Diana Delgado Cabañez · 5 de agosto de 2026
La Secretaría de las Mujeres instaló un Consejo Redactor encargado de elaborar un instrumento que establecerá los derechos digitales de las mujeres, la definición de una convivencia sana y respetuosa en este ámbito e incluirá herramientas para prevenir y atender las violencias en este universo.
El proyecto deriva del Acuerdo de colaboración voluntaria, suscrito en marzo de 2026, por esta dependencia y la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ADIP) con plataformas digitales.
El objetivo es que este órgano colaborativo coordine la construcción de una herramienta práctica para la prevención, atención y erradicación de las violencias digitales contra las mujeres.
Este esfuerzo a nivel internacional reúne el trabajo de la Secretaría de las Mujeres y la ADIP con representantes de Meta, Google, TikTok y YouTube; organismos internacionales como ONU Mujeres y UNICEF México; la academia, así como activistas e instituciones de la sociedad civil como Defensoras Digitales, Colectiva Luchadoras y Comenzar de Nuevo.

La subsecretaria del Derecho a una Vida Libre de Violencias, Ingrid Gómez Saracibar, declaró que uno de los ejes donde pondrán mayor interés tiene que ver con la salud mental.
“Reconocemos que el mundo real es desigual como lo es el mundo virtual, y hablar en clave mujer es hablar de las discriminaciones para transitar en la virtualidad. Estamos interesadas, como lo está la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, en que el cuidado de la salud mental sea uno de los ejes transversales para la elaboración de este documento”.
La directora general de Inteligencia, Innovación y Planeación Estratégica de la secretaría, Patricia Carranza Rodríguez, indicó que el grupo de trabajo funcionará bajo la premisa de una construcción colaborativa que integre un enfoque de interseccionalidad, con el fin de incorporar las necesidades operativas de niñas, adolescentes, creadoras de contenido, periodistas y mujeres en diversas condiciones sociales.
“Queremos que en la construcción formal de este primer documento rector establezcamos cuáles serán sus objetivos, alcances y mínimos indispensables. Es un esfuerzo inédito que ha recibido el reconocimiento internacional, y nuestra fecha para presentar avances de una primera versión estructurada será el próximo 25 de noviembre”.
En representación de la sociedad civil y del movimiento de sobrevivientes de violencia digital, estuvo presente la activista Olimpia Coral Melo Cruz quien se pronunció porque las mujeres conozcan sus derechos en entornos virtuales.
“Nos emociona mucho este documento, porque permitirá puntualizar los derechos según el sector etario y los tipos de violencias. La meta es que la mujer abra el material y reconozca de inmediato todos sus derechos digitales en México”.

Representantes de ONU Mujeres y UNICEF México refrendaron su compromiso mediante un acompañamiento técnico a través de la entrega de insumos sobre prevención, marcos regulatorios y evidencia referente al impacto de las violencias digitales en la salud mental.
Para la elaboración del documento, los ejes rectores serán la perspectiva de género, derechos humanos, no revictimización, privacidad, utilidad práctica y consentimiento.
De acuerdo con el Módulo de Ciberacoso (MOCIBA), elaborado por el Instituto de Estadística y Geografía (Inegi), durante 2025, 34.5 % de las mujeres mexicanas que fueron víctimas de ciberacoso refirieron haber experimentado miedo, mientras que solo 16 % de hombres expresaron el mismo sentimiento.
A medida que la vida social, laboral y afectiva migra a los espacios virtuales, también lo hacen las agresiones. Desde la difusión no consentida de imágenes íntimas hasta el acoso en redes sociales, el robo de identidad y la vigilancia digital, las mujeres enfrentan nuevas formas de violencia que afectan su integridad, reputación y estabilidad emocional.
Aunque el entorno digital parece intangible, sus consecuencias son reales y profundas.
La Declaración sobre la Eliminación de la Violencia contra la Mujer define la violencia contra la mujer como “todo acto de violencia que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada”.

De acuerdo con el artículo “Lo virtual es real”, del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), la prevalencia de la violencia digital contra las mujeres en todo el mundo es de 85 % —incluidas aquellas que han sufrido o presenciado personalmente este tipo de violencia contra otras mujeres.
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En México, según el MOCIBA 2017-2024, una de cada cuatro de las internautas de entre 12 y 17 años (25 % del total) en el país reportó haber sido víctima de alguna forma de acoso cibernético en 2024. Esta cifra contrasta con el 21.1 % de los hombres de la misma edad que reportaron ser víctimas de ciberacoso a nivel nacional en ese mismo año.
La violencia digital a la que se enfrentan las mexicanas tiene múltiples vertientes, “puede presentarse con agresiones directas en redes sociales como comentarios hirientes, acoso e incluso, en la violencia simbólica que reproduce estereotipos sobre cómo deben lucir y comportarse las mujeres en la vida real”, explica Arlette Covarrubias, profesora investigadora del Colegio Mexiquense.