Dalila Sarabia · 1 de agosto de 2026
Tras las declaraciones de Adrián Rubalcava, quien aseguró que “el Metro se construyó para ser un sistema de movilidad, no un tianguis” y que habrá cero tolerancia para el comercio informal en pasillos, andenes y trenes, Leonas en Manada, asociación civil que agrupa a unas 30 mujeres vagoneras, acusó al director del Metro de ser clasista, hablar desde su privilegio y criminalizar la vulnerabilidad económica.
En entrevista, afirmaron que el Metro les ha puesto trabas para que logren credencializarse para ser reconocidas como trabajadoras no asalariadas, además de que, aunque han buscado sostener una reunión con Rubalcava para exponerle el plan piloto de trabajo que pretenden poner en marcha, nunca las ha recibido.
Por ello, y en respuesta a los dichos del funcionario, aseguraron que no van a dejar de vender en el Metro, pues tienen familias que mantener y las autoridades no les ofrecen ninguna alternativa.
“Es muy fácil hablar desde el privilegio y decir que habrá cero tolerancia, pero detrás de cada mujer vendedora hay una familia, hay hijos”, dijo Patricia Martínez Rentería, fundadora y vocera de Leonas en Manada.

“¿Vamos a seguir vendiendo en el Metro? Sí, porque tenemos una familia atrás que depende de nosotras. No es tan fácil como decir ‘me voy a ver qué hago con mi vida, con mis hijos, con mi familia’ (…) no hay de otra más que seguir resistiendo”, agregó la mujer.
Este miércoles, en una conferencia de prensa en la que presentó un balance del trabajo hecho en el Metro desde que asumió la dirección en mayo de 2025, Adrián Rubalcava informó que están haciendo una revisión puntual de los permisos que se han entregado para vender dentro del Metro porque han detectado extorsión a comerciantes vulnerables.
Sobre el comercio informal en pasillos, andenes y trenes, el funcionario dijo que no habría tolerancia porque ese comercio está prohibido por la ley.
“Hablar de cero tolerancia al comercio y que el Metro no es un tianguis son afirmaciones profundamente clasistas y que se contraponen a cualquier ánimo de solucionar el problema porque el problema ni siquiera es un tema de México, hay comercio ambulante por el nivel de vulnerabilidad en el que vivimos”, sostuvo Ana Paola Bolaños, abogada de Leonas en Manada.
Patricia Martínez Rentería, fundadora y vocera de Leonas en Manada explicó que la ausencia de redes de apoyo y de opciones de cuidado por parte del Estado es el motivo principal por el que las mujeres trabajan en el Metro y se ven forzadas a llevar a sus hijos con ellas durante su jornada laboral.

“La mayoría de nosotras, las que formamos esta colectiva, venimos de entornos muy violentos y de pobreza extrema (…) seguimos en el Metro porque no tenemos redes de apoyo que cuiden a nuestros hijos, pero tampoco tenemos un lugar que el Estado nos diga ‘aquí hay una guardería’ y no hay un trabajo que nos acepte con nuestros hijos. Al no tener dónde dejarlo tenemos que trabajar forzosamente con ellos”, compartió la mujer.
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La presión de ser el único sustento familiar hace casi prácticamente imposible abandonar el Metro sin tener una alternativa real para generar ingresos, pues esto significaría dejar a sus dependientes económicos sin poder sobrevivir.
Paralelamente, dijo, se enfrentan a una brecha de género y desigualdad frente a los hombres que pudieran estar en la misma situación porque ellos pueden buscar trabajo a otro lado porque generalmente no llevan a sus hijos con ellos, pero para las vagoneras la situación es diferente porque no pueden desligar el trabajo de los cuidados.
El argumento del director sobre que el ambulantaje está prohibido dentro del Metro se basa en la fracción 14 del artículo 230 del Reglamento de Ley de Movilidad de la CDMX que a la letra señala que “se prohíbe a los usuarios del servicio público de transporte masivo de pasajeros (…) ejercer el comercio ambulante, en las unidades, carros y/o vagones, andenes, estaciones, túneles, corredores, escaleras, zonas de acceso, salidas y zonas de distribución y zonas de acceso y salida de las estaciones en un polígono de 25 metros”.

Sobre este particular, la abogada de Leonas en Manada, sostuvo que “la aplicación de este reglamento es completamente discriminatoria”.
“Un reglamento no puede estar por encima de los derechos humanos de las mujeres, no puede, o sea, todas tienen libertad a un trabajo lícito y el comercio es un trabajo lícito (…) a una vida digna y tienen derecho a la vida a través del mínimo vital”, refirió.
Leonas en Manada inició como una colectiva de unas 120 mujeres durante la pandemia y en febrero de 2024 se constituyeron como una asociación civil. Actualmente cuenta con unas 30 integrantes.
Hace un año, en 2025, se acercaron a la Secretaría del Trabajo capitalina y llevar a cabo los trámites para obtener sus gafetes y ser reconocidas como trabajadoras no asalariadas, sin embargo, acusaron que el trámite no se concluyó porque el Metro les puso trabas, por lo que tuvieron que ampararse.
El 2 de octubre de 2025, las comerciantes obtuvieron una sentencia favorable en la que se detalla que la negativa del Metro a otorgarles credenciales como trabajadoras no asalariadas viola sus derechos humanos.
El fallo también determinó que la prohibición al comercio dentro del sistema de transporte es discriminatoria, ya que en la práctica se aplica y castiga únicamente a mujeres en situación de vulnerabilidad, madres solteras y cuidadoras.
Tras hacer un análisis exhaustivo de las condiciones materiales de las vagoneras (incluyendo sus horarios, dependientes económicos y escolaridad), el juez las reconoció como un grupo vulnerable que necesita atención y protección prioritaria.
“Esto en sí mismo resuelve que se tiene que emitir una nueva resolución que tenga perspectiva de género y que reconozca la posición del grupo como un grupo vulnerable”, detalló la abogada Ana Paola Bolaños.
Además, dijo, la argumentación del juez federal estipula que un reglamento interno del Metro no puede estar por encima de la Constitución ni de los derechos humanos de las mujeres, quienes tienen derecho a un trabajo lícito y a garantizar su vida a través de un mínimo vital.
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A pesar de haber ganado esta sentencia, las autoridades del Metro y la Secretaría del Trabajo se negaron a aceptarla e interpusieron un recurso de revisión.
El tribunal aún se encuentra revisando el expediente del amparo y la colectiva está a la espera de que se emita una resolución definitiva
Patricia Martínez Rentería, fundadora y vocera de Leonas en Manada, compartió que cuentan con una iniciativa integral que busca regularizar la situación laboral de las vagoneras en coordinación con las autoridades.
“En alguna ocasión ya nos hemos sentado con el Metro y les hemos expuesto un plan de trabajo, un plan piloto, porque nosotras tampoco queremos -como dicen por ahí, todo regalado y todo peladito-, no, nosotras queremos trabajar ahora sí que junto con las autoridades”, subrayó Martínez Rentería.
El proyecto no solo abarca su formalización legal, sino que incluye una agenda de cuidado del espacio público.

Entre los puntos más importantes de esta propuesta destaca que las vagoneras usen uniformes y gafetes para su correcta identificación, así como el establecimiento de horarios específicos para laborar comprometiéndose a no trabajar durante las llamadas “horas pico”.
El plan piloto de Lobas en Manada contempla el pago de impuestos y fungir como guías para los pasajeros. Aprovechando que conocen las instalaciones, también el reaccionar oportunamente ante cualquier eventualidad, específicamente en la atención y ayuda de menores que puedan ser acosadas durante sus trayectos.
“Hemos presentado nuestro proyecto piloto que tiene que ver con regularizar el comercio de una forma muy propositiva, con una agenda de cuidados del espacio público muy clara, reconociendo el actuar virtuoso de las vagoneras en el espacio público que cotidianamente ocupan y no hemos tenido respuesta”, reprochó la abogada Ana Paola Bolaños.
“Hemos participado en reuniones con el Metro y esas reuniones tampoco se vuelven operativas en ningún sentido y bueno, o sea, una y otra vez se niega que las vagoneras tengan derecho a regularizarse o a considerarse como sujetos relevantes en el ecosistema del Metro”, agregó.