Paula Paredes S. · 6 de mayo de 2026
La música de Xiuhtezcatl Martínez no solo se escucha: se habita.
Entre cumbias, hip hop, merengue y sonidos latinoamericanos atravesados por la memoria familiar, Xiutezcatl ha construido un proyecto profundamente político y emocional que dialoga con las luchas migrantes, las raíces indígenas y el deseo de volver a casa.
Con un discurso que mezcla identidad, territorio y resistencia, Xiuhtezcatl se ha convertido en una de las voces jóvenes más interesantes de la escena alternativa latinoamericana.
Parte de ello tiene que ver con la manera en la que entrelaza géneros contemporáneos con lenguas originarias, historias familiares y referencias ancestrales, alejándose de la estética vacía para construir una propuesta profundamente personal.
Ahora, el cantante regresa a su lugar de origen para presentar uno de los conciertos más importantes de su carrera: un show que también coincide con su cumpleaños número 26 y que marca el cierre simbólico de una etapa iniciada con TONATIUH el disco que lanzó el año pasado.
Para Xiuhtezcatl, regresar después del lanzamiento de su disco tiene un peso emocional enorme. Más que un concierto, lo piensa como una celebración colectiva y profundamente familiar:
“Para mí poder enraizar mi disco en la Ciudad de México con no solo mi familia, pero con la comunidad que nos ha recibido ahí cada vez que nos presentamos, pues es algo muy muy especial, con mucho significado”.
El artista adelanta que será uno de los shows “más creativos” que ha realizado hasta ahora y explica que el concierto también funciona como un cierre de ciclo.
“Ese mismo día del show cumplo 26 y quería hacer un show que honra y cumple este ciclo del disco que empezó como el disco de Tonatiuh que sacamos el año pasado”
Ese vínculo con México atraviesa por completo el álbum. Los videoclips fueron filmados en Xochimilco, el lugar donde creció su padre y donde aún permanece la memoria familiar.
“Todos los videos, casi todos los filmamos en Xochimilco, en el barrio donde creció mi papá, en el panteón de mi familia, con imágenes súper personales, súper específicas de lo que nosotros hemos vivido”.
Y aunque las historias que cuenta parten de experiencias íntimas y locales, el músico reconoce que la conexión ha trascendido fronteras.
“Igual, con una historia tan específica y tan clara, tanta gente de toda Latinoamérica y todo el mundo se han conectado con las historias que estamos contando”.

Uno de los temas más contundentes de su repertorio reciente es “Basta Ya”, una canción que nace de la indignación frente a la violencia contra las comunidades migrantes y los pueblos originarios, principalmente en el panorama de Estados Unidos. Para Xiutezcatl, la música siempre ha sido una forma de canalizar el enojo colectivo:
“Históricamente la rabia de la gente del pueblo siempre se ha reflejado en la música. Las revoluciones y las resistencias que nos han inspirado como músicos y artistas siempre han tenido artistas que toman sus plumas y sus micrófonos en los momentos más pesados de sus sociedades y levantan las voces populares”.
La canción surgió junto al músico Caín Culto, quien le compartió una base inspirada en el merengue. Sobre ella se comenzó a escribir mientras pensaba en la violencia sistemática que atraviesa a las comunidades migrantes en Estados Unidos.
“La historia de violencia contra los pueblos originarios, contra las comunidades migrantes en los Estados Unidos, es una extensión de la colonización que sucedió en estas tierras hace 500 años”.
El cantante habla también desde la experiencia personal: crecer con parte de su familia dividida por la frontera marcó su relación con la política desde niño.
“La primera lucha política que vi era entre mi familia viviendo en los dos lados de la frontera, la separación de mi familia por los sistemas políticos de los Estados Unidos”.
La furia, dice Xiutezcatl se volvió inevitable frente a las noticias diarias
“Despertándose todos los días y leyendo las noticias, viendo a la migra matando gente en la calle aquí en los Estados Unidos y llevándose a gente aunque tenga papeles o no… hay mucha emoción y mucha furia”
Sin embargo, esa rabia no se transforma en desesperanza, sino en un mensaje latinoamericano compartido.
“Es un mensaje que unifica mucho de Latinoamérica, levantando la voz del pueblo”.
Aunque canciones como “Basta Ya” hablan de violencia, desplazamiento y resistencia, lo hacen desde ritmos bailables. Esa contradicción aparente, asegura, es profundamente latinoamericana.
El artista recuerda una experiencia en Ayacucho, Perú, donde convivió con comunidades atravesadas por la violencia estatal.
“Los huaynos son muy tristes en su pueblo y de todos modos la gente se pone a bailar en los carnavales, en los festivales”, explica Xiutezcatl
Para él, la música popular nace justamente de la vida cotidiana de la gente común:
“La música es la cuestión más pura del sentido de los pueblos, de la gente que vive la cotidiana todos los días, que trabaja en la tierra, que hace correr el mundo”.
Xiutezcatl considera que actualmente los sonidos regionales y folclóricos están viviendo un momento de expansión global.
Desde la cumbia hasta los corridos tumbados, observa un regreso colectivo hacia las raíces.
“Estamos en un momento del mundo donde los sonidos folklóricos o los sonidos regionales de muchos países están levantando a nivel mundial. La cumbia conecta toda Latinoamérica, desde Colombia hasta el oeste de África, hasta México y el Caribe. Las raíces nos tocan a todos”.
Antes de convertirse en músico, Xiutezcatl ya participaba en movimientos sociales y ambientales en Colorado.
Pero hubo una canción que cambió para siempre su manera de entender el arte. Recuerda escuchar “Ballad of the Black Gold”, del rapero Talib Kweli, una canción sobre la resistencia indígena en Nigeria frente a las petroleras.
“Escuché la rola y te pone a cantar, te pone a bailar, pero la letra habla de la resistencia de la gente indígena de Nigeria y de las compañías matando activistas”, explica.
La conexión fue inmediata: en su comunidad también luchaban contra empresas petroleras que contaminaban el territorio.
“Esa lucha me conectó mucho al trabajo que estábamos haciendo en Colorado luchando contra las empresas petroleras que estaban contaminando nuestras aguas y nuestras comunidades”.
Ahí entendió el potencial político de la música:
“La música puede ser un vehículo para luchar por nuestros pueblos. La historia del hip hop siempre ha sido política, siempre ha tenido esas raíces radicales de luchar para los pueblos”.
Incluso, señala cómo actualmente comunidades indígenas de toda Latinoamérica están utilizando el rap para contar sus propias luchas.
“Ahora gente en pueblos indígenas y pueblos originarios de toda Latinoamérica andan rapeando en sus idiomas originarios, hablando de sus luchas”.

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Uno de los elementos más distintivos de su proyecto musical es la incorporación del Náhuatl en sus canciones.
Para Xiuhtezcatl Martínez hacerlo no responde a una cuestión estética, sino a un proceso personal de regreso a sus raíces, pues cuenta que su bisabuela era de las últimas generaciones dentro de la familia que hablaban esa lengua; y aunque esta dejó de hablarse cotidianamente en su entorno familiar, nunca desapareció del todo:
“La idioma siempre existía alrededor de mí, como dichos o frases o chistes que nos regaló mi bisabuelita”.
Con el tiempo comenzó a estudiar formalmente náhuatl junto al maestro Victorino Torres Nava, poeta y lingüista originario de Morelos, con quien ha trabajado letras completas en la lengua.
“Me ha inspirado y enseñado mucho para entender cómo puedo involucrarlo más en mi letra”.
Para el cantante, recuperar y visibilizar las lenguas originarias también implica enfrentar siglos de violencia y discriminación.
“La violencia de los sistemas contra los pueblos originarios en México ha causado mucha pena contra gente hablando sus propios idiomas”.
Por eso insiste en que los pueblos indígenas no pueden seguir reduciéndose a símbolos folclóricos o imágenes del pasado.
“La gente indígena de México no solo es una estética que se pone durante Día de Muertos o en los museos. La riqueza del país está en la cultura que sigue viva, no solo en el pasado”.
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En una industria atravesada por las lógicas del mercado, Xiuhtezcatl asegura que mantenerse cerca de su comunidad ha sido clave para no perder el rumbo; y lejos de asumirse como el portavoz de una causa, el prefiere entenderse como parte de la colectividad
“Todo lo que hago no solo es para mí. Es para la gente que me ha apoyado toda mi vida, no como un representante de mi comunidad, pero sí como un miembro de una comunidad”.
Esa relación cercana también se refleja en la manera en la que trabaja: desde los videoclips hasta los conciertos involucran directamente a su familia.
“Cuando filmamos todos los videos del último disco era pura familia involucrada”.
Y aunque reconoce que la industria muchas veces funciona bajo dinámicas ajenas a sus valores, insiste en que el reto está en proteger la intención original del proyecto.
“Estamos aprendiendo cómo manejarlo de manera que honra esa conexión de donde viene”.
Xiuhtezcatl adelanta que ya prepara colaboraciones y una expansión del universo sonoro que inició con su último álbum. Entre ellas menciona temas junto a Reina Tropical.
Pero más allá de los lanzamientos, cree que se está viviendo un momento histórico para los artistas que trabajan desde las raíces y las memorias de sus pueblos.
“Ya va a ser tiempo pronto para que las voces de los pueblos tengan un espacio súper mundial”.
El músico observa con entusiasmo cómo distintos artistas latinoamericanos están construyendo nuevas narrativas desde la ancestralidad y la identidad.
“Milo J y Ana Tijoux han hecho parte de sus historias honrando a los ancestros para plasmar nuestra imagen en el futuro…Viene al mundo con toda la fuerza de nuestros antepasados y va a dejar un camino súper fuerte para las siguientes generaciones”, concluye.
Xiuhtezcatl se presentará en Tonál este 9 de mayo de 2026 a las 18:00 horas y tendrá como artista invitado a MI$HA.
Aún puedes conseguir boletos aquí. Por ahora te dejamos con TONATIUH:
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