Animal mx. · 8 de mayo de 2026
La victoria de Argentina sobre Inglaterra en el Mundial de 1986 sin duda quedó marcada como uno de los momentos más históricos y simbólicos del futbol.
No solo por la famosa “Mano de Dios” de Diego Maradona, sino porque ocurrió pocos años después de la Guerra de las Malvinas entre ambos países, de esta manera se convirtió para muchos en una especie de revancha emocional y política.
Pero antes de la hazaña de aquel partido que pasó a la historia, un grupo de mujeres ya lo había hecho.
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Por si no los sabías, en 1971 hubo un Mundial Femenil no oficial que se disputó en México.
Cabe aclarar que el “no oficial”, justamente venía de que el futbol era un deporte pensado para hombres, cosa por la cual no se tomaba de manera profesional que las mujeres lo jugaran.
Aunque el torneo si reunió gente, por años fue ignorado por instituciones deportivas, y podríamos decir que incluso hasta hoy, sigue siendo una especie de historia oculta para muchos. De hecho, encontrar registros fotográficos del evento es casi imposible.
En ese campeonato, 15 años antes de la “mano de dios” fue que se dio el enfrentamiento entre Argentina e Inglaterra y consiguió una victoria histórica de 4-1.
El partido se volvió legendario gracias a los cuatro goles de Elba Selva y asistencias de Betty García. Entre los nombres de quienes completaron esa selección estaban: Marta Soler, Teresa Suárez, Angélica Cardozo y Eva Lembess y otras mujeres que sostuvieron el futbol desde la pasión y la resistencia.

Que la historia de aquellas futbolistas siga siendo poco conocida habla de cómo el futbol ha sido contado históricamente desde una mirada masculina.
Los logros de las mujeres quedaron relegados porque no encajaban en la idea tradicional del deporte: un espacio pensado por y para hombres.
Mientras algunos goles masculinos fueron convertidos en mito nacional, las hazañas de las mujeres quedaron fuera de archivos, documentales y conversaciones deportivas. No porque fueran menos importantes, sino porque el futbol femenil fue tratado durante décadas como algo secundario y hoy poco ha cambiado.
Recuperar estas historias también implica reconstruir una memoria colectiva que fue negada y cada día ver más mujeres en entornos y deportes “pensados para hombres”, se convierte en una invitación a que más niñas sueñen en grande.
Lejos del recibimiento que vemos que hoy se hace a las selecciones masculinas una vez terminan los torneos, a esta selección argentina se le ignoró, por lo que muchas acabaron retirándose del futbol, recordemos que no había apoyo de ningún tipo, incluso jugaban con zapatillas prestadas.
Sin embargo, algunas pioneras encontraron nuevas formas de mantener viva esa historia. Una de ellas es el Norita Fútbol Club, un club feminista creado en homenaje a Nora Cortiñas, activista y cofundadora de las Abuelas de la Plaza de Mayo.
Actualmente, Betty García, la misma que asistió en esos goles históricos forma parte del proyecto como directora técnica.
El club no solo funciona como un espacio deportivo, sino que entiende el futbol como un espacio político y de resistencia.
Desde ahí impulsan homenajes, acciones comunitarias y conversaciones sobre las desigualdades históricas que atravesaron las mujeres en el deporte.
Porque antes de los grandes relatos del futbol argentino, antes de los homenajes televisivos y de los héroes eternos, hubo mujeres que ya estaban haciendo historia aunque casi nadie quisiera contarla.
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