Frasua Esquerra · 6 de junio de 2026
A cinco días del inicio de la Copa Mundial de Futbol 2026, miles de personas se dieron cita sobre Paseo de la Reforma para establecer el récord Guinness de la ola humana más grande del mundo.
Desde el Ángel de la Independencia hasta la Glorieta de “El Caballito”, los participantes levantaron los brazos de forma sincronizada con la finalidad de romper esta marca histórica antes del Mundial.
Ante la ausencia de la jefa de Gobierno, Clara Brugada, fue la secretaria de Turismo, Alejandra Frausto, quien encabezó el acto y dio el banderazo de salida a la ola, uno de los eventos organizados en la antesala del Mundial que compartirán México, Estados Unidos y Canadá.
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Sin embargo, la imagen festiva contrasta con el contexto político y social que ha marcado a la capital en las últimas semanas.
Mientras miles de personas participan en la ola, el gobierno mexicano enfrenta una creciente presión por las acusaciones y solicitudes de detención promovidas por autoridades estadounidenses contra funcionarios y exfuncionarios vinculados a Sinaloa.
Al mismo tiempo, la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) mantiene movilizaciones y bloqueos en la capital. Lejos de desactivarse, el conflicto magisterial podría intensificarse durante la semana de arranque del Mundial.
La organización sostiene su demanda central de derogar la Ley del ISSSTE de 2007, una exigencia que el gobierno ha considerado financieramente inviable. Diversas negociaciones recientes han concluido sin acuerdos y la CNTE ha advertido que mantendrá la presión mientras no den respuestas a sus demandas principales.

La ruta elegida para la ola humana también atravesó uno de los espacios más simbólicos de las protestas sociales en México: la Glorieta de las y los Desaparecidos. Desde hace años, este punto de Paseo de la Reforma se ha convertido en un memorial ciudadano impulsado por colectivos de familiares y madres buscadoras que exigen verdad y justicia para las personas desaparecidas.
Así, miles de participantes recorrieron un trayecto que incluyó uno de los puntos más representativos de las demandas de búsqueda y localización de personas desaparecidas en el país, en medio de los preparativos de la capital para la Copa Mundial de 2026.
Asimismo, a pocos días del arranque del torneo, varias de las obras emblemáticas vinculadas a la movilidad y la infraestructura urbana avanzan contra reloj. La rehabilitación y modernización del Metro continúa siendo uno de los principales retos operativos para la capital, mientras que proyectos de gran escala como la Calzada Elevada de Tlalpan y otras intervenciones urbanas asociadas a la movilidad mundialista enfrentan una presión creciente para estar listas antes de la llegada masiva de visitantes.
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La tradición de la ola, que muchos consideran mexicana, en realidad nació en Estados Unidos.
Durante mucho tiempo se dijo que la ola había surgido en México. Sin embargo, de acuerdo con la FIFA, la creación del movimiento se atribuye al animador estadounidense George Henderson o “Krazy George”, quien impulsó la primera ola reconocida el 15 de octubre de 1981 durante un partido de béisbol entre los Oakland Athletics y los New York Yankees en California.
El movimiento fue replicado en otros partidos y comenzó a expandirse por Estados Unidos. México, sin embargo, fue fundamental para popularizarla. Según la FIFA, el primer registro en México tuvo lugar durante un partido amistoso en Monterrey, entre las selecciones de México y Argentina, el 18 de septiembre de 1984.
En la Copa Mundial de México 1986 la ola apareció en el partido entre Italia y Bulgaria en el Estadio Azteca y desde entonces, pasó a formar parte del repertorio habitual de las y los aficionados.
