Abigail Camarillo · 23 de agosto de 2026
¿Ya viste La Captura? La nueva película de Netflix bajo la dirección de Chava Cartas busca dar un giro fresco y necesario a las narrativas sobre el narcotráfico en México.
En lugar de glorificar el crimen o enfocarse únicamente en el capo de la droga, la historia pone el reflector sobre la perspectiva de los policías que vivieron en carne propia la inesperada detención de Joaquín “El Chapo” Guzmán. De este modo, la película se adentra en el retrato de seres humanos con dudas, temores y profundas complejidades familiares, alejándolos del arquetipo clásico del héroe de acción de Hollywood.
En Animal MX platicamos con Alfonso Herrera y Noé Hernández, que interpretan a los protagonistas de La Captura, así como con Hector Kotsifakis, que da vida al líder criminal, sobre cómo buscaron humanizar a sus personajes, la importancia de no glorificar la delincuencia y los retos detrás de esta filmación.
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Mira: La historia real detrás de cómo atraparon a “El Chapo”
Aunque la película se inspira en eventos reales, la trama se centra en la historia de dos policías que por una enorme coincidencia se toparon con uno de los criminales más buscados del mundo y cómo se aferraron a sus principios para detenerlo y entregarlo.
De cierta forma, La Captura es una película sobre héroes, pero no aquellos a los que nos ha acostumbrado Hollywood con superpoderes o tecnología de un alto nivel. Aquí tenemos a dos hombres que solo buscan lo mejor para ellos y sus familias, y que al mismo tiempo tienen miedo y hasta dudas.
Ese es quizás uno de los elementos que más destacan de la película; la dimensión realista y humana de sus protagonistas.
Por un lado tenemos a Arturo Carmona, interpretado por Alfonso Herrera, policía federal con dos hijas y una esposa embarazada que hasta pide más turnos con tal de darle una mejor vida a su familia.
“Arturo representa a millones de mexicanos que tienen familias que intentan salir adelante día a día e intentan hacer lo que pueden con lo que tienen. Y a pesar de las limitantes hacen su trabajo de manera correcta”, explica Alfonso Herrera a Animal MX.
Por el otro lado tenemos a Héctor Rosales, interpretado por Noé Hernández, quien es un agente transferido que solo busca pasar tranquilo sus últimos años antes de jubilarse.
“Se supone que tengo una hija y que tengo un nieto y que pues ya voy a ir a abrazarlos y ya voy a ir a estar con ellos. Justo por eso pide el cambio para venir (a Los Mochis) y ya estar algo más tranquilo”, describe Noé Hernández sobre su personaje.
Noé y Alfonso comparten que todos estos detalles les permitieron desarrollar las virtudes y defectos de sus personajes para saber cómo reaccionan ante el momento más decisivo y hacer que la historia funcione.
“Hay muchos detallitos que como actor te sirven como para dar una dimensión más profunda al personaje”, explica Noé.
Características como la duda, el miedo, la inseguridad hacen que Arturo y Héctor se sientan como personas que te puedes encontrar en cualquier lado y por eso es tan fácil conectar con ellos.

El suspenso y la tensión emocional de la película La Captura no solo provienen de la inminente amenaza externa al cruzarse directamente con “El Chapo”, sino que Alfonso Herrera explica que también nace de los conflictos internos del propio cuerpo policial.
La trama explora de manera profunda la duda mutua que existe entre los agentes, así como la persistente sospecha sobre si su propia institución realmente los respaldará y protegerá ante un evento de semejante magnitud.
Esta desconfianza, sumada a la incertidumbre sobre el comportamiento y las intenciones de Guzmán Loera y “El Cholo”, envuelve la trama en una atmósfera asfixiante donde el verdadero heroísmo radica en la capacidad de responder al deber a pesar del miedo latente.
Para Héctor Kotsifakis, el actor encargado de encarnar “El Chapo” Guzmán, el proceso de construcción no fue una búsqueda de imitación, sino una labor de arqueología emocional.
Para alejarse de la apología aspiracional o del villano de cómic, Héctor recurrió a fuentes de un realismo crudo: desde sesiones con la psicóloga del penal y su maestro de teatro, hasta un acceso privilegiado a la intimidad del personaje a través de las llamadas reales que tuvo el líder criminal con “El Cholo” y grabaciones de negociaciones de cargamentos.
En esos audios, Héctor no encontró a un ente malvado, sino a un hombre operando bajo una lógica empresarial escalofriante.
“Ahí veo cosas de él que realmente me dieron mucho material de trabajo, en donde él no se considera una mala persona. Él está haciendo su trabajo de una manera correcta desde su perspectiva”, explica Héctor a Animal MX.

Esta retorcida y contradictoria brújula moral —donde un generador de violencia extrema se concibe a sí mismo simplemente como un “trabajador” que cumple con su deber— se convirtió en el eje de la propuesta dramática de Héctor, aportando una dimensión de realismo frío y verosímil que pocas producciones logran capturar.
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No podemos negar que La Captura se siente como una olla de presión a punto de explotar gracias a cómo el director Chava Cartas y el guion de Bernardo Esquinca manejan la tensión y el suspenso.
Sin embargo, Alfonso Herrera, Noé Hernández y Héctor Kotsifakis platican a Animal MX que el rodaje fue sumamente divertido, algo necesario para no drenarse con la tensión que les exigían las escenas.
“Eso ayudaba mucho, porque hubo una parte muy lúdica entre tomas y … bueno, yo no sé, pero me divertía muchísimo”, explica entre risas Alfonso Herrera.
“Ha sido el rodaje en el que más me he divertido en toda mi carrera”, añade Kotsifakis. “Es que también el director (Chava Cartas) es un tipazo que que le encanta divertirse. Y entonces, entre tomas este pues no nos la pasábamos muy bien”.
Los tres coinciden en que esa parte de juego, bromas internas y diversión era completamente necesaria para lograr conseguir que la historia termine siendo tan tensa, dramática y dura.
Noé, añadió que esa interacción entre los tres también le permitió crear una sinergia ideal para que al grito de “¡Acción!” pudieran entrar “con mucha más garra”, confianza y entrega emocional.
Al final, La Captura ofrece un retrato crudo, empático y, sobre todo, terrenal de aquellos servidores públicos que, sin buscarlo ni esperarlo, terminaron protagonizando uno de los episodios más complejos del México contemporáneo.