Tránsito de megabuques amenazan el equilibrio del Golfo de California

Verónica Santamaría · 30 de agosto de 2026

Tránsito de megabuques amenazan el equilibrio del Golfo de California

Las organizaciones Equal Routes, en Canadá, y Nuestro Futuro A.C., en México, advirtieron sobre los riesgos relacionados con el tránsito marítimo de buques metaneros para las terminales de exportación de gas licuado de los megaproyectos Saguaro y AMIGO GNL, que buscan instalarse en el Golfo de California, en el noroeste de México.

La alerta crece porque las islas y áreas protegidas del Golfo de California forman parte de uno de los sitios patrimonio de la humanidad declarados por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en 2005. 

El informe “Riesgo de especies invasoras derivado del tráfico de megabuques de GNL en el Golfo de California” que presentaron Equal Routes y Nuestro Futuro A.C., evalúa también los impactos del agua de lastre y la bioincrustación derivados del tránsito de buques de gas natural licuado (GNL).

descarga aguas lastre golfo california
Especial

Mariana Dominguez, bióloga y coordinadora de comunicación en Nuestro Futuro A.C., dijo a Animal Político que con este nuevo reporte, se siguen confirmando las grandes afectaciones a la biodiversidad y al equilibrio ecológico del Golfo de California; además del impacto económico al sector pesquero.

Lee: “Las ballenas también tienen derechos”: la batalla legal para protegerlas en el Golfo de California

“Hablar de las aguas lastre y de la bioincrustación es empezar a voltear los ojos a algo que quizá puede ser muy técnico y ha sido muy invisibilizado. Estamos señalando que es otro impacto ambiental a considerar dentro de la industria del gas que ha sido muy poco registrado y que sus dimensiones no podemos imaginarlas”, señaló

El informe explica que, con la instalación de terminales de exportación de gas licuado en México se introducirán nuevos tipos de embarcaciones y patrones de operación en el Golfo de California, como el tránsito regular de grandes buques de GNL.

Además se revela que, de 1992 a 2019 las especies invasoras acuáticas y semiacuáticas le costaron a México un estimado de 4.16 mil millones de dólares, es decir, el equivalente a  78.65 mil millones de pesos. Esto representa el 78% del total de los daños económicos causados por especies invasoras en el país durante ese periodo.

Golfo de california
Foto: Cuartoscuro

Buques metaneros, una fuente de contaminación

De acuerdo con Equal Routes, actualmente el Golfo de California experimenta niveles bajos de tráfico marítimo comercial. Sin embargo, esto puede cambiar con el desarrollo de plantas de exportación de GNL que alterarían los patrones de navegación en esa región marina, ecológicamente sensible y biodiversa. 

Puedes leer: UNESCO alerta por nuevos riesgos para el Golfo de California

En ese contexto, al aumentar el tránsito y la actividad de embarcaciones en Golfo de California se eleva también, la probabilidad de introducir especies no nativas a través de la descarga de agua de lastre y la bioincrustación, es decir, la incrustación biológica de pequeñas especies marinas que se adhieren a los cascos de los buques que pueden generar una transferencia de fauna acuática invasora.

La Organización Marítima Internacional (OMI) advierte de los riesgos en la introducción de especies acuáticas invasoras en nuevos entornos por el tránsito de buques. Incluso, la han identificado como una amenaza para los océanos del mundo y para la conservación de la biodiversidad. 

La OMI añade que cuando una multitud de especies marinas es transportada en el agua de lastre de los buques o en sus cascos, pueden sobrevivir y establecer una población reproductora en el entorno de acogida. En ese momento se convierten en “invasoras” ya que, llegan a superar a las especies autóctonas y se multiplican hasta alcanzar proporciones de plaga.

Un ejemplo de especie invasora es la presencia de tunicados coloniales (Distaplia stylifera), organismos invasores que ya se encuentran en el Golfo de California. Este organismo cubre completamente la concha de una especie de callo de hacha nativo (Atrina maura), causándole estrés físico y altas tasas de mortalidad.

La introducción de los tunicados coloniales se dio a través de la descarga de aguas lastre y las bioincrustaciones en el casco de los barcos.

Mariana Domínguez agregó que cualquiera de estas amenazas “invisibles”, puede traer una bacteria que afecte a los corales, las algas y plantas que habitan en el Golfo de California; así como, la llegada de un pez que empiece a colonizar los arrecifes y los pastos marinos.

Bioincrustación
Especial

Detectan especies no nativas en litorales de México

El informe “Riesgo de especies invasoras por el tráfico de mega buques metaneros de GNL en el Golfo de California” refiere que, de acuerdo con un censo realizado en 2007 sobre los ambientes acuáticos en México, se identificaron un total de 183 especies acuáticas no nativas. 

Además, recalcan que de ese total el transporte marítimo es el principal impulsor en la introducción de especies no nativas a través de las aguas de lastre con una proporción del 32.6% y la bioincrustación con el 25% de fauna no nativa.

Sigue leyendo:  Trece especies del Golfo de California se encuentran en deterioro: informe del N-Gen

Las organizaciones enfatizaron que, uno de los retos continúa siendo limitada la investigación una investigación específica sobre especies invasoras en el Golfo de California ya que, de las 39 especies de invertebrados no nativos introducidas en esa región marítima, se detectaron en el año 2014, hasta 23 especies acuáticas dentro de las marinas -infraestructura costera semejante a un muelle que dota de amarres seguros a las embarcaciones-, puertos y granjas de acuacultura de la ecorregión.

Este censo también analizó a 25 áreas protegidas de México en las que se han documentado 22 especies acuáticas invasoras. En este estudio se identificó al transporte marítimo comercial, particularmente la descarga de aguas de lastre, como el probable responsable de la mayoría de estas especies. 

Un caso específico de aguas de lastre descargadas por buques petroleros es la terminal Cayo Arcas,  en la bahía de Campeche, en el Golfo de México. Esta infraestructura pertenece a Petróleos Mexicanos (Pemex) en la que se demostró el transporte de nutrientes, fitoplancton y microorganismos potencialmente patógenos, incluidas especies asociadas con enfermedades de coral.

Dichas acciones de intercambio de fauna no nativa en el mar generan impactos ambientales, sociales y económicos.

daños golfo de california saguaro
Foto: Cuartoscuro

Aumenta el tránsito de buques y de especies invasoras

Por ello, advierte el informe, conforme crezcan los volúmenes de intercambio de agua lastre, en consecuencia aumenta la probabilidad de introducir organismos no nativos, un hecho que podría ocurrir en el Golfo de California con los megaproyectos de gas de exportación con mega buques como los que propone Saguaro y AMIGO GNL, porque se liberan más organismos y con mayor frecuencia. 

“Las liberaciones repetidas incrementan la probabilidad de que, al menos, algunos organismos sobrevivan, se reproduzcan y se establezcan”, subrayan los resultados del documento.

No obstante, una vez que las especies no nativas fueron introducidas al ecosistema, estas llegan a ser difíciles de erradicar. En el informe explican que muchas de estas “invasiones” se expanden durante una etapa inicial conocida como “fase de latencia” en la que las poblaciones permanecen sin detectarse, con el tiempo crecen y se dispersan aceleradamente. 

Sin embargo, cuando se descubre una introducción de alguna especie invasora, ésta ya puede haberse establecido y distribuido ampliamente. El reto es que eliminar esas poblaciones es difícil, inviable o imposible, y deja efectos ecológicos duraderos.

Ante este contexto, la bióloga Mariana Domínguez resaltó que en la fase de operación de los megabuques del proyecto Saguaro se proyecta que la descarga de las aguas lastre que proyectan los barcos, será de hasta 30 millones de toneladas al año.

“Esto equivale a 12 mil albercas olímpicas al año. Entonces, por mucho que nos quieran vender la idea de que van a seguir los protocolos y cuidados, eso no quiere decir que estamos exentos a que cualquier especie se filtre y pueda causar este desequilibrio ecosistémico que nos costaría mucho económicamente, pero también ecológicamente”.