Luz Rangel · 8 de marzo de 2024
Luego de que Luisa María Alcalde fue nombrada secretaria de Gobernación, en redes comenzó a circular la fotografía de una mujer en ropa interior asegurando falsamente que era la funcionaria. Este es un ejemplo de la desinformación de género, que afecta a las mujeres en la vida pública.
La fotografía en realidad es de la modelo mexicana Camila Marana. No obstante, las críticas hacia la secretaria Luisa María Alcalde mencionaban: “Por eso tiene su sueldo asegurado, no por su intelecto”.
En el marco del Día Internacional de las Mujeres, en El Sabueso entrevistamos a verificadoras de América Latina y Europa y también a especialistas mexicanas para explicarte qué es la desinformación de género y cómo afecta a las mujeres en la vida pública, sobre todo, en la política.
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La desinformación es difundir audios, fotografías, imágenes y videos que son falsos, manipulados o sacados de contexto creados con la intención de engañar y manipular la opinión pública.
Estos contenidos pueden volverse virales en redes como Instagram, Facebook o X, donde hay desinformación coordinada.
Cuando la desinformación es de género, el foco son las mujeres o las personas de la diversidad sexual.
“La desinformación lo que hace es tratar de usar cualquier prejuicio, cualquier sesgo que nosotros tengamos para expandirse más lejos y más rápido. Una de estas líneas que utiliza muchas veces la desinformación son los prejuicios en cuestiones de género que existen en la sociedad”, explica Olivia Sohr, directora de impacto y de nuevas iniciativas de Chequeado.
Por ejemplo, atribuir a que por su físico Luisa María Alcalde tiene el cargo de secretaria de Gobernación y sexualizarla con una fotografía en ropa interior, que en realidad es de una modelo.
O difundir un video y mentir con que Sandra Cuevas, entonces alcaldesa de Cuauhtémoc, golpeó a personas en un restaurante vestida de policía. Y, sobre todo, cuestionar su grado académico mediante esta desinformación: “Cuál Doctorante!? Sandra Cuevas es tercer Dan en Kung Fu!! (sic)”.
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El Informe de la Relatora Especial sobre la promoción y protección del derecho a la libertad de opinión y de expresión, Irene Khan, analiza la desinformación de género como una manera de silenciar a las mujeres y personas de la diversidad sexual, lo que podría constituir una forma de violencia.
“La desinformación de género tiene múltiples objetivos: presentar a las mujeres como seres débiles e incompetentes y objetos sexualizados, incapaces de liderar; expulsar a las mujeres de los espacios públicos y los ámbitos de poder; y silenciar a quienes no se ajustan a las normas de género”, se lee en el informe.
No es que no exista desinformación sobre los hombres, por supuesto que la hay. Pero como nos explica Sandra Barranco, directora de Transversalización de Políticas Universitarias de la Coordinación para la Igualdad de Género, la forma de hacerlo sobre ellas es distinta.
“Se utiliza de manera diferenciada entre hombres y mujeres porque parte del sistema utiliza estas violencias para excluir a las mujeres del espacio público, para perpetuar estos roles y estereotipos en los que se cree que las mujeres deben estar dentro del hogar y los hombres en la vida pública”, menciona la especialista de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Un ejemplo de lo anterior, sucedió el día que Mariana Rodríguez se registró como candidata a la alcaldía de Monterrey; en respuesta, usuarios de redes sociales difundieron un supuesto video sexual de la también empresaria. No encontramos un antecedente similar en el caso de un hombre aspirante a un puesto de elección popular.
“Son contenidos que van dirigidos a mujeres con algún tipo de responsabilidad política, con algún cargo público. Pero no es por sus decisiones o por su responsabilidad, sino que va más a atacarlas por el simple hecho de ser mujeres”, precisa Carmen Mesa, de Maldito Bulo.
Aunque también hay desinformación que busca desacreditar o cuestionar su desempeño Así ha ocurrido con Norma Piña, ministra presidenta de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, a quien se le han atribuido liberaciones u órdenes de captura, sin que existan pruebas de que haya intervenido.
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La desinformación de género ataca no sólo a las mujeres o personas de la diversidad sexual, también a sus luchas. En España, refiere Carmen Mesa, se ha intentado desacreditar el movimiento feminista al atribuirle a funcionarias declaraciones falsas sobre políticas públicas.
En Argentina, hubo desinformación en torno al uso del presupuesto del Ministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y también durante las elecciones presidenciales.
“La desinformación no se enfocó tanto según el género de la persona a la que se atacaba, sino que se enfocaba en personas que estuviesen hablando sobre cuestiones de género independientemente de si fuesen hombres o mujeres”, cuenta Olivia Sohr.

En México, publicaciones en redes aseguran sin fundamento que el 8 de marzo, Día Internacional de las Mujeres, habrá un concierto en el Zócalo capitalino, es decir, la misma fecha en la que miles de mujeres se manifiestan en esa plaza pública.
El Departamento de Estado estadounidense publicó que la desinformación de género no sólo perjudica a las personas a las que va dirigida, sino también a la democracia al polarizar a la ciudadanía.
La desinformación de género también puede ser una amenaza para la seguridad y la salud de las mujeres. Por ejemplo, con mitos en torno a los derechos sexuales y reproductivos, como el aborto, o la menstruación.
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Combatir la desinformación es tarea de todas las personas. La Relatora Especial Irene Khan promueve una “respuesta de género” que implica a las autoridades y las leyes que pueden crear, las redes sociodigitales, los medios de comunicación, así como los usuarios o audiencias de estos contenidos.
Sandra Barranco cuenta que en la UNAM la intención es la cero tolerancia a la violencia de género, dentro de la cual también contemplan la digital y, a partir de ahí, tener un impacto también en la sociedad.
Olivia Sohr y Carmen Mesa coinciden en que las verificadoras con esta perspectiva tienen un rol fundamental para desmentir la desinformación de género. Por ejemplo, en Maldita.es existe Maldito Feminismo. Periodismo y fact-checking contra la mentira.
“No importa cuántas veces circula, siempre es importante desmentir la desinformación de género y que la buena información esté disponible fácilmente para quien la busca”, afirma Sohr.
