Eréndira Aquino · 26 de junio de 2026
Desde prototipos de desalinizadoras solares para enfrentar la escasez de agua en comunidades de Baja California, hasta el aprovechamiento de insectos para la seguridad alimentaria en Querétaro, la atención a la salud mental de jóvenes en el Estado de México o la creación de prótesis robóticas para personas con discapacidad en Colombia, las aulas de Iberoamérica se han convertido en laboratorios de cambio real.
Estos proyectos han sido reconocidos con el Premio Escuelas Sostenibles, organizado por la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación y la Cultura (OEI) y la Fundación Santillana. La convocatoria para la cuarta edición se encuentra abierta y busca iniciativas escolares que incorporen un nuevo paradigma, en el que la teoría se traduzca en impacto ambiental, social y de gobernanza en escuelas públicas y privadas de México, Brasil y Colombia.

De acuerdo con Janett Patrinos, directora de Marketing de Santillana, lo que distingue a las propuestas que han pasado por el Premio Escuelas Sostenibles no es su capacidad teórica, sino su viabilidad y relevancia para el entorno donde se ejecutan.
Patrinos considera que el éxito de estas iniciativas radica en que han logrado saltar la barrera de la planificación académica para insertarse directamente en la resolución de necesidades comunitarias.
“Nos habíamos dado cuenta de que la mayoría de las escuelas impulsaban proyectos que se quedaban en una hoja o simplemente armaban un prototipo como fin de curso. Nos preguntamos: ¿qué hacemos para que esto sea una realidad dentro de la comunidad?”, explica.
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Esta filosofía ha permitido el surgimiento de soluciones disruptivas, como las que han destacado en las ediciones anteriores.
En Querétaro, un grupo de estudiantes exploró el aprovechamiento de fuentes alternativas de proteína con un proyecto que consiste en “criar gusanos de harina para uso comestible“. En una línea similar, la telesecundaria “Niños Héroes”, en Tlaxcala, desarrolló un cultivo de setas que no sólo sirven para el autoconsumo escolar, sino que también generan ingresos para la comunidad a través de su comercialización.

Otros proyectos se enfocan en soluciones para la crisis del agua y de economía circular: en un instituto de La Paz, Baja California, los alumnos construyeron un prototipo de desalinizadora solar, mientras que en Nuevo León, un grupo de primaria desarrolló un proyecto para crear armazones de lentes con el filamento de botellas plásticas.
Además, hay trabajos que centran su atención en la salud mental de los estudiantes. En una secundaria del Estado de México, adolescentes diseñaron una aplicación interactiva enfocada en el bienestar emocional y la contención psicosocial, con secciones de música relajante, ejercicios de respiración, juegos empáticos, un directorio de ayuda psicológica y un chatbot empático.
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La premiación de los mejores proyectos no es el fin último de la convocatoria, sino apenas el inicio de una transformación cultural que pueda trascender las paredes de los centros educativos, opina Janett Patrinos. Para ello se requiere integrar estos valores en los contenidos educativos y, sobre todo, en la conciencia ciudadana.
“El cuidado del medio ambiente es empezar desde casa. Una acción mía o tuya genera impacto en el mundo completo”, afirma, recordando que las nuevas generaciones “traen una sensibilidad distinta frente a los desafíos globales”.

Desde que comenzó el concurso han participado más de 3 mil proyectos, que “son sumamente inspiradores, pues ya son una realidad y hoy forman parte de las comunidades”, dice Patrinos.
La convocatoria estará abierta hasta el 30 de junio para escuelas de educación básica en dos categorías: preescolar y primaria, y secundaria y bachillerato. El certamen tendrá una etapa nacional, cuyos finalistas serán anunciados el 15 de agosto; en una siguiente fase, que se llevará a cabo en el mes de noviembre, se anunciará el plantel que ganó a nivel internacional.
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Los primeros lugares de cada categoría a nivel nacional recibirán un premio de 51 mil 714 pesos, además de los así como los gastos cubiertos para asistir a la final internacional. El equipo ganador obtendrá también un galardón internacional está acompañado también de otro estímulo económico , de 86 mil 190 pesos.
Los centros escolares interesados en participar deben registrarse en el sitio web www.premioescuelassostenibles.com.