Daniela Martínez Martínez · 6 de septiembre de 2026
En México es común escuchar que alguien “está empachado” después de comer mucho. También hay remedios caseros para “tronar el empacho” o quitarlo: masajes, tés o incluso jalar la piel de la espalda para supuestamente despegar la comida.
Al buscar en redes sociales la palabra “empacho” encontramos a usuarios preguntando por personas que supieran “tronar el empacho” y también videos en los que se muestra cómo es este proceso.
Por ejemplo, en TikTok acumulan más de 23 millones de vistas videos en los que se muestra como masajean la espalda de jóvenes e infantes, y al final se coloca una tela a lo largo de su columna y jalan con fuerza la piel en esa zona.
En Facebook, un video hecho con inteligencia artificial muestra un remedio casero para tratar el empacho y tiene más de 3 mil 500 reacciones. En este, sugiere tomar una infusión de manzanilla y hierbabuena, para después terminar con un masaje en el estómago con aceite de oliva.
Pero, ¿el empacho realmente existe? ¿La comida puede quedarse “pegada” en el estómago? En El Sabueso le preguntamos al gastroenterólogo Carlos Zacapantzi Carrillo, adscrito al Servicio de Gastroenterología del Hospital Civil de Oriente, quien explica que aunque el término forma parte del lenguaje cotidiano en México, en realidad el empacho no existe como un diagnóstico reconocido por la medicina y que tampoco es cierto que la comida se pega en el estómago.
Más bien, aclara el especialista, se trata de una palabra coloquial que las personas utilizan para describir distintos malestares digestivos.
“El empacho no tiene un equivalente a un diagnóstico médico. Se refiere a signos y síntomas de algún malestar abdominal que pueden variar dependiendo de cada familia o comunidad”, señala.
Hay pacientes que creen que es “empacho” cuando tienen inflamación en el abdomen, cuando están muy llenos, cuando tienen dolor abdominal o sensaciones de náuseas después de una comida abundante.
Sin embargo, cada uno de esos síntomas puede corresponder a un problema médico diferente, explica Zacapantzi Carrillo.
Por ejemplo, el dolor o malestar en la parte alta del abdomen puede diagnosticarse como dispepsia, la sensación de llenarse muy rápido puede ser saciedad temprana y la inflamación del abdomen puede ser en realidad distensión abdominal.
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Es decir, el llamado “empacho” funciona como una forma popular de englobar distintas molestias gastrointestinales, pero no identifica una enfermedad específica.
Otro de los mitos relacionados con el empacho es que ocurre porque la comida se queda atorada o pegada dentro del estómago. El especialista aclara que esto no es posible.
Explica que el estómago funciona como un reservorio donde los alimentos se mezclan con los jugos gástricos y, mediante contracciones, comienzan a desintegrarse para continuar su recorrido por el aparato digestivo.
La sensación de pesadez o de tener “algo atorado” puede deberse a que el estómago está trabajando para digerir una comida abundante, pero eso no significa que el alimento permanezca pegado.
Lo que sí sucede es que algunos alimentos tardan más en digerirse. Por ejemplo, comidas altas en grasa o alimentos con muchas semillas grandes o cáscaras difíciles de digerir.
Hay una práctica popular que consiste en jalar la piel de la espalda para “tronar el empacho”.
La Biblioteca Digital de la Medicina Tradicional Mexicana describe esta práctica como: “Maniobra terapéutica para la cura del empacho, con la que se pretende ‘despegar’ y evacuar los cuerpos extraños adheridos a las paredes del estómago e intestino, que impiden su funcionamiento adecuado”.
Sin embargo, no existe evidencia científica de que esta técnica funcione. Además, Zacapantzi Carrillo considera que puede resultar doloroso y ocasionar lesiones superficiales en la piel y el tejido graso.
Además, la Sociedad Chilena de Pediatría advierte riesgos de realizar esta práctica en niño, como someter a dolor y estrés al infante y que, al estirar la piel que está sobre la columna vertebral baja, puede provocar una luxación del coxis.

Sobre otros remedios caseros, Zacapantzi Carrillo advierte que confiar únicamente en estos procedimientos puede retrasar la atención médica cuando existe un problema que sí requiere tratamiento.
Por ejemplo, una bebida tibia puede generar una sensación momentánea de alivio o relajación, pero esto no significa que resuelva el problema digestivo.
El especialista explica que, cuando las molestias aparecen después de una comida abundante y no existen datos de alarma, algunos antiácidos de venta libre pueden aliviar síntomas como la acidez o la sensación de indigestión.
Sin embargo, recomienda utilizarlos con precaución y, de preferencia, bajo indicación médica para conocer la dosis adecuada y dar seguimiento si las molestias persisten.
Aunque muchas molestias digestivas desaparecen por sí solas, existen señales que requieren de atención médica.
Algunas señales de alerta son:
En estos casos, Zacapantzi Carrillo recomienda no retrasar la consulta médica esperando que los remedios caseros funcionen.
Para concluir, aunque el empacho forma parte de la cultura popular mexicana, para la medicina no se trata de una enfermedad específica.
Es un término que agrupa diferentes molestias digestivas, por lo que si los síntomas son intensos, persisten o aparecen señales de alarma, lo más importante es buscar atención médica para identificar la causa y recibir el tratamiento adecuado.