Diego Fernández González · 9 de junio de 2026
Apenas eran las diez de la mañana y algunos aficionados con camisetas de España ya merodeaban por la Terminal de Autobuses de Oriente. Entre ellos estaban Bruno, con el nombre de Pedri estampado a la espalda, y su padre, Rodrigo, esperando el siguiente autobús con rumbo a Puebla.
“Es una ocasión muy importante. No cualquier día vemos a España aquí en México”. Aunque también lamentaban que les habría gustado haber podido ver más partidos del Mundial en territorio mexicano.
Sigue leyendo: La “primera milla”: el cerco del Mundial 2026 que separa a vecinos del Azteca de sus propias viviendas
Desde ese momento ya se intuía que el encuentro entre España y Perú iba mucho más allá de un simple amistoso. Nada más llegar a Puebla, la radio del taxi anunciaba a bombo y platillo el partido como uno de los grandes eventos deportivos del año y repetía que todavía quedaban “los últimos boletos” para ver a “la favorita del Mundial”. La ciudad respiraba futbol que, sin ser todavía oficialmente un partido mundialista, ya se parecía bastante a uno.
Y así fue. Más de 45 mil aficionados llenaron el Estadio Cuauhtémoc en el último ensayo de España antes de la inauguración del Mundial. A siete horas del partido, el estadio ya estaba completamente blindado.
Más de mil 700 elementos de seguridad rodearon el recinto, cortaron avenidas y controlaron los accesos, en una operación que parecía diseñada para demostrar la capacidad de Puebla de albergar un evento internacional de gran magnitud.
Porque fuera del futbol también apareció otra de las imágenes que probablemente acompañarán al torneo en sus partidos en México. A media tarde, un grupo de madres buscadoras trató de acercarse a uno de los accesos del estadio para protestar y visibilizar la crisis de desapariciones que vive el estado de Puebla. Varios grupos de agentes de la Policía estatal bloquearon su paso mientras los colectivos mostraban pancartas y fotografías de familiares desaparecidos.

Esta escena anticipa lo que ocurrirá durante las próximas semanas. Para el día de la inauguración, el 11 de junio, ya están convocadas manifestaciones de colectivos de familias buscadoras de todo el país, transportistas, campesinos, maestros y trabajadores de la salud que buscarán aprovechar la atención internacional puesta sobre México para visibilizar sus demandas.
Mientras, dentro del estadio, España cumplió con lo esperado y derrotó 3-1 a Perú en un partido en el que por momentos pareció jugar como local. Cada acción de Pedri o Gavi hizo levantar a toda la grada y las banderas españolas terminaron tiñendo de rojo el azul habitual del Cuauhtémoc.
Pero el verdadero resultado de la noche fue otro, Puebla fue el ensayo general de lo que será el Mundial, fuerte blindaje y miles de aficionados conviviendo con numerosas protestas sociales a escasos metros. En México aún se espera el inicio de la Copa del Mundo, pero por unas horas ayer pareció que en Puebla ya había arrancado.
