Eréndira Aquino · 10 de octubre de 2026
Alumnos de una escuela primaria de Monterrey, Nuevo León, fueron premiados por un proyecto de hidroponia, cuidado de animales y acciones comunitarias, modelo que actualmente se ha replicado en otras escuelas del municipio y su zona conurbada. Con su producción y el apoyo de empresas locales, actualmente más de 1,800 familias en condición de pobreza reciben de manera gratuita vegetales frescos y proteína.
El proyecto surgió en la Escuela Primaria General Francisco Naranjo. “Detectamos entre pláticas con otros docentes que había más de 190 alumnos que padecían anemia y otros problemas de salud por baja nutrición, lo que perjudicaba la asistencia escolar”, explicó en entrevista Lucy Sánchez, maestra de este plantel.
“Platicando con el director Héctor Saavedra, los docentes, padres de familia y los propios alumnos, nos dimos a la tarea de apoyar a personas en esta perspectiva de seguridad alimentaria, que a través de la hidroponía ellos mismos adquieran sus alimentos y que los utilicen para la venta”, detalló sobre el detonante para echar a andar el proyecto.

De acuerdo con la Encuesta Intercensal 2025 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), en México hay más de 24 millones 822 mil personas que tuvieron alguna expresión de hambre. En el caso de Nuevo León, se registraron 656 mil 500 personas en esta situación. En el estado, 87 mil hogares reportaron que los adultos han llegado a dejar de desayunar, comer o cenar por falta de recursos, y en 124 mil han comido menos de lo que debían por la misma razón.
Acerca de los menores de edad, la encuesta indicó que en 52 mil 300 hogares tuvieron una alimentación basada en muy poca variedad de alimentos, mientras que en 38 mil 540 los niños y adolescentes comieron menos de lo que debían.
Miriam, Liam y Camila, los niños que concibieron el proyecto llamado “Manadas”, son quienes exponen en videos la forma de realizar los cultivos, y han hablado sobre su trabajo a funcionarios de gobierno y empresarios. Para armar las dotaciones de alimentos que donan, cuentan con el apoyo de dos granjas que les brindan huevos de manera gratuita.
La maestra Lucy Sánchez comentó que lo primero que hicieron fue prepararse en hidroponía, y una vez que su proyecto comenzó a dar frutos recibieron apoyo de dos empresas en Nuevo León que donaron kits para replicar la actividad en 130 escuelas y la comunidad donde entregan los alimentos.
Primero se prepararon durante dos meses y en noviembre pasado iniciaron con los cultivos, “pero fue difícil, porque la escuela tiene rescate de animales como patos, gallinas y gallos que se comían las semillitas y las plántulas”. Poco a poco fueron adquiriendo mayor experiencia y a generar los materiales para explicar detalladamente a otros niños qué hacer, desde cómo captar agua de lluvia hasta las técnicas de producción sin fertilizantes ni químicos.
“Realizamos videos y entregamos trípticos con toda la información de cómo es que hay que plantar o hacer la estructura para que se puedan llevar a cabo los cultivos y hemos donado semillas de tomate, cilantro, romero, perejil, chile, fresas y diferentes tipos de lechuga”, agregó. Con esto se amplió el trabajo a los municipios de Guadalupe, Apodaca, San Nicolás, Juárez y San Pedro Garza García.

En su escuela han organizado jornadas para plantar árboles y flores, actividad a la que también sumaron a otros 30 planteles, en iniciativas que involucran a estudiantes, docentes y familias.
“Manadas” fue premiado por Fundación Santillana y la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura (OEI), “por su contribución al bienestar integral a través de acciones que fortalecen la alimentación, la salud y el aprendizaje sobre nutrición, autoconsumo y sostenibilidad”.
La profesora Sánchez subrayó que la Escuela Primaria General Francisco Naranjo es un plantel público. El proyecto se realizó con el único fin de apoyar a las familias con productos alimentarios, pero se animaron a platicar por invitación de la directora de otro plantel escolar.

El Premio Escuelas Sostenibles reconoce a las iniciativas escolares que incorporan un nuevo paradigma, en el que la teoría se traduzca en impacto ambiental, social y de gobernanza en escuelas públicas y privadas de México, Brasil y Colombia.
En ediciones pasadas han sido premiados proyectos como un prototipo de desalinizadora solar para enfrentar la escasez de agua en comunidades de Baja California, así como el aprovechamiento de insectos para la seguridad alimentaria en Querétaro. También se ha reconocido a las creaciones de otros países, como las prótesis que crearon estudiantes de Colombia para apoyar a personas con discapacidad.
Janett Patrinos, directora de Marketing de Santillana, afirmó que lo que distingue a las propuestas que han pasado por el Premio Escuelas Sostenibles no es su capacidad teórica, sino su viabilidad y relevancia para el entorno donde se ejecuta, pues han logrado saltar la barrera de la planificación académica para trabajar en la resolución de necesidades comunitarias.
Te podría interesar: Senado aprueba Ley de Bienestar Animal en México: registro de mascotas y puntos clave
“Nos habíamos dado cuenta de que la mayoría de las escuelas impulsaban proyectos que se quedaban en una hoja o simplemente armaban un prototipo como fin de curso. Nos preguntamos: ¿qué hacemos para que esto sea una realidad dentro de la comunidad?”, explicó.