Ana Lilia Ramírez · 9 de octubre de 2026
San Diego.- La historia familiar de Xavier Becerra tiene una particularidad que lo distingue en la actual carrera por la gubernatura de California: aunque nació en Sacramento, su familia está profundamente vinculada con México y, particularmente, con Tijuana, ciudad donde creció su padre antes de regresar a Estados Unidos.
Xavier, candidato demócrata a gobernador de California, se enfrentará al republicano Steve Hilton en las elecciones del 3 de noviembre de 2026, en una contienda que definirá al sucesor del gobernador Gavin Newsom, quien no puede buscar un tercer periodo.
Al mismo tiempo que recorre el estado en busca de las preferencias, Xavier reaccionó a las declaraciones del presidente Donald Trump, quien durante un mitin en Nebraska habló de la posibilidad de que Irán pudiera atacar ciudades estadounidenses como Los Ángeles y San Diego y calificó las consecuencias como “un pequeño precio a pagar” para mantener la seguridad nacional. Le respondió que detrás de esas dos ciudades se encuentran millones de personas y familias que podrían verse afectadas. “Trece millones de californianos llaman hogar a los condados de Los Ángeles y San Diego. Sus vidas no son un ‘pequeño precio a pagar’ ni un remate para Donald Trump”, escribió el candidato en sus redes sociales.
La declaración hace referencia a la población conjunta de ambos condados, dos de las zonas metropolitanas más importantes de California y de Estados Unidos.
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La conexión con la frontera volvió al centro de la campaña después de que Hilton cuestionara que Xavier Becerra se describa como “hijo de inmigrantes”, debido a que su padre, Manuel Becerra, nació en Sacramento. Pero el dato del acta de nacimiento es apenas una parte de la historia. Manuel Becerra nació en Sacramento en 1928, pero su familia regresó a México durante la Gran Depresión y él creció en Tijuana.
De acuerdo con la biografía del Congreso de Estados Unidos, Manuel Becerra fue hijo de trabajadores mexicanos y pasó su infancia en Tijuana antes de regresar a California. Posteriormente se casó con María Teresa, originaria de Guadalajara, y ambos establecieron su familia en Sacramento.
La historia fue contada durante años por el propio Xavier, quien ha explicado que su padre tuvo que trabajar desde muy joven y que su vida transcurrió entre ambos lados de la frontera. Según su relato, durante los años de la Gran Depresión la familia se trasladó a Tijuana. Manuel dejó la escuela después del sexto grado para ayudar económicamente a su familia y desempeñó distintos trabajos, incluidos labores agrícolas y actividades como limpiabotas, antes de regresar definitivamente a Estados Unidos.
En la década de 1950, Manuel se casó en Guadalajara con María Teresa. La pareja pasó por Tijuana antes de establecerse nuevamente en Sacramento, donde nació Xavier en enero de 1958. Es decir: Xavier nació en California, pero la historia de su familia inmediata se desarrolló entre Sacramento, Tijuana y Guadalajara.
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Ese pasado fue precisamente el que Becerra defendió después de las críticas de Hilton.
Durante el debate entre ambos candidatos, Xavier recordó que sus padres llegaron a California con apenas 12 dólares, como parte de una historia familiar de trabajo y movilidad entre México y Estados Unidos, un denominador común de muchas familias. Hilton incluso escribió en redes sociales que, a diferencia de Manuel, él sí era inmigrante y acusó al demócrata de utilizar su historia familiar para obtener ventajas políticas. Xavier respondió que el argumento de Hilton demuestra una falta de comprensión sobre la experiencia de las familias mexicoamericanas y sobre las historias migratorias que se desarrollaron a ambos lados de la frontera.
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Para Baja California, el episodio tiene un significado particular.
La trayectoria familiar de Xavier tiene elementos reconocibles para miles de familias de la región fronteriza: nacer de un lado, crecer del otro, trabajar en ambos países y mantener vínculos familiares y culturales que no desaparecen al cruzar una garita.
Y esa experiencia adquiere relevancia política en una elección en la que la frontera con México volverá a ser uno de los temas centrales.
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Otro elemento que distingue a Xavier es su dominio del español.
El candidato demócrata habla español con fluidez y durante años ha concedido entrevistas, discursos y mensajes políticos en este idioma. Incluso ha utilizado el español de manera habitual en campañas y durante su trayectoria pública.
Su dominio del idioma no es solamente una herramienta electoral. Xavier creció en un hogar bilingüe y posteriormente estudió español en la universidad e incluso realizó estudios en la Universidad de Salamanca, en España, para mejorar su dominio del idioma.
La elección del 3 de noviembre pondrá frente a frente a Xavier y Hilton en una contienda por la gubernatura del estado más poblado de Estados Unidos.
Más allá de las diferencias partidistas, la historia personal de Xavier ofrece una particularidad que tiene especial resonancia en esta región: Una historia que, en una frontera como Tijuana, no necesita demasiadas explicaciones: hay familias que viven en dos países, hablan dos idiomas y construyen su historia cruzando una línea que aparece en el mapa, pero que rara vez divide los vínculos familiares.
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En Nebraska, el presidente Donald Trump habló de la posibilidad de que Irán pudiera atacar ciudades de California como Los Ángeles y San Diego. Calificó un eventual ataque a unas consecuencias como “un pequeño precio a pagar” para mantener la seguridad nacional.
La declaración provocó reacciones inmediatas entre funcionarios de California. El alcalde de San Diego, Todd Gloria, respondió que la ciudad no es “daño colateral” y sostuvo que sus habitantes no son prescindibles.
La alcaldesa de Los Ángeles, Karen Bass, también calificó las declaraciones como irresponsables y sostuvo que la responsabilidad de un presidente es proteger a los estadounidenses y no amenazar su seguridad.
La crítica no quedó limitada a funcionarios demócratas. El republicano Jim Desmond, supervisor del condado de San Diego y candidato al Congreso, manifestó su desacuerdo con las palabras de Trump y afirmó que ninguna ciudad estadounidense debe considerarse prescindible.
También el gobernador de California, Gavin Newsom, cuestionó las declaraciones y anunció que el Centro Estatal de Evaluación de Amenazas permanecería atento ante la posibilidad de que actores extranjeros pudieran interpretar las palabras del presidente como una invitación para atacar California.
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Ante las críticas, la Casa Blanca rechazó que Trump estuviera llamando a atacar ciudades estadounidenses.
El director de Comunicaciones de la Casa Blanca, Steven Cheung, sostuvo que las declaraciones fueron interpretadas fuera de contexto y que Trump se refería a la amenaza que, según la administración, habría representado un Irán con capacidad nuclear si Estados Unidos no hubiera intervenido.