrado trabajó con Carlos en el proyecto social y después se distanció del movimiento. Su desacuerdo con el nombramiento de Grecia se relaciona con lo que considera falta de experiencia para gobernar y con el riesgo de que concentrara su atención en el asesinato.
Juan Daniel Manzo, hermano de Carlos y subsecretario de Gobernación del gobierno morenista de Michoacán, dice que inicialmente apoyó que la sucesión se resolviera dentro del grupo ganador de la elección. A Grecia, asegura, le ofreció ayudar como enlace con el gobierno estatal, igual que había hecho con su hermano.
Pero la coincidencia duró poco. Hoy Juan es uno de sus críticos más duros y cuestiona el peso político que Grecia tuvo junto a su hermano. La recuerda primero como asistente, encargada de llevar a Carlos de un lugar a otro porque a él no le gustaba manejar. Después, explica, asumió tareas administrativas, como el pago de la nómina del movimiento.
“Ella no era tanto la parte política. La parte política la monopolizaba Carlos, era su voz y ya”, afirma. Frente al relato de Grecia como compañera de lucha, Juan sostiene que las ideas y las decisiones provenían de su hermano: “El Movimiento del Sombrero recae ideológicamente, y con todas las contradicciones que Carlos tenía, nada más en Carlos”.
Para quienes trabajaron con Carlos Manzo y con Grecia, la diferencia va más allá de la seguridad ante un micrófono.
Víctor Hugo de la Cruz, regidor del Movimiento del Sombrero conocido como “Saladitas”, cuestiona a quienes esperan ver a Grecia con chaleco, arriba de una camioneta y recorriendo los cerros como Carlos. “Carlos Manzo era uno nada más”, dice. Describe el estilo de la alcaldesa como uno “más de cobijo, de abrazo, de cariño, de cercanía con la gente”.
Emilio Herrera, secretario de Turismo y Cultura y colaborador de las dos administraciones, encuentra otra diferencia en el trabajo cotidiano: con Grecia, explica, los eventos se preparan con más tiempo y hay más espacio para las propuestas del gabinete. “Ella escucha a su gente, a su gabinete, es más abierta a opiniones”.
La concentración de las decisiones en Carlos también aparece en el relato de Conrado Paz, diputado local del PRD que llegó al Congreso con el Movimiento del Sombrero y después rompió con él. Su recuerdo del alcalde se aleja de los homenajes y los aplausos: “Los legisladores estábamos trabajando a la idea de lo que él quisiera. Él tenía que ser la idea inicial y la final”.
Cuando se le pregunta si a Carlos se le llegó a subir el poder a la cabeza, responde tajante, sentado en la terraza de un café del centro histórico: “Sí, completamente”. Paz sostiene que la aspiración de llegar a la gubernatura terminó por imponerse al trabajo de gobierno: “El proyecto era él para ser gobernador“.
Pero al comparar el trato con los ciudadanos, el diputado reconoce una diferencia a favor de Carlos: era más fácil encontrárselo en la calle y hablar directamente con él. Con Grecia, asegura, ese acceso se ha reducido mucho. “Un ciudadano para poder acceder a la presidenta municipal es muy complicado”, afirma.
Su relación con el Ayuntamiento está marcada por la ruptura con el movimiento que lo llevó al Congreso. Paz explica que se alejó por la concentración de decisiones en Carlos y porque, según denuncia, este le exigió entregar el 50% de su salario para financiar al Movimiento del Sombrero. “Saladitas”, en cambio, defiende que las aportaciones de sus integrantes son siempre voluntarias.
Paz denuncia que, tras su salida, quedó bloqueado: “Estoy completamente vetado de todo lo que tenga que ver con el Ayuntamiento“. Asegura que incluso hay funcionarios que evitan hablarle por miedo a perder el trabajo. Cuando se le plantea si esa dinámica se parecería a la de una secta, coincide de inmediato: “Es como una secta, exactamente”.
Grecia reconoce que la protección ha cambiado su relación con la calle. En la entrevista del 20 de octubre, un día antes del homenaje, dice que no puede ir a la tienda de la esquina ni llevar libremente a sus hijos a la escuela. Necesita, según cuenta, al menos veinte personas para custodiar sus movimientos.
Al principio evitaba que la gente la viera así porque Carlos había criticado a los políticos rodeados de escoltas y en camionetas blindadas.
“No quería incomodar a la ciudadanía. No quería que sintieran que yo sí merecía esa seguridad y ellos no”.
Hoy dice que los ciudadanos comprenden por qué ella y sus hijos necesitan esa protección.
La distancia que Conrado cuestiona también aparece en la crítica de Juan Manzo. Considera que la administración ha relegado los servicios y que algunas obras que ahora se presumen corresponden, en realidad, a acuerdos previos entre Carlos y el gobierno estatal de Alfredo Bedolla, de Morena.
“Se ha priorizado la narrativa de la campaña para gobernador más que la atención a Uruapan“, acusa.
Desde el Ayuntamiento, Emilio Herrera enumera adquisiciones que, según explica, buscan dejar bienes propios en lugar de seguir pagando rentas: patrullas, vehículos de servicio y toldos para los eventos del centro histórico. Habla además de un proyecto de centro de artes. Víctor destaca la gestión de un cuartel para la Policía Municipal.
Conrado ofrece otro balance: atribuye al gobierno estatal la obra pública de la ciudad y cuestiona el mantenimiento de los servicios municipales. Pone un ejemplo: una alberca en la unidad deportiva que, según denuncia, lleva un año abandonada.
“Ni siquiera eso se pudo lograr. Rehabilitar la alberca para que volviera a tener funcionamiento”, señala.
Fuera del equipo político, la seguridad sigue ocupando las conversaciones.
Durante recorridos nocturnos previos a la entrevista con Grecia, varios propietarios de locales de comida explicaron a Animal Político que habían disminuido los cobros de policías y agentes de Tránsito. Sin embargo, denunciaron que la extorsión del crimen organizado continuaba. Algunos dijeron que sus negocios habían sido baleados por no pagar y que todavía hay gente que opta por huir de Uruapan.
Juan Manzo reconoce una diferencia entre ambas formas de extorsión y la sitúa desde la administración de su hermano.
“Tampoco con Carlos se resolvió, pero de alguna manera se atendió. Lo que se resolvió fue la extorsión institucionalizada”, puntualiza.
Conrado Paz sostiene que el problema sigue extendido entre los negocios y cuestiona que la presencia federal alcance para atender las necesidades de seguridad cotidiana.
“Tú le puedes llamar a la policía en este momento y no va a llegar. No porque no quieran, sino porque no tienen la capacidad de cubrir las necesidades actualmente. La responsabilidad sí recae en la alcaldía, en la presidenta municipal”, afirma.
La plantilla policial es uno de los puntos de conflicto.
En septiembre fueron dados de baja 109 policías municipales, según la cifra que hizo pública el gobernador Alfredo Ramírez Bedolla. Conrado critica que esas salidas redujeran la capacidad de vigilancia. Grecia defendió la medida como parte de una revisión de la corporación: explicó que los agentes separados no habían acreditado los controles de confianza o no reunían todos los requisitos para permanecer en funciones.
Juan Manzo cuestiona esa explicación y atribuye las bajas a problemas económicos del Ayuntamiento por una mala gestión administrativa: “Dijeron que no pasaron los controles de confianza, pero en realidad es por la falta de recursos económicos. No tenían para pagarles”. Conrado, por su parte, considera que pudo haber motivos políticos: “Creo que tiene que ver con un tema político, con gente que a lo mejor ya empezó a tener un desgaste y que sobrepasaban la autoridad de Grecia”.
La decisión también abrió una disputa con el gobierno estatal. Bedolla aseguró que el Ayuntamiento no había enviado ese año a sus policías a las evaluaciones de permanencia y negó que el estado hubiera ordenado los despidos. El Secretariado Ejecutivo estatal también rechazó haber solicitado las bajas y señaló que esa decisión correspondía al municipio.
El regidor Víctor ‘Saladitas’ defiende la decisión de la alcaldesa como una continuación de la depuración iniciada por Carlos. También admite que la extorsión criminal permanece.
“No podemos decir que todo está bien porque sería caer tanto en el egocentrismo como en querer maquillar cosas, y es algo que no vamos a hacer”, afirma.
En la entrevista, Grecia reconoce las quejas. Dice que las lleva a las mesas de seguridad con autoridades estatales y federales, aunque añade que no siempre la invitan.
“Son los propios ciudadanos los que se quejan, los que dicen que la extorsión sigue y que hay algo que se debe hacer”.
Delimita sus tareas como alcaldesa a la seguridad pública municipal, la proximidad y los operativos que le corresponden. Asegura que los han realizado. Sobre el apoyo federal, distingue un compromiso que considera cumplido: la permanencia del Ejército y la Guardia Nacional después del asesinato.
“En ese tema, hasta hoy puedo decir que se ha cumplido”.
El 27 de octubre anunció que acordó reunirse con Omar García Harfuch para revisar cómo reforzar la seguridad ante los hechos recientes de violencia. Reconoció la inversión federal para el cuartel y la presencia de militares y guardias nacionales.
Su valoración del Plan Michoacán, la estrategia federal de seguridad y desarrollo puesta en marcha tras el asesinato de Carlos, recoge el descontento que dice escuchar de empresarios y ciudadanos. Según ellos, explica, solo fue una forma de calmar la situación después de su muerte.
“No han visto avances”.
La búsqueda de justicia atraviesa las relaciones políticas y familiares. Juan Manzo exige a Grecia que entregue los teléfonos de Carlos a la Fiscalía estatal y la acusa de ocultar información. Ella niega obstaculizar la investigación y plantea que el aparato sea entregado en el ámbito federal, ante un juez.
Dice que la Fiscalía michoacana no le ha proporcionado toda la información que ha solicitado como víctima indirecta. Por eso pide que la FGR atraiga el caso y que se investigue una posible participación política, además de la intervención del crimen organizado.
Juan precisa en su entrevista que no se atreve a atribuirle participación en el homicidio, pero mantiene el señalamiento sobre ocultamiento. Grecia ha respondido públicamente que sus acusaciones obedecen a intereses políticos. El 27 de octubre, en entrevista con Joaquín López-Dóriga, las relacionó con una estrategia contra su posible candidatura al gobierno estatal.
La disputa se amplió el 29 de octubre, cuando la Fiscalía detuvo por presunto encubrimiento a la secretaria de Bienestar municipal. Grecia acusó a las autoridades de utilizar el caso para desarticular su gobierno y al movimiento.
El diputado Conrado Paz cuestiona cuánto espacio ocupa esa búsqueda frente a las otras obligaciones del cargo.
“Todo su enfoque se ha llevado a buscar justicia para Carlos, el tema político siempre ha sido una prioridad para ella”, sostiene.
Para Emilio, el titular de Cultura del Ayuntamiento, continuar el proyecto puede ser una forma de vivir la pérdida. Aclara que no sabe cómo la procesa en su casa, pero la ve impulsada por hacer lo que cree que su esposo quería.
Grecia cuenta que solo durante la primera semana pudo encerrarse, llorar y evitar que la vieran. Después llegaron las actividades del gobierno.
“Las actividades son todos los días, las 24 horas, así que no hay momento para el duelo”.
Su madre cuida a los niños cuando ella no está. Dice que ha intentado seguir presente, aunque reconoce que en ocasiones no tiene oportunidad de verlos.
“No es justo para ellos que, encima de haber perdido a su papá, yo no esté presente en sus vidas”.
A las exigencias de la alcaldía y la crianza se suma ahora la posibilidad de disputar la gubernatura en 2027. Parte de su equipo ya la impulsa para ese cargo. “Vamos a apoyarla para que logre esos objetivos que su esposo quería”, dice Emilio, convencido de que Carlos habría querido verla como gobernadora.
‘Saladitas’ cuenta que, antes de intervenir en el informe municipal, ciudadanos le pidieron llevarle ese mensaje. Dice que lo expresó desde la plaza: “Queremos, presidenta, que usted sea nuestra próxima gobernadora”.
Conrado discrepa. Cuestiona que se impulse una candidatura estatal sin resultados sobresalientes en el municipio. Juan Manzo también coloca ahí una de sus principales críticas: considera que el futuro electoral ha ganado terreno a la atención de Uruapan.
Grecia mantiene abierta la posibilidad. El 27 de octubre dijo que analizaba competir en 2027 y que definiría su decisión en aproximadamente mes y medio. Quadratín Michoacán
En el homenaje del 21 de octubre, la alcaldesa reunió en su discurso las dos responsabilidades que reivindica: continuar con el proyecto y exigir justicia por el hombre con quien lo compartió. Habla de los sueños que tenían juntos y del ciudadano que, dice, escuchaba a la gente cara a cara.
“El movimiento del sombrero seguirá actuando con hechos y no discursos”, promete.
En el espacio cercado por las vallas, Grecia ocupa el lugar que dejó Carlos. La protección la acompaña y su equipo la impulsa hacia la siguiente elección. Ella cierra el recuerdo de su pareja con una promesa sobre lo que hará desde el poder.
“Siempre llevaré el recuerdo de Carlos. Y como mujer comprometida con su legado, trabajaré para que su compromiso con la ciudadanía, sus ideales, no se quede solo en palabras”.