Daniela Martínez Martínez · 9 de mayo de 2026
El fenómeno de El Niño puede alterar los patrones climáticos en todo el mundo y, este año, los modelos coinciden en que existe la probabilidad de que se desarrolle un evento de este tipo con intensidad fuerte o, incluso, muy fuerte.
El Niño–Oscilación del Sur (ENOS) es un fenómeno que se refiere al calentamiento de la superficie del océano o a temperaturas superficiales del mar superiores a la media, en el Pacífico tropical central y oriental, de acuerdo con el Servicio Geológico de los Estados Unidos.
Para explicar este fenómeno, El Sabueso consultó a Francisco Estrada Porrúa, coordinador del Programa de Investigación en Cambio Climático de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y al geógrafo Carlos Román Castañeda, quien es parte del equipo de meteorología del Instituto de Astronomía y Meteorología de la Universidad de Guadalajara (UdeG).
Los especialistas afirman que este es uno de los principales factores que explican las variaciones del clima de un año a otro a nivel global y uno de los fenómenos más importantes en lo que conocemos como la interacción del océano y de la atmósfera.
El Niño tiene efectos amplios: modifica patrones de lluvia, temperatura, formación de huracanes y sequías y, por lo tanto, puede impactar actividades como la agricultura, la salud pública o el consumo energético.
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De acuerdo con los modelos de pronóstico, la temperatura del mar para este año puede superar la temperatura promedio y esto tendrá como posible resultado un fenómeno de El Niño muy fuerte, explican los especialistas.
Sin embargo, advierten que aún existe incertidumbre debido a la llamada “barrera de predictibilidad de primavera”, es decir, un periodo en el que los pronósticos climáticos son menos precisos. Por lo tanto, en el próximo trimestre se podrá tener mayor claridad sobre la intensidad real del fenómeno.
Esto coincide con las declaraciones de Wilfran Moufouma Okia, jefe de predicción climática de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), quien aseguró en abril: “Los modelos indican que puede tratarse de un episodio intenso, pero la denominada barrera de predictibilidad de la primavera añade incertidumbre a los pronósticos generados en esta época del año”.
Francisco Estrada explica que el fenómeno suele durar entre 9 y 18 meses. Carlos Castañeda cuenta que, si el pronóstico no cambia, en los primeros meses es probable esperar temperaturas más altas del promedio y lluvia irregular.
En los últimos meses del año, en lugar de un invierno seco —como es común en México—, es posible que se espere un invierno lluvioso.
El fenómeno El Niño suele favorecer una mayor actividad de huracanes en el océano Pacífico, lo que implica un aumento en el número de ciclones y mayor riesgo de intensificación rápida, es decir, huracanes que se fortalecen en pocas horas.
A la par, pueden presentarse episodios de sequía en algunas zonas durante el verano, lo que incrementa el riesgo de incendios forestales. Los especialistas subrayan que estos escenarios no son excluyentes, pueden coexistir sequías y lluvias intensas en distintas regiones.
En redes sociales, circulan publicaciones que advierten que hay una “alerta roja en México” debido a un “súper-niño histórico”. Sin embargo, los especialistas aclaran que, aunque existe la posibilidad de un evento más intenso que otros años, no hay motivos de alerta.
“Los términos como El Niño Godzilla, El súper-Niño y La tormenta negra son incorrectos. No son términos que se pueden usar científicamente. El nombre correcto es El Niño débil, moderado, fuerte o muy fuerte. Estos son los términos meteorológicos correctos”, explica el geógrafo Carlos Castañeda.
Una publicación en Facebook asegura que la UNAM declaró que este fenómeno será el “más letal” de los últimos años. No obstante, Francisco Estrada aclara que desde la universidad nunca han publicado dicha información.
“En cuestiones de olas de calor, pues muy probablemente vamos a tener temperaturas más extremas. Entonces, uno podría esperar que, si normalmente se registra cierto número de muertes durante una ola de calor, bajo estas condiciones esa cifra podría aumentar. Sin embargo, no es algo que hayamos afirmado ni contamos con estudios en este momento que lo respalden”, aclara Francisco Estrada.

En X, una publicación comparte que “podría ser el más devastador en 150 años”. Sobre esto, Francisco Estrada explica que si los pronósticos se mantienen, entonces sí es una posibilidad. Carlos Castañeda coincide en que no se sabrá con exactitud hasta los próximos meses, pero que es verdad que este puede ser un fenómeno muy fuerte.
Los especialistas hacen énfasis en la importancia de estar preparados ante este posible fenómeno.
“Me preocupa tanto la parte alarmista como la parte de ‘no pasa nada’. Si tenemos información de lo que puede pasar sería injustificable que no estuviéramos ocupados en ver cómo vamos a enfrentarlo si se presenta, que es probable”, dice Francisco Estrada.
A nivel institucional, implica reforzar sistemas de alerta temprana, especialmente respecto a los huracanes. También mejorar la infraestructura ante lluvias e inundaciones, monitorear riesgos como incendios forestales y preparar apoyos para sectores vulnerables, como el agrícola.
Para la población, se recomienda evitar la exposición prolongada al calor, mantenerse hidratado, seguir la información de fuentes oficiales y prepararse para la temporada de lluvias y huracanes, especialmente en zonas costeras.
“Es importante mantenerse informados y recomendar a la población no caer en titulares alarmistas. Lo ideal es consultar fuentes oficiales como el Servicio Meteorológico Nacional, el Instituto de Astronomía y Meteorología, que emite pronósticos todos los días, y Protección Civil”, recomienda Carlos Castañeda.
También sugieren a las empresas y gobiernos tomar en consideración el aumento de temperaturas para las horas laborales, para que se contemplen períodos de descanso apropiados en los trabajos al aire libre.
En conclusión, es probable que en los próximos meses se presente un evento de El Niño de intensidad considerable. Aunque aún no se puede determinar con precisión su magnitud, es importante prepararse ante este posible fenómeno climatológico.
