Restricción al celular en escuelas: necesaria, pero con retos de aplicación, alertan especialistas

Eréndira Aquino · 22 de septiembre de 2026

Restricción al celular en escuelas: necesaria, pero con retos de aplicación, alertan especialistas

Especialistas en educación consideran positiva y necesaria la restricción del uso de teléfonos celulares en las aulas de escuelas primarias y secundarias de México, ante las afectaciones que generan en el aprendizaje y la convivencia; sin embargo, mantienen sus reservas sobre la forma en la que las autoridades implementarán esta medida.

Desde la conferencia matutina de la presidenta Claudia Sheinbaum, el secretario de Educación, Mario Delgado, señaló que la restricción fue aprobada por el Consejo Nacional de Autoridades Educativas (Conaedu). El acuerdo, que contiene más detalles acerca de la política, se publicará este 22 de septiembre.

Delgado explicó que el tema fue discutido en foros regionales, además de que se realizó una encuesta a más de medio millón de maestras y maestros, en la que el 81 % se manifestó en favor de una regulación que entrará en vigor en todo el país a finales de octubre.

Restricción al celular en escuelas: necesaria pero con retos de aplicación, alertan especialistas
En primarias y secundarias, los dispositivos no podrán utilizarse durante las clases ni en el recreo. Foto: Cuartoscuro

Impactos negativos del uso de celulares en los aprendizajes

Laura Frade, presidenta de Calidad Educativa Consultores S.C., destacó que a nivel internacional hay diversas investigaciones sobre los impactos que el uso del celular tiene en el cerebro y que sustentan la necesidad de limitarlo.

“Cuando las niñas y los niños usan el celular en clase se distraen; además, se genera algo que se llama FOMO —en inglés Fear of Missing Out—, que es la ansiedad de quedarse fuera del chisme, y están todo el tiempo viendo si les mandan algún mensaje”, explica. Esto, añade, modifica su patrón de atención sostenida, es decir, su capacidad de concentrarse en algo.

La experta apuntó que cuando haya un uso del celular como herramienta pedagógica en el aula, “tendrá que estar dentro de una planeación, ser solicitado y con firma de los padres, para que no sea nada más un asunto de llevarlo y ya, dado que hay más impactos negativos, en términos de desarrollo cognitivo, socioemocional y cultural, que en los aprendizajes, porque no lo están usando precisamente para eso”.

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“Hace años yo llegué a estar en bachilleratos y escuelas normales, viendo cómo los jóvenes veían el celular y no atendían al maestro. Entonces, no es algo nuevo, lo que pasa es que ya está afectando demasiado”, agregó.

Como muestra de la preocupación que ha generado a nivel mundial el uso de celulares en las escuelas, Frade recordó que para 2023, el 24 % de los sistemas educativos en el mundo tenían alguna política de restricción y prohibición del celular, de acuerdo con datos de la Unesco; para 2024, era el 40 %, en tanto que en 2025 ya era el 58 %.

¿Cómo regular el uso del celular en escuelas?

Cimenna Chao, directora de Planeación Estratégica e Innovación de la Universidad Iberoamericana, indicó que la restricción del uso de celulares por sí misma no genera una recuperación de los aprendizajes ni cambios en la convivencia dentro de las escuelas, por lo que, dijo, será importante conocer los detalles del anuncio y su implementación.

Para Chao es importante “reintroducir el buen uso de los dispositivos móviles desde la educación escolar, es decir, utilizarlos con criterio, con responsabilidad, con cierta higiene digital. Esas son las oportunidades que surgen de una propuesta como esta, ya que la restricción en sí misma no va a llevarnos al desarrollo o puesta en práctica de este tipo de capacidades”.

Restricción al celular en escuelas: necesaria pero con retos de aplicación, alertan especialistas
La medida se tomó tras meses de consultas, foros regionales y charlas con especialistas sobre los efectos de las pantallas y las redes sociales en los menores, según la SEP. Foto: Cuartoscuro

Asimismo, planteó que se deberá conocer si la propuesta plantea excepciones en el uso de los dispositivos, “por ejemplo, emergencias, situaciones de índole personal, médicas o por apoyo a la inclusión o al aprendizaje de personas neurodivergentes o con alguna discapacidad que requieren de los aparatos”.

La investigadora consideró que la implementación de esta regulación debería contemplar también “que necesitamos seguir educando las capacidades y competencias digitales, porque el mundo no va a dejar de estar y usar la tecnología”, y que tome en cuenta que hay escuelas en el país donde el teléfono móvil de los estudiantes es la única infraestructura digital disponible. 

Paulina Amozurrutia, directora de la asociación Educación con Rumbo, coincidió en que era indispensable una regulación, pero alertó sobre los retos de la implementación: “recordemos que se gastan 98 pesos anuales por maestro para capacitación docente, y se va a requerir un presupuesto para eso, así como para generar la reglamentación y hacer una concientización con todo el sector educativo y los padres de familia que tendremos que ser corresponsables de esta medida”.

El uso de dispositivos y plataformas, más allá de las escuelas

Laura Frade remarcó que las afectaciones por el uso de dispositivos electrónicos no son exclusivas de las niñas, los niños y los jóvenes, por lo que afirmó que “tenemos que aprender a regularnos todos. No podemos estar conectados al celular todo el tiempo”, ante lo cual señaló que la discusión debe ir más allá de las escuelas.

Chao añadió que para que esta regulación tenga un efecto “de largo plazo”, más allá del horario y del espacio escolar, tendrá que hacerse un trabajo desde distintas esferas sociales para que los estudiantes “aprecien el tiempo sin el teléfono, la convivencia sin la intermediación del dispositivo y que cuando se haga uso de ellos o de las plataformas sea un tiempo provechoso, constructivo, ético y respetuoso“.

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Sobre su evaluación y seguimiento, planteó que se deberá ver el impacto en los distintos contextos nacionales: “en los que se necesita apoyo a la inclusión, que no cuentan con otra infraestructura u otra conexión a internet para aprender competencias digitales”.

“El espacio escolar sí que tiene que ser el lugar de puesta en práctica de una propuesta de formación para una ciudadanía digital, una competencia digital y habilidades complementarias de pensamiento crítico, creatividad, etc., pero creo que la estrategia, para que sea sostenible, necesita planearse más allá de la restricción y de preferencia más allá de las escuelas”, concluyó.