Diana García · 26 de agosto de 2026
Desde los 16 años, Paola Santoyo Tenorio rescata perros y gatos en situación de calle en Chetumal, Quintana Roo, pero su última labor la obligó a presentar una denuncia ante la Fiscalía General del Estado, luego de recibir amenazas, mensajes de acoso e, incluso, la publicación de una recompensa para localizarla.
La joven rescató a un perrito en el fraccionamiento Forjadores, a solo 10 minutos del Aeropuerto Internacional de Chetumal: estaba a punto de ser atropellado. Por eso decidió resguardarlo en su hogar, dijo. Al brindarle los primeros cuidados, se percató de las malas condiciones de salud y abandono en las que se encontraba.
“El perrito estaba desnutrido, sucio, con las patitas lastimadas y con muchas garrapatas. Lo atendí y le proporcioné NexGard para retirar los parásitos. Después, lo subí a redes sociales para localizar a sus propietarios; creí que llevaba tiempo extraviado o que podría lograr una adopción responsable, pero recibí amenazas”, explicó.

El conflicto inició cuando diferentes cuentas de Facebook y números de WhatsApp la contactaron para reclamar a la mascota. Sin embargo, al no acreditar su propiedad con evidencias, como una cartilla de vacunación, fotografías o videos en su hogar, exigieron que la joven lo regresara a la calle; de lo contrario, tendría “problemas locos”.
Las amenazas se tornan personales y directas
La tensión escaló cuando uno de los supuestos propietarios ofreció una recompensa en redes sociales para localizar a Paola e, incluso, contactó personalmente a sus amigos para obligarla a devolver al perro a la calle.
“Publicaron una foto mía en traje de baño, ofreciendo dinero para obtener mi ubicación, y luego visitaron a mis amigos para solicitarles mi ubicación y amenazarlos. Personalmente, les dijeron que devolviera al perro. Me da miedo porque en sus perfiles tienen fotos con armas. Me dio mucho miedo y fui a la Fiscalía para presentar la denuncia”, relató.
Paola denuncia falta de protección y apatía de las autoridades
Aunque la Fiscalía estatal admitió la denuncia y le notificó medidas de prevención, como vigilancia policial, Paola asegura que estas no le fueron proporcionadas. Además, la asesora jurídica de la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas del Estado de Quintana Roo (CEAVQROO), Tania García, no volvió a responderle.

“Me dijeron que me apoyarían con una patrulla cerca de casa, pero a partir del lunes, porque el sábado y el domingo no se podía. Me dieron el contacto de una asesora legal e hice todo lo que me dijo, pero no me ha vuelto a contactar. Mientras tanto, estas personas siguen buscando a mis amigos y dicen que no se quieren poner ‘locos’. Tengo miedo y no quiero que pase una tragedia para que actúen”, denunció.
Desde que realiza rescates, más de 80 perritos han encontrado un hogar, pero esta es la primera vez que enfrenta una situación que la pone en riesgo. Mientras las autoridades inician las investigaciones, Paola les da comida, techo y cuidados a ocho perritos en su casa y brinda apoyo a otros 11 que se encuentran en hogares temporales. En ese contexto, urgió a las instituciones a brindar el acompañamiento legal adecuado para prevenir cualquier tragedia.
Quintana Roo reconoce a los animales como “seres sintientes”
Desde noviembre de 2023, Quintana Roo reconoce a los animales como “seres sintientes” en el artículo 31 de la Constitución Política del Estado. Esto implica que el gobierno estatal y municipal, en el ámbito de sus facultades, competencias y atribuciones, deben garantizar su protección, bienestar y vida, así como un trato digno y respetuoso.
El abandono de los seres sintientes es considerado un acto de maltrato animal que, de acuerdo con los artículos 179 Bis y 179 Ter del Código Penal local, se castiga hasta con 10 años de prisión en los casos más graves, cuando el acto de crueldad provoca la muerte.
Además, la Ley de Protección y Bienestar Animal del Estado de Quintana Roo establece la “tenencia responsable”. Los propietarios de mascotas están obligados a brindarles alimentación adecuada, agua, un espacio digno, cuidados de salud y atención médica veterinaria, entre otras responsabilidades civiles, así como evitar mantenerlos en condiciones de abandono.