Marcela Nochebuena · 22 de agosto de 2026
En México, adolescencias y juventudes siguen enfrentando silencios institucionales y tabúes en torno a la sexualidad que condicionan su salud, autonomía y bienestar.
Pese a que existen diversos marcos normativos, el acceso real a una educación integral en sexualidad sigue siendo fragmentado, pues suele limitarse a enfoques biológicos y restrictivos que evitan abordar aspectos como el placer, la diversidad, el autoconocimiento y los derechos reproductivos.
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Ante ese panorama, el programa Adolescentes, Autonomía y Sexualidad de la organización Balance AC propone la edición 2026 de Sexplora: la red que acompaña, informa y transforma, un proyecto que combina la formación gratuita de personas voluntarias con el trabajo comunitario en escuelas y ferias de salud, con lo que busca derribar las barreras que impiden a las juventudes acceder a información veraz, científica y libre de prejuicios.
De acuerdo con el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), en México 6 de cada 10 adolescentes no hacen uso de ningún método anticonceptivo en su primera relación sexual, por lo que se exponen a embarazos no deseados y a contraer infecciones de transmisión sexual.
Además, destaca que cada año ocurren alrededor de 400 mil nacimientos en adolescentes, casi 10 mil en niñas menores de 15 años. Una de cada tres hospitalizaciones de niñas de 10 a 14 años está relacionada con el embarazo. En el grupo de adolescentes de 15 a 19, la cifra asciende a nueve de cada diez.
En tanto, datos de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (Inegi, 2023) indican que solamente el 66.7 % de las mujeres de 15 a 19 años, el 64.9 % de las de 20 a 24, y el 59.9 % de las de 25 a 29 años usaron protección durante su primera relación sexual. Además, entre 2014 y 2023, existió un incremento significativo en el uso de la pastilla anticonceptiva de emergencia en México, del 10.8 al 18.4%.

Si bien desde hace varias décadas el sistema educativo mexicano ha incluido algunos temas en los libros de texto, como cambios físicos y psicológicos durante la adolescencia, generalidades sobre infecciones de transmisión sexual o anticoncepción, hay otros vinculados con la sexualidad humana que siguen ausentes, lo que evidencia que la educación sexual formal en el país continúa lejos de una visión integral de la sexualidad.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval), el aún bajo uso de anticonceptivos modernos y la deficiente y limitada educación sexual en la población joven tienen implicaciones importantes, dado su vínculo con la transmisión de infecciones de transmisión sexual y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH), así como la prevalencia de embarazos no planeados.
La relevancia de Sexplora radica en su contrapropuesta a las barreras estructurales que marginan de manera sistemática a las poblaciones jóvenes, en especial a las mujeres y a las disidencias sexogenéricas.
“En general las adolescencias y juventudes, y particularmente las mujeres, personas gestantes y disidencias, se enfrentan a barreras estructurales para acceder a la información, que se les acerque esa información, y que también se les acerquen las herramientas y servicios de salud sexual y reproductiva.
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“Hacen falta rutas claras frente a la violencia, a servicios de salud poco amigables y a un déficit de espacios seguros donde tejer redes de apoyo”, señala en entrevista Karime Rocha, coordinadora del programa Adolescentes, Autonomía y Sexualidad de Balance.
Estas barreras se manifiestan de manera cotidiana en servicios de salud pública que suelen ser poco amigables para las adolescencias, atravesados por juicios morales que obstaculizan el acceso a anticonceptivos, por ejemplo. A esto se suma la falta de vías de denuncia ante la violencia de género, lo que implica desprotección para las víctimas, así como un déficit de espacios seguros para compartir dudas sin temor al castigo.
El vacío en educación sexual no es solo un problema de falta de información. Incluso existe una deficiencia en torno a cómo las instituciones conceptualizan la sexualidad, basándose históricamente en el miedo, el riesgo y la patologización del cuerpo.
“A esto se le suma un vacío de fondo y estructural, que es que la sexualidad se sigue abordando desde el estigma y como un tema tabú, y no como una fuente de bienestar, placer y desarrollo pleno, que es algo que posicionamos mucho desde Balance. Entonces, Sexplora nace justamente para intervenir en esos espacios. No solo llenando un vacío de información, sino también disputando la narrativa desde la que se produce ese vacío”, apunta Rocha.
Para la organización, “disputar la narrativa” implica cambiar las reglas del juego: no únicamente explicar métodos anticonceptivos, sino construir un marco alternativo donde las juventudes se reconozcan como sujetas de derechos con capacidad de decidir sobre sus propios cuerpos, para que el autocuidado surja de la autonomía y no de la coacción.
Sexplora rompe con el esquema jerárquico tradicional donde personas adultas dictan cátedra a un público pasivo, mediante una apuesta por la educación entre pares en la que la comunicación ocurre de manera horizontal y en confianza.
La red convoca a jóvenes de entre 18 y 35 años de la Ciudad de México y área metropolitana para vivir una formación presencial gratuita e intensiva, y realizar un voluntariado activo durante un año.
“Esta delimitación de edad no es por nada en particular o por edadismo, sino que desde Balance y desde el programa apostamos por estos espacios hechos por y para las juventudes, entonces partimos de esa premisa… Se van a divertir muchísimo, van a aprender un montón, van a estar acompañadas, acompañados, de personas muy capacitadas en temas de sexualidad y también de educación integral”, adelanta la activista.

Las personas voluntarias asumen un compromiso de un año con Balance AC para implementar talleres lúdicos en escuelas secundarias, preparatorias y universidades públicas. La capacitación está avalada por la Federación Mexicana de Educación Sexual y Sexología (FEMESS) e incluye sesiones bimensuales de actualización.
Por otro lado, la formación de Sexplora fue desarrollada a partir de las dudas más comunes de adolescentes y jóvenes. Frente a programas institucionales que omiten temas cruciales, la red aborda la sexualidad en toda su complejidad, basándose en evidencia científica.
Entre las temáticas que se abordan en el proceso formativo anual, que se enmarcan en la amplitud de la educación integral de sexualidad, están su relación con vínculos y afectos, enfermedades de transmisión sexual, placeres, gestión menstrual, aborto, así como detección y prevención de violencia.
En ese último punto, el proceso formativo incorpora el aspecto de cómo puede abordarse en personas menores de 18 años tanto en juventudes, al igual que el reconocimiento y el cómo ejercer debida y abiertamente los derechos que tenemos todas las personas.
En tanto, la inclusión del placer como eje central es un diferenciador respecto a la educación oficial. Sexplora insiste en que el placer afectivo y el autoconocimiento son derechos humanos indispensables para prevenir abusos.
Temas como el acceso al aborto seguro, la salud menstrual y el reconocimiento de las diversidades sexogenéricas son discutidos abiertamente, de manera que las personas voluntarias reciban la capacitación adecuada para responder con empatía a adolescentes que no encuentran respuestas en sus escuelas u hogares.
Los resultados de la primera edición del proceso formativo demuestran su efectividad. Durante el ciclo 2025, Sexplora capacitó a una generación de 15 personas voluntarias. Gracias a la educación comunitaria entre pares, ese pequeño núcleo tuvo un alcance masivo e inmediato.
A lo largo de su voluntariado, asistieron a un total de 21 ferias de salud sexual, talleres interactivos y actividades en la Ciudad de México y su periferia. De ahí surgió un diálogo horizontal con más de 2 mil adolescentes de secundaria, preparatoria y universidad pública.
En estas intervenciones, además, no solo trabajaron con estudiantes, sino que colaboraron con orientadores y docentes escolares. Esa labor de sensibilización, valora Rocha, es clave para generar capacidades instaladas en los planteles, permitiendo que la educación sexual empiece a despojarse de la censura institucionalizada.
Para Balance, el replanteamiento radical del placer es una postura profundamente política. La capacidad de experimentar la afectividad de manera gozosa es el cimiento de la autonomía personal.
La activista enfatiza el corazón de la narrativa que la red propone construir y expandir colectivamente: “El placer es fuente de bienestar, y el placer en sus diferentes presentaciones, llamándose también sexualidad y todo lo que tiene que ver con eso: los vínculos, los afectos, la forma en la que me relaciono conmigo misma, con otras personas, saber qué me gusta o qué no me gusta”.
“Lo que intentamos posicionar y también llevar allá afuera —continúa— es que el acceso a la información para una educación integral de la sexualidad basada en evidencia y dinámica no es tan difícil siempre y cuando hagamos comunidad entre nosotras, entre nosotres y también permitamos acercar esa información a toda la población”.
Hacer comunidad, destaca, es el antídoto contra el aislamiento que provoca la desinformación. Sexplora sostiene que transmitir saberes científicos no requiere de costosas campañas institucionales, sino de una labor lúdica, de base y respetuosa. Al tejer comunidad, la información fluye de manera natural e integral, y aleja a las juventudes de los prejuicios.
La convocatoria para la generación 2026 de Sexplora, dirigida a jóvenes de entre 18 y 35 años interesados en formarse técnica y políticamente, estará disponible de manera virtual del 10 al 30 de agosto en balancemx.org/sexplora2026 o en la cuenta de Instagram @sentirbonitomx.
Para participar, es necesario enviar currículum vitae, carta de motivos y responder a un cuestionario en línea. Las candidaturas seleccionadas pasarán a una fase de entrevistas entre el 21 y el 25 de septiembre, mientras que la primera etapa formativa se realizará del 5 al 8 de octubre de 2026 en las instalaciones de Balance.
Rocha subraya que participar en Sexplora abre la posibilidad de integrarse a una comunidad comprometida que cree que la educación sexual es, ante todo, un acto de justicia, transformación social y gozo colectivo. Al mismo tiempo, es evidencia de que las juventudes pueden organizarse, educarse entre iguales y construir sus propios espacios seguros.