Menarquia y desinformación: mitos y realidades sobre la menstruación en las infancias

Kenia Hernández Rivera y Miroslava Garduño · 28 de mayo de 2026

Menarquia y desinformación: mitos y realidades sobre la menstruación en las infancias

El primer periodo menstrual llega a la vida de las personas menstruantes, no siempre se acompaña de información verificada. Puede aparecer a la mitad de una clase, en el baño de una escuela o paseando una tarde cualquiera. Y esa llegada sorpresiva suele ir acompañada de miedos, inseguridades y dudas. 

Aunque esta primera menstruación, llamada menarquia, es una etapa natural del desarrollo  aún se vive entre mitos y silencios. “La falta de información sobre la menstruación puede generar miedo”, asegura Anahí Rodríguez, fundadora de la colectiva Menstruación Digna México. “Por ejemplo, muchas niñas llegan a pensar que el sangrado será incontrolable porque nadie les explicó qué sucede realmente durante la menstruación”.

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Verificar para informar correctamente sobre la menarquia

Para desmentir desinformaciones y mitos sobre la menarquia, El Sabueso, la unidad de verificación de Animal Político, entrevistó a ginecólogas expertas en el tema. 

  1. “Cuando te baja por primera vez, ya eres adulta”

Falso. Independientemente de la edad en que ocurre, la menarquia en muchas culturas alrededor del mundo es reconocida como un “pasaje de niña a mujer”, a diferencia de otros cambios puberales graduales como crecimiento del vello público y de las mamas. Pero la menarquia es parte de la pubertad, no de la adultez.

De acuerdo con Tania Marín Macías, coordinadora nacional de Médicos del Mundo, si bien la primera menstruación marca el inicio de la vida fértil, no implica que el desarrollo físico y mental haya terminado. El ciclo del individuo pasa por infancia, pubertad, adolescencia y, posteriormente, la etapa adulta. Incluso un artículo de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), titulado Las edades del cerebro, refiere que en la adolescencia los humanos aún no han llegado a la madurez cerebral, la cual en ocasiones se alcanza más allá de los 21 años.

“Es en el lóbulo frontal donde se procesan los elementos de maduración que caracterizan al adulto, como la percepción de riesgo, control de impulsos y toma de decisiones, de los que carecen los adolescentes y por ello realizan acciones imprudentes”, se lee en el texto académico.

  1. “Si la menarquia llega temprano o tarde, algo está mal”

Falso. De acuerdo con la Biblioteca Nacional de Medicina (NLM, por sus siglas en inglés), la menarca ocurre generalmente entre los 10 y 16 años, con una edad promedio de inicio de 12.4 años. Los factores que determinan la edad de la menarquia se investigan continuamente, pero pueden influir las condiciones socioeconómicas, la genética, el estado nutricional y la estacionalidad (factores ambientales).  Además, suele ser indolora y ocurre sin previo aviso.

“Una menarca —o menarquia— antes de los 10 años se considera temprana; después de los 16, tardía; por ejemplo, una mujer a los 15 años ya tiene desarrollo mamario, vello y otros caracteres sexuales secundarios, pero no ha presentado una primera menstruación. En ambos casos, lo recomendable es acudir a revisión médica, no porque necesariamente haya un problema, sino para entender qué está ocurriendo porque influyen temas genéticos y ambientales”, añade Marín Macías.

En ese sentido, un estudio mostró que las personas menstruantes afroamericanas experimentaron la menarquia tres meses antes que las personas blancas. Este hallazgo puede reflejar factores étnicos-raciales, ya que las primeras presentaron mayores respuestas de insulina a las pruebas de glucosa y un aumento del IGF-1 libre (factor de crecimiento similar a la insulina tipo 1 libre), una hormona asociada con la maduración esquelética y sexual.

  1. “La primera menstruación es regular y duele”

Falso. La ginecóloga Mariana Robles asegura que la menarquia no debe ser dolorosa, ya que no es normal que tanto al inicio ni durante el resto de la vida reproductiva duela. “Una menstruación muy dolorosa e incapacitante debe ser revisada por un especialista”, afirma.    

Sobre si deben ser regulares, la Academia Estadounidense de Pediatría y la Universidad de Navarra mencionan que los ciclos menstruales suelen ser irregulares en los primeros años después de la menarquia, esto derivado a un ciclo anovulatorio o a que el sangrado menstrual se de por un desequilibrio hormonal, pero después del tercer año, entre 60% y 80% de los ciclos tienen una duración de 21 a 34 días, similar a los ciclos adultos. 

  1.     “La menarquia ocurre a la misma edad para todas”

Falso. La menarquia no es como todas las funciones en el cuerpo, que se van presentando de forma madurativa. Existe un rango de edad donde la primera menstruación se puede dar y esta es de entre los 10 y 15 años. “Dependiendo del país en el que se radica, el clima, la cercanía con el Ecuador y la exposición solar”, asegura Robles.

Pero, ¿si no se presenta en este rango es algo malo? No, en casos así, la Secretaría de Salud en México recomienda ir con un médico para valorar la situación y descartar enfermedades.

  1. “Durante la menstruación no te puedes bañar”

Falso. Durante la menstruación se puede —y se debe— llevar una vida normal, incluyendo el baño diario. Lo que sí es importante es aprender a gestionar esos días y tener acceso a espacios seguros, agua potable y productos de higiene menstrual. Como sociedad, garantizar esas condiciones para las infancias y las personas menstruantes es una responsabilidad colectiva. De igual manera, la Unicef pormenoriza que si se planea nadar durante el periodo, las personas menstruantes pueden hacerlos usando un tampón o copa menstrual.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia recomienda lo siguiente para mantener una buena higiene menstrual durante la menstruación:

  •         Limpiar a menudo la zona vaginal para prevenir infecciones.
  •         Anotar en un calendario el primer día del periodo y su duración.
  •     Antes y después de usar el producto de preferencia, lavar las manos con agua y jabón.
  •     Mantener los paños o toallas sanitarias sin usar limpias. Para cambiarse, se debe secar el área con un papel o toallita húmeda para después colocar el producto de higiene menstrual en la ropa interior.
  •     Al ir al baño, siempre limpiar de adelante hacia atrás para evitar que bacterias de heces suban hacia la zona vaginal.
  •     Acudir a un profesional médico de sentir ardor, picazón o mal olor durante el periodo.
  1. “No se puede hacer ejercicio durante la menstruación”

Falso. El Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos señala que hacer ejercicio durante el periodo es seguro e incluso puede ayudar a aliviar síntomas como cólicos, fatiga y estrés. Esto fue confirmado por Mariana Robles, quien afirma que el ejercicio genera la liberación de sustancias como endorfinas, las cuales mejoran la sensación de cólicos.

Además, señala que con el objetivo de estar cómodas para realizar actividad física “la única recomendación sería elegir el método de gestión mensual que más se acomode según el ejercicio”.

Este es un mito persistente, pues según la Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual en México en 2022, 44% de las personas menstruantes ha dejado de hacer deporte o actividad física alguna vez por tener la menstruación.

  1. “Los tampones quitan la virginidad”

Falso. Los tampones son un producto de higiene menstrual seguro para cualquier edad, siempre que se cambien cada seis horas como máximo para evitar infecciones. “La idea de que su uso interno afecta la virginidad es un mito basado en concepciones sociales, no médicas”, según Tania Marín.

“Hay una idea bastante extendida, pero errónea, de que la corona vaginal o el himen es prueba de virginidad. Para empezar, la corona, que se encuentra en la entrada de la vagina, es flexible y tiene muchas formas. Aunado a ello, puede estar ausente desde que nacemos y, en otros casos, puede cubrir toda la entrada de la vagina. Además, el término virginidad se asocia a las relaciones sexuales penetrativas pene-vagina. Sin embargo, las relaciones no se reducen solo al sexo heterosexual hombre-mujer; hay otras maneras de iniciar nuestra vida sexualmente activa. Es imposible saber si alguien ha comenzado o no a tener relaciones con mirar sus genitales”, apunta la especialista en salud sexual y reproductiva.

La Unicef apunta que, en casos extraordinarios, la corona vaginal puede cubrir toda la entrada de la vagina y cuando se presenta la menarquia puede haber mucho dolor porque “la menstruación no puede salir y será necesario ir con un profesional sanitario para abrir quirúrgicamente la corona. Esta membrana se puede retraer naturalmente con el tiempo y puede llegar a romperse de muchas formas, como durante el ejercicio, la masturbación y el uso de un tampón o copa menstrual”. Por lo anterior, es imposible saber a partir de la presencia o ausencia del himen si una persona ha tenido relaciones sexuales con penetración vaginal o no.

Ambas imágenes muestran los productos de higiene menstrual que pueden usar las personas menstruantes. Fuente: Unicef, 2024.
  1. “Hablar de la menstruación con infancias es inapropiado”

Falso. Mariana Robles explica que no debe ser así, pues “las infancias tienen la capacidad de entender en diversos grados, lo que ocurre con nuestros cuerpos y parece que es más productivo y da más calma que las infancias tengan información antes de que ocurra la menarca”.

La Unicef también señala que hablar sobre los ciclos menstruales antes de que suceda puede ayudar a las niñas a sentirse cómodas con su cuerpo y permitirles cuidar su salud, sobrellevar los síntomas físicos o emocionales y evitar cualquier sensación de vergüenza o incomodidad.

  1. “Todo el contenido sobre menstruación que veo en redes sociales es confiable, porque lo explican creadoras de contenido conocedoras del tema”

Engañoso. No necesariamente. Como en cualquier tema de salud, en redes sociales hay tanto información verídica como mal documentada. Se recomienda recurrir a fuentes verificables: profesionales de la salud o materiales de organismos como Unicef que ofrecen recursos didácticos accesibles para niños, niñas y personas cuidadoras, disponibles en línea.

Un artículo de la University of Utah Health aborda la desinformación que circula en redes sobre los productos para la menstruación, especialmente en plataformas como TikTok. La especialista Katie Ward advierte que muchos influencers utilizan discursos alarmistas sobre supuestas “toxinas” en tampones y toallas sanitarias para promover productos “naturales” o “libres de químicos”, pese a que muchos de ellos no están regulados, en el caso de Estados Unidos, por la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA en inglés).

El documento señala que los productos menstruales de marcas reconocidas pasan por controles de la FDA y son analizados para detectar pesticidas y sustancias potencialmente dañinas. Por ello, Ward considera más preocupantes los productos sin regulación clara o de procedencia desconocida.

También desmiente algunos mitos frecuentes, como la idea de que los tampones son peligrosos por el síndrome de shock tóxico (SST). Señala que el riesgo es extremadamente bajo y recuerda que el problema estuvo relacionado con una marca específica en la década de 1970, retirada posteriormente del mercado.

La desinformación sobre la menarquia deja dudas sin responder e influye en la forma en que las infancias y las adolescentes perciben su cuerpo y viven su primera menstruación. Por esta razón, hablar de menstruación con información clara y accesible también es una forma de combatir los estigmas que históricamente han acompañado al ciclo menstrual.

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