Redacción Animal Político · 9 de abril de 2026
La presidenta Claudia Sheinbaum defendió su propuesta para la explotación de gas no convencional y aseguró que esta medida busca proteger la soberanía nacional, a la par que precisó que se analiza el uso de nuevas tecnologías para contrarrestar los impactos ambientales del “fracking”.
Actualmente México consume 9 mil millones de pies cúbicos diarios de gas natural, de los cuales, solo 2 mil 300 millones son producidos por Pemex y 6 mil 800 millones son importados, principalmente desde Texas. Es decir, el 75% del gas utilizado en el país proviene del extranjero y es gas de lutitas extraído mediante fracturamiento hidráulico.
Por lo que la presidenta insistió que de seguir con el modelo energético y de extracción actual, aunado a que la demanda seguirá aumentando hacia 2030 debido a la entrada en operación de nuevas plantas de ciclo combinado, proyectos de fertilizantes, petroquímica y la expansión industrial, “cada vez vamos a importar más gas natural”.
“En este mundo en el que vivimos, México debe garantizar su soberanía y la soberanía, una parte fundamental, es la soberanía energética”, afirmó.
Sheinbaum advirtió que dentro del plan energético nacional se requiere de gas natural para la generación eléctrica, por lo que la dependencia de importación pone en riesgo la soberanía ante fenómenos que eleven su costo o limiten la disponibilidad, como los climáticos o los geopolíticos.
“¿Qué otras opciones hay? Bueno, las otras opciones son el llamado gas de lutita, el gas no convencional. ¿Se debe utilizar de la misma manera que se ha explotado en Estados Unidos? No, porque eso tiene muchos impactos ambientales y utiliza mucha agua. ¿Hay nuevas tecnologías? Sí”, declaró.

Sin embargo, tras reiterar su posicionamiento, más de 70 organizaciones ambientales y sociales, colectivos, institutos y comunidades manifestaron su rechazo a la creación de un comité científico para evaluar la explotación de gas no convencional. Advierten que dicha medida no solo es opuesta a las promesas de campaña de la presidenta, sino que podría profundizar una dependencia energética insostenible y peligrosa, lo que es contradictorio con su discurso de soberanía energética.
Durante la conferencia matutina de este 8 de abril, la mandataria planteó la posibilidad de utilizar técnicas de fracturación hidráulica (fracking) bajo un enfoque de “sustentabilidad”, sugiriendo el uso de aguas residuales tratadas o de mar para evitar el consumo de agua potable.
Sin embargo, para las organizaciones firmantes, entre las que se encuentran la Alianza Mexicana contra el Fracking, Acción Colectiva Socioambiental, el Centro Mexicano de Derecho Ambiental A.C. (CEMDA), Conexiones Climáticas y Greenpeace México, entre muchas otras, este anuncio representa una ruptura con el compromiso de la Cuarta Transformación desde el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, y aseguran que bajo la idea de hacerlo sustentable, no se están tomando en cuenta factores como los costos financieros y el daño a las comunidades.
Por ejemplo, destacan que la propuesta de usar de aguas residuales o provenientes del mar implicaría inversiones de entre 5 y 10 millones de dólares para instalar infraestructura para desalinizar o para retirar del agua metales, compuestos orgánicos y otros materiales, un gasto que consideran injustificable, sobre todo frente a la crisis financiera que atraviesa Pemex.
A esto se suman preocupaciones en estados como San Luis Potosí, Veracruz, Puebla, Nuevo León y Coahuila, donde comunidades indígenas y campesinas han resistido por más de una década y han defendido su territorio.
Incluso, las organizaciones recordaron incidentes recientes, como la explosión del pozo Krem-1 en Veracruz y el derrame en el Golfo de México, “del que ni Pemex ni el gobierno se han hecho responsables, como prueba de que la industria fósil no puede garantizar seguridad ni respeto a los derechos humanos”.

En su comunicado, las organizaciones, institutos y colectivos insistieron que la soberanía energética no se logrará a través de la extracción de las reservas menguantes de gas en México.
“Aún cuando se pudiera extraer todo el gas que hay en nuestro subsuelo, este sería insuficiente para abastecer la creciente demanda de gas fósil. Las proyecciones de producción de gas fósil planteadas en el Plan Estratégico de Pemex establecen que, hacia 2035, se alcanzaría un volumen de 4,988 MMpcd (Miles de millones de pies cúbicos diarios) lo cual no alcanzaría para cubrir la actual demanda que es de 9,000 MMpcd”.
Asimismo, sostienen que, como lo mencionó la presidenta, el sector que más consume gas fósil en México es el industrial, en su mayoría industria manufacturera integrada por capitales transnacionales que, además de explotar la mano de obra nacional, explotan y contaminan el agua, suelos y aire, dejando una larga estela de pasivos ambientales, impactos sociales y a la salud en los territorios donde se instalan, denunciaron.
“Apostar por la extracción de gas fósil con fracking es consolidar el modelo fósil y corporativo que profundiza desigualdades territoriales y debilita la autonomía energética comunitaria. La soberanía energética no puede alcanzarse dando la espalda a la población y sacrificando territorios. El fracking ‘sustentable’ no existe; es un discurso que intenta ocultar daños irreversibles al clima y la salud”, señalaron las más de 70 organizaciones en un comunicado conjunto.
Otro de sus argumentos en contra del proyecto que propone Sheinbaum es la posible dependencia extranjera, pues el fracking, al ser una tecnología que Pemex no domina plenamente, abriría la puerta a empresas trasnacionales estadounidenses, entregando la gestión del subsuelo a intereses privados extranjeros bajo la figura de “contratos mixtos”.
“Entonces, ¿depositaría Sheinbaum la soberanía de México en compañías estadounidenses con la experiencia, la tecnología y el capital para desarrollar fracking y explotar yacimientos complejos?”, cuestionaron las organizaciones.
“No necesitamos fracking, necesitamos justicia energética”, concluye el mensaje con el que exigen que el comité científico anunciado por la presidenta actúe con independencia y no como una herramienta de validación política.

En su conferencia matutina del 8 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum afirmó que México enfrenta una creciente dependencia del gas natural importado y que, para garantizar su soberanía energética y el futuro del sector industrial y eléctrico, el país deberá decidir si aprovecha o no sus yacimientos de gas no convencional, por lo que anunció la conformación de un comité científico que evaluará si su explotación es factible.
“¿Explotamos el gas no convencional sí o no? ¿Por qué sí? Pues porque nos da más soberanía energética. ¿Por qué no? Pues porque tiene impactos ambientales” e insistió en que la decisión deberá basarse en evidencia técnica.
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La mandataria recordó que México avanza hacia una matriz más limpia —hidráulica, solar, eólica y geotérmica—, pero subrayó que el gas sigue siendo indispensable tanto para la industria eléctrica como para la manufacturera y explicó que, aunque las energías renovables se expanden rápidamente, no pueden sustituir por completo la demanda continua de electricidad.
Por ello, aunque Sheinbaum anunció un programa para fortalecer la explotación de gas convencional, reconoció que este no será suficiente por lo que puso sobre la mesa la posibilidad de la explotación no convencional.
Dijo que esta medida requiere técnicas especializadas debido a que el gas queda atrapado entre formaciones rocosas, las cuales suelen implicar un uso intensivo de agua y químicos dañinos. No obstante, aseguró que existen nuevas tecnologías que permiten reducir estos impactos.
“Hemos estado investigando y resulta que no hay esos químicos tan potentes que se usaban, sino sustancias que no tienen estos impactos ambientales, que muchas de ellas son orgánicas, que se usan otros tipos de arena y que hay reciclado de agua, que ya hay uso de agua salada, que se puede utilizar el agua que no es potable que también esté en el subsuelo de minas, por ejemplo, de carbón, y que se puede reciclar”, dijo.
Para iniciar las investigaciones, anunció la creación de un comité científico con especialistas en agua, energía y cambio climático, el cual estará integrado por especialistas de la UNAM, del Instituto Politécnico Nacional, así como por expertas y expertos en agua, cambio climático y energía.
Dicho grupo será presentado el próximo miércoles y trabajará durante al menos dos meses para determinar si la explotación es viable en México, bajo qué condiciones podría realizarse y cuáles serían sus costos, con el mandato de priorizar la protección ambiental, la soberanía energética y el desarrollo nacional.
Sheinbaum advirtió que en caso de aprobarse, el gas no convencional no representaría una solución inmediata: su desarrollo tomaría entre 10 y 15 años.