Luz Rangel · 13 de marzo de 2026
Desinformar es difundir audios, fotografías, imágenes y videos que son falsos, manipulados, sacados de contexto o generados con inteligencia artificial con la intención de engañar y manipular a la opinión pública. Estos contenidos pueden volverse virales en plataformas como Instagram, Facebook y X, donde hay redes de desinformación.
No obstante, existe un tipo de desinformación que afecta principalmente a las mujeres y personas de la diversidad sexogenérica en la vida pública, cuando llegan a un cargo de toma de decisión y a sus luchas por la igualdad. Se llama desinformación de género.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres, en El Sabueso realizamos el octavo Café Sabueso sobre este tipo de desinformación con la participación de Silvia Soler, maestra en Ciencias Antropológicas y directora interina del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir, y Danielle Cruz, maestre en Letras y activista no binarie.
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Para definir la desinformación de género hay que empezar por esbozar este concepto. Durante mucho tiempo se dijo que el sexo era natural y que el género era una construcción social.
Para Silvia Soler, “en este mundo no hay nada natural, todo tiene, de alguna forma, siempre una mirada, una inscripción, una lectura, una interpretación muy imbuida desde lo cultural.
“La noción de género es una forma de entender la variabilidad de las corporalidades y las expresiones que los seres humanos, en función de la historia y la cultura, tenemos disponibles para identificarnos”, agrega Soler.
Danielle Cruz, por su parte, considera al género como un término paraguas que abarca diferentes identidades.
“Hoy por hoy está muy normalizado que cuando hablamos de género estamos hablando solamente de las mujeres, pero hay un empuje por desnaturalizar la idea de género como algo solamente de mujeres”, explica.
Por eso, cuando hablamos de desinformación de género nos referimos a aquella que atenta contra las mujeres, pero también contra las poblaciones LGBT+. No es que no exista desinformación sobre los hombres, pero la forma de generarla y difundirla es distinta.
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La desinformación lo que hace es tratar de usar cualquier prejuicio, cualquier sesgo para expandirse más rápido y viralizarse en redes sociodigitales, donde todavía falta moderación de contenidos.
Silvia Soler y Danielle Cruz coinciden en que la desinformación de género se comporta a base de generar pánicos morales. Es decir, una reacción basada en la percepción falsa o exagerada de algún comportamiento de un grupo históricamente vulnerabilizado, como las mujeres y poblaciones de la diversidad sexogenérica, que representa una amenaza para la sociedad.
“La desinformación de género tiene que ver con generar sistemáticamente pánicos morales sobre el otro. ¿Quién es el otro? Todo aquel que se escapa de ese estándar de hombre blanco o de mujer cisgénero blanca con capacidad adquisitiva en una familia nuclear”, detalla Soler.
Casos de desinformación de género sustentados en pánicos morales son mostrar a las mujeres como objetos sexualizados, los mitos en torno a los derechos sexuales y reproductivos, como el aborto y la menstruación, o que certámenes deportivos prohíban a las mujeres trans competir porque tienen supuestas ventajas o que no pueden ir en los en los vagones del metro. Esto conlleva a la consolidación de otra realidad.
“Esa es la parte peligrosa, cuando desde esta realidad, que no es la realidad compartida, la realidad científica, la realidad táctil, hacen leyes, ¿no?”, lamenta Danielle Cruz.
Las personas especialistas que consultamos para este octavo Café Sabueso coinciden en que la desinformación de género forma parte de un entramado más complejo como las violencias contra personas feminizadas y los discursos de odio.
“Lo difícil de combatir esta desinformación es justamente que luego nos enfocamos en el árbol y no vemos el bosque”, señala Danielle Cruz.
Una de las formas de violencia es la digital, la cual se trata de agresiones contra la integridad de una persona mediante el uso de tecnologías de información y comunicación (TIC). Mientras que, “cuando hablamos de discursos de odio, nos referimos a todo discurso que promueva, incentive o justifique la violencia contra un grupo social, político, religioso”, define Cruz.
El Informe de la relatora especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, Irene Khan, analiza la desinformación de género como una manera de silenciar a las mujeres, poblaciones LGBT+ y sus luchas.
Cuando ellas tienen nombre, apellido y cargo la desinformación busca desacreditar o cuestionar su desempeño. Pero cuando se trata de personas de la diversidad sexogenérica se les invisibiliza sin nombre ni apellido: “Toda la narrativa de desinformación antitrans gira alrededor de hacer desaparecer a las poblaciones trans del espacio público”, añade Cruz.
Frenar la desinformación es tarea de todas las personas. La relatora especial Irene Khan promueve una “respuesta de género” que implica a las autoridades, las redes sociodigitales y los medios de comunicación, así como los usuarios o audiencias de estos contenidos.
“Hay una desregulación de la moderación, eso para mí tiene que ver con una responsabilidad del gobierno, de generar políticas que regulen a las plataformas y las obliguen a moderar. Y moderar significa eso, evitar que haya una proliferación de discursos de odio y violencia impunemente circulando por todas nuestras redes sociales y por todos nuestros medios”, considera Soler.
La directora interina del Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir coincide en que organizaciones, colectivos y movimientos deben ser parte del combate a la desinformación. Esto también sería una forma de que en la moderación no haya censura.
“Ojo, que eso siempre tiene un componente muy peligroso que tiene que ver con la censura y donde queremos también que el Estado se meta a decir qué y hasta dónde”, precisa respecto a la moderación.
