Tren Maya: estaciones en Chetumal y Bacalar lucen vacías dos años después

Diana García · 10 de septiembre de 2026

Tren Maya: estaciones en Chetumal y Bacalar lucen vacías dos años después

A poco más de 20 días de cumplir dos años de la inauguración de la estación del Tren Maya en Chetumal, las operaciones programadas en 24 horas registran tres llegadas y tres salidas al cierre del verano de 2026, lo que refleja una baja afluencia de viajeros con el regreso a clases: estacionamientos vacíos, comercios nuevos, pero sin clientes, y taquillas sin filas.

Aunque en su último Informe de Avances y Resultados 2025-2026, la empresa Tren Maya, S.A. de C.V., reporta que, durante el periodo de octubre de 2025 a junio de 2026, movilizó a un millón 940 mil 602 personas usuarias, a través de una estrategia de comercialización multicanal y nuevas alianzas con agencias de viajes y plataformas internacionales, en Chetumal solo operan tres salidas: a las 7:30 y 9:50 de la mañana, y a las 4:30 de la tarde.

El informe no detalla cuántas personas han utilizado el servicio por municipio o por estación, a pesar de ser uno de los proyectos de infraestructura más emblemáticos de la presidencia de Andrés Manuel López Obrador.

La estación del Tren Maya en Bacalar.
La estación del Tren Maya en Bacalar. Foto: Diana García

En el transcurso del día, la estación luce vacía. Restaurantes sin clientes, trabajadores que se esfuerzan por mantener impecable el sitio, baños perfectamente limpios, locales vacíos destinados al “turismo comunitario” y souvenirs que nadie compra: un jaguar de peluche puede costar entre 299 y 799 pesos; termos en todas las versiones posibles del color verde: selva, turquesa, militar. Todos desde 280 y hasta los 750 pesos.

Antes del viaje: puntualidad y comercios vacíos

Los jerseys estilo béisbol cuestan mil 400 pesos; los sombreros ligeros, estilo safari, no pueden faltar por 399 pesos. Hay llaveros, plumas, tequileros, encendedores y gorras de 400 pesos con la leyenda “Tren Maya”; bolsas de playa color yute, también con la leyenda “Tren Maya”, desde 290 hasta 400 pesos, y guayaberas de mil 980 pesos, color azul marino o blancas, bordadas en lino.

Al llegar a la taquilla, la mujer que atiende explica que las salidas del tren son a las 7:30 y 9:50 de la mañana, mientras que, por la tarde, solo hay una, a las 4:30, y con voz fuerte instruye llegar 30 minutos antes para evitar contratiempos. Para viajar a Bacalar, los quintanarroenses pagan 77 pesos en clase turista, pero un turista podría pagar entre 111 y 133 pesos.

—El tren es muy puntual, hay que estar 30 minutos antes. ¿Cuál es su número telefónico?— pregunta la cajera.

—¿Para qué lo necesita?— cuestiona el cliente.

—Es para avisarle si, por alguna razón, la salida se cancela.

Pasajeros listos para abortar el Tren Maya.
Pasajeros listos para abortar el Tren Maya. Foto: Diana García

El cliente paga en efectivo y la mujer insiste en la puntualidad. El cliente agradece, pero ella ignora el saludo y retoma su celular.

Un paisaje interrumpido por sascaberas y deforestación

La sala de espera se encuentra vacía. Dos oficiales de la Guardia Nacional conversan a la distancia. En el módulo de atención a clientes, un joven espera por si alguien se acerca a preguntar. Pero no hay nadie, sólo personal y una cliente comprando su boleto anticipado, ya que la aplicación no funcionó para realizar la compra en línea.

El traslado a Bacalar es rápido: 37 minutos. Los vagones están impecables, aunque, por todos lados, los oficiales de la Guardia Nacional (GN) permanecen atentos y vigilan que todo esté bajo control. Los protocolos de seguridad son idénticos al de los aeropuertos: teléfonos, llaveros, objetos personales en una canasta pasan la revisión de un escáner.

Antes de salir de Chetumal, desde el tren se puede ver el cuartel de la Guardia Nacional y su unidad habitacional, al pie del primer puente que conecta la carretera federal 307 con la avenida Insurgentes, vía de acceso rápido a la capital de Quintana Roo.

El paisaje interrumpido por sascaberas y otras explotaciones en la zona.
El paisaje interrumpido por sascaberas y otras explotaciones en la zona. Foto: Diana García

Mientras el tren avanza, el paisaje empieza a cambiar. No solo es selva y pradera: las palmeras, en perfecto orden y color, parecen formadas para saludar, y cruza un brazo del Estero de Chac, que forma parte del sistema hidrológico que conecta la laguna de Bacalar con los humedales hacia Chetumal y Huay Pix.

Aun con lluvia conserva su hermoso turquesa, a pesar de que, en julio de 2023, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) tuvo que rellenarlo y luego retirar el material pétreo que introdujo en el cauce natural, tras protestas ciudadanas.

Unos kilómetros después, la selva se ve herida. Las sascaberas que explotan material pétreo son visibles antes de llegar a Huay Pix; montañas de piedra caliza desentonan con el paisaje. Pero no solo ocurre en Huay Pix: unos kilómetros adelante, los árboles no alcanzan a cubrir otros huecos.

En 37 minutos, exactamente, el tren llega a Bacalar y el escenario no es tan distinto: solo cuatro personas bajan y otras nueve abordan. El personal de la Guardia Nacional vigila en todo momento que los usuarios se dirijan exactamente hacia los lugares que ocuparán de acuerdo con su boleto, además de los que buscan la salida.

Los comercios en el Tren Maya.
Los comercios en el Tren Maya. Foto: Diana García

El piso, las escaleras, las paredes y los ventanales lucen perfectos. El personal de servicios de limpieza está muy atento a secar los pisos mojados por la lluvia en la zona de rieles.

Servicio eficiente, pero afluencia baja en el Tren Maya

Al bajar, las escaleras eléctricas conducen a la salida y las personas con discapacidad visual pueden guiarse por el piso podotáctil. Incluso, si los adultos mayores lo requieren, hay sillas de ruedas disponibles. Los techos de madera y las paredes en tonos beige y verde lucen perfectos. Pero no hay clientes.

Para salir de la estación es necesario abordar, por 25 pesos, una camioneta de ADO o tomar un taxi por 60 pesos. En 10 minutos, ambos servicios llevan al Fuerte de Bacalar.

Desde Chetumal, en dirección al norte de Quintana Roo, la conectividad del tren es hacia Bacalar, Limones, Felipe Carrillo Puerto, Tulum Aeropuerto, Tulum Centro, Playa del Carmen y Cancún.

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Pero también permite salir de Quintana Roo hacia Campeche: Nicolás Bravo, Xpujil, Calakmul, Centenario y Escárcega, y transbordar hacia Candelaria, El Triunfo, Tenosique, Boca del Cerro y Palenque, Chiapas.

El Tren Maya es funcional. Pero la falta de usuarios y de afluencia es notable en este viaje.