UNAM propone preparar refugios ante calor extremo que podría generar El Niño

Animal Político · 15 de septiembre de 2026

UNAM propone preparar refugios ante calor extremo que podría generar El Niño

Especialistas de la UNAM plantearon que en México se preparen refugios frescos, con capacidad de hidratación y atención médica, ante las olas de calor que podría generar el fortalecimiento de El Niño, fenómeno que podría alcanzar una intensidad muy fuerte o incluso histórica hacia finales de 2026, de acuerdo con estimaciones de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA, por sus siglas en inglés).

El planteamiento fue publicado este lunes en un artículo de la Gaceta UNAM, en el que cuatro especialistas del del Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC) expusieron los posibles efectos del fenómeno durante el cierre de este año y en 2027, así como algunas medidas para prepararse ante sus impactos.

Jorge Zavala Hidalgo explicó que entre los posibles efectos para lo que resta de 2026 se encuentra un aumento de la temperatura en regiones del norte del país durante septiembre, además de un incremento del contenido de calor oceánico en el Pacífico mexicano entre septiembre y diciembre.

Foto: AFP

Este calentamiento del océano estaría acompañado por una mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor en la región costera del Pacífico mexicano entre septiembre y noviembre de 2026. Para la temporada otoño-invierno también se prevé una mayor cantidad de frentes fríos, que podrían ser más severos y duraderos.

Ante las condiciones de calor, Zavala Hidalgo planteó la preparación de espacios específicos para atender a la población durante las ondas de calor. “En los tres niveles de gobierno se deben adaptar refugios en casos de ondas de calor, sitios que tienen que ser frescos, con capacidad de hidratación y atención médica para las personas que presenten golpes de calor”.

El especialista agregó que la población debe mantenerse hidratada y evitar la exposición a la radiación solar cuando las temperaturas sean altas, con especial atención a niños, mujeres embarazadas y adultos mayores.

La recomendación forma parte de las medidas de preparación que, de acuerdo con los especialistas, deberán acompañar el seguimiento del fenómeno.

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Zavala Hidalgo señaló que el ICAyCC formulará recomendaciones junto con otras instancias de la UNAM, entre ellas la Facultad de Arquitectura, para dar seguimiento a El Niño 2026-2027.

También se prevé generar material de divulgación mediante boletines, videos, infografías y conferencias de prensa. A nivel gubernamental, los especialistas buscarán colaboraciones con el sector salud, Protección Civil y el Servicio Meteorológico Nacional para afrontar el evento climático que ya se encuentra en formación.

Cambios regionales previstos para 2027

Los efectos de El Niño no serían iguales en todo el territorio mexicano ni durante todo el año. Alejandro Jaramillo Moreno señaló que durante otoño e invierno pueden favorecerse lluvias por encima de lo normal en algunas partes del norte y occidente del país, mientras que al comienzo de la primavera aumentaría la probabilidad de condiciones más secas en amplias zonas del centro, sur y sureste.

“Es muy importante aumentar la vigilancia y la preparación. Los impactos dependerán de la región: pueden favorecerse lluvias por encima de lo normal en partes del norte y occidente durante otoño e invierno, y a comienzos de la primavera aumenta la probabilidad de condiciones más secas en amplias zonas del centro, sur y sureste del país”, afirmó Jaramillo Moreno.

Foto: AFP

Para 2027, los especialistas prevén una disminución de las lluvias en el centro, sur y sureste del país entre abril y junio, mientras que en el noreste habría un aumento de la precipitación entre enero y marzo. Para el periodo de abril a junio también se contempla la posibilidad de sequía en el centro, sur y sureste.

Los escenarios planteados por los investigadores incluyen además un incremento de los incendios entre febrero y junio y un mayor número de días con mala calidad del aire.

Estos posibles efectos ya habían sido expuestos por especialistas del ICAyCC, y en semanas previas señalaron que las consecuencias de El Niño podrían afectar a población asentada en zonas vulnerables del país y variar de acuerdo con la región y la época del año.

Para el cierre de 2026 se pronosticaba un septiembre cálido en el norte, un incremento de la temperatura en el Pacífico y una mayor probabilidad de huracanes de categoría mayor hasta noviembre, seguidos por frentes fríos más severos durante el invierno.

Para el año siguiente, el escenario contempla más lluvias en el noreste entre enero y marzo, pero una disminución de las precipitaciones en el centro, sur y sureste entre abril y junio.

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El Niño y la seguridad alimentaria

Carolina Ureta Sánchez señaló que los efectos del fenómeno no deben analizarse únicamente desde el comportamiento de las lluvias, debido a sus posibles consecuencias para la producción de alimentos.

La investigadora planteó que El Niño puede convertirse en un problema de seguridad alimentaria y señaló que la preparación debe considerar quiénes cuentan con herramientas para enfrentar periodos en los que las lluvias sean insuficientes o se presenten de manera extrema.

“La pregunta no es solamente cuánto va a llover, sino quién tiene las herramientas para enfrentar lo que ocurra cuando la lluvia no llegue o lo haga de manera extrema”, afirmó Ureta Sánchez.

Ante este escenario, los especialistas propusieron generar alertas tempranas y proporcionar información regional a productores de maíz, particularmente en estados como Oaxaca y Guerrero. El objetivo es que puedan tomar decisiones sobre aspectos de la producción, como las semillas que utilizarán y el momento de realizar la siembra.

La propuesta también había sido planteada en la información difundida el 3 de septiembre, donde los expertos advirtieron que la alteración de las precipitaciones, las sequías y el aumento de incendios podrían generar afectaciones para la producción de alimentos.

Medidas para las ciudades

Elda Luyando López señaló que 80% de la población del país habita en ciudades y planteó que estos espacios presentan vulnerabilidad ante el deterioro del ambiente térmico.

La investigadora propuso medidas para reducir los efectos de las altas temperaturas en zonas urbanas. Entre las acciones urgentes mencionó despavimentar áreas con exceso de cemento, mientras que como medida de largo plazo planteó pintar las azoteas de blanco para mitigar las olas de calor urbanas.

Estas propuestas se suman a la habilitación de refugios con condiciones adecuadas para atender a las personas durante los periodos de temperaturas elevadas. En particular, los especialistas señalaron la necesidad de que estos espacios cuenten con condiciones frescas, hidratación y atención médica para quienes presenten golpes de calor.

Un fenómeno que puede prolongarse

La UNAM señala que El Niño está vinculado con las aguas y los vientos del océano Pacífico ecuatorial, que permiten el movimiento de aguas cálidas y su extensión hacia el este, con liberación de calor hacia la atmósfera.

El fenómeno alcanza su punto de mayor intensidad hacia finales del año y puede prolongarse hasta 18 meses, con cambios en los patrones de vientos, presión y lluvias.