Kenia Hernández Rivera · 7 de abril de 2026
Usuarios difundieron que China encontró la cura para la diabetes tipo 1 y 2 en publicaciones hechas en Facebook, Instagram y TikTok. Pero esta afirmación es falsa.
El Sabueso revisó los principales portales oficiales del gobierno chino en materia de salud, como la Comisión Nacional de Salud de la República Popular China (NHC), el Centro Chino para el Control y la Prevención de Enfermedades (China CDC) y el Consejo de Estado. Pero no hay información de ninguna institución sanitaria que anuncie una cura para la diabetes.
Tampoco existen reportes al respecto en agencias de noticias internacionales ni en medios de comunicación locales como AFP, EFE, Reuters y la Agencia de Noticias Xinhua.
Además, especialistas aseveran que en la actualidad no existe una cura para ninguno de los dos tipos de diabetes. En palabras de Juan Francisco Cortés Benítez, profesor de la División de Ciencias Biológicas y de la Salud de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM) e integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (Nivel 2) de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación, ambos tipos presentan múltiples mecanismos de aparición y progresión; por lo que esta complejidad dificulta de manera considerable el hallazgo de una cura definitiva.
En realidad, una terapia con células madre se perfila como un “enfoque prometedor” para la diabetes tipo 1 mediante la regeneración de células beta productoras de insulina (la hormona que controla el azúcar en la sangre).
La enfermedad sigue sin tener una cura concluyente, lo que describe son líneas de investigación alentadoras, pero todavía en fase de estudio.
“China lo vuelve a hacer: anuncia la cura para la diabetes tipo 1 y 2”, señala uno de los contenidos desinformantes en Facebook, que muestra en portada al presidente de China, Xi Jinping, y acumula más de 37,000 interacciones, 1,400 comentarios y al menos 4,400 veces compartidas.
De acuerdo con los últimos datos de la Federación Internacional de Diabetes (FID), basados en el atlas de 2025, a escala global una de cada nueve personas vive con esta condición metabólica y más de cuatro de cada diez no saben que la padecen.
La FID define la diabetes como una enfermedad crónica que aparece cuando el páncreas deja de producir insulina o el organismo no logra utilizarla eficazmente.
Los niveles de glucosa en sangre aumentan, lo que se conoce como hiperglucemia. Con el paso del tiempo, esta condición se asocia con daños en distintos órganos y tejidos.
Existen tres clasificaciones principales de la diabetes:
La publicación desinformante cita un artículo de la editorial especializada en ciencias Cell Press, sin mencionar la fecha del estudio o particularidades del tema. Para rastrear su existencia, El Sabueso realizó una búsqueda booleana con las siguientes palabras: “China AND diabetes tipo 1 OR diabetes tipo 2”, que dio lugar a distintos informes de revistas médicas y científicas, así como de sitios especializados.
Uno de los resultados arrojó un estudio de la revista Stem Cell Research & Therapy, publicado el 20 de diciembre de 2024 y archivado en la estantería digital de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos (NLM, por sus siglas en inglés). Titulado “Primicia mundial: la terapia con células madre revierte la diabetes”, en este se aborda el caso de una mujer de 25 años con diabetes tipo 1, quien se convirtió en la primera persona en recibir con éxito un trasplante de células productoras de insulina derivadas de sus propias células madre reprogramadas.
En palabras simples, significa que toman células normales del propio cuerpo (como de la piel y la sangre) y, en el laboratorio, las “reinician” para que vuelvan a un estado básico. Después, las convierten en el tipo de célula que necesitan, en este caso, células que producen insulina.
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“Menos de tres meses después del trasplante, comenzó a producir su propia insulina y lleva más de un año sin inyecciones. Ahora disfruta comer alimentos que antes no podía, como azúcar y estofado. Este procedimiento innovador marca un gran avance en el tratamiento de la diabetes”, se lee en el reporte.
Más adelante, menciona un caso similar en Shanghái, China, en el que un hombre de 59 años con diabetes tipo 2 recibió islotes productores de insulina creados a partir de sus propias células madre y quien ahora tampoco requiere tratamiento.
Sin embargo, el estudio aclara que se trata de investigaciones pioneras que muestran el potencial de las células madre. Además, subraya la necesidad de aplicar pruebas en más personas y de mantener una producción constante de insulina durante al menos cinco años para considerar completamente curada a la paciente con tipo 1.

Asimismo, otro resultado condujo a un informe de la revista World Journal of Stem Cells (WJSC), enfocada en la investigación de células madre y publicado el 26 de julio de 2025.
Titulado “La primera terapia con células madre restaura la independencia de la insulina en la diabetes tipo 1: un hito médico”, el texto aborda el mismo caso de la mujer de 25 años, cuyos niveles de glucosa en sangre se mantuvieron dentro del rango objetivo durante más del 98 % del día, a más de un año del trasplante.
“Si bien este caso representa un avance en el campo, persisten las dudas sobre la durabilidad de la independencia de la insulina y la funcionalidad a largo plazo de las células beta trasplantadas”, refiere por su parte este artículo.
Aunado a ello, explica que la terapia con células madre tiene el potencial de reducir o eliminar la dependencia de la insulina, especialmente cuando se inicia en las primeras etapas de la enfermedad. En etapas avanzadas, aún puede conducir a una menor necesidad de medicamentos. Sin embargo, puede ser necesario repetir la dosis y los resultados pueden variar según factores específicos del paciente.
“La investigación continua y los ensayos clínicos a gran escala son esenciales para validar estos primeros éxitos e incorporar las terapias con células madre a la práctica clínica habitual”, concluye.
En entrevista con El Sabueso, el investigador Cortés Benítez, quien también es químico farmacéutico biólogo por la UNAM, explica que los estudios publicados en revistas científicas tienen, en su mayoría, un carácter exploratorio. Subraya la necesidad de realizar ensayos clínicos a gran escala antes de validar cualquier tratamiento, y no limitarse a pruebas con un número reducido de personas, como ocurre en los artículos citados.
“Existen tratamientos que permiten controlar la enfermedad. A nivel mundial, la diabetes tipo 1 se atiende principalmente con insulina, mientras que la tipo 2 cuenta con diversos fármacos que regulan la glucosa en sangre, como la metformina”, sostiene. “Resulta incorrecto afirmar que un solo avance clínico, como el uso de células madre, equivale a una cura. Se trata de estudios exploratorios. La evidencia sólida requiere de la participación de más pacientes y del cumplimiento de procesos rigurosos que incluyan al menos tres fases clínicas”.
Para hablar de una cura también se necesitan resultados duraderos. Los pacientes tendrían que mantener niveles normales de glucosa en sangre o de hemoglobina glicosilada, además de mostrar la desaparición de complicaciones como las retinopatías —enfermedades no inflamatorias que dañan la retina— y las nefropatías, que afectan la función y estructura de los riñones.
En el caso de la terapia con células madre, añade Juan Francisco Cortés, el procedimiento implica obtener células de médula ósea, tejido adiposo o cordón umbilical. En laboratorio, estas células se exponen a factores de crecimiento para inducir su transformación en células pancreáticas capaces de producir insulina, y después se trasplantan al paciente. La estrategia resulta prometedora, pero conlleva riesgos importantes. En la diabetes tipo 1, el sistema inmunológico puede continuar el ataque contra las células trasplantadas. Además, si permanecen células madre sin diferenciar en el organismo, existe la posibilidad de que crezcan de forma descontrolada y originen tumores pancreáticos, los cuales presentan alta mortalidad.
“Por ello se requiere evidencia sólida obtenida en poblaciones amplias y diversas, resultados replicables, al menos tres fases de ensayos clínicos rigurosos y seguimiento a largo plazo que confirme efectos duraderos”, reafirma.
Asimismo, precisa que la aprobación de nuevos fármacos depende de organismos reguladores como la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) en Estados Unidos, la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) y, en México, la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris).
“Además, este tipo de tratamientos presenta una desventaja importante: su alto costo. Puede alcanzar cientos de miles de pesos”, apunta.
—En resumen, ¿cuánto tiempo de seguimiento se requiere para confirmar la efectividad y seguridad de nuevas terapias? —preguntamos.
—Para ejemplificar, hay un actual estudio en fase clínica tres. La farmacéutica Vertex desarrolla actualmente una molécula llamada VX-880, que ya se encuentra en fase clínica 3 con aproximadamente 52 pacientes, enfocada principalmente en diabetes tipo 1. El estudio se inició en 2021 y se espera concluir en 2030. Entonces, el proceso de aprobación de un fármaco en fases clínicas puede tomar entre 8 y 15 años.
En conclusión, es falso que China descubrió una cura para la diabetes tipo 1 y 2. Hasta ahora, los avances se limitan a terapias con células madre. Algunos estudios indican que ciertos pacientes han dejado de requerir inyecciones de insulina, pero no existe una cura generalizada. Además, los portales oficiales del gobierno en materia de salud no reportan información sobre ese supuesto hallazgo.
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