Irán regresa a Tijuana y denuncia ser la selección más maltratada en la historia de los Mundiales

Israel Fuguemann · 16 de junio de 2026

Irán regresa a Tijuana y denuncia ser la selección más maltratada en la historia de los Mundiales

“Volver, volver, volver”. La frase de una de las canciones más reconocibles de la música mexicana podría resumir la rutina que enfrenta la selección de Irán durante el Mundial de 2026. Apenas unas horas después de empatar 2-2 frente a Nueva Zelanda en Los Ángeles, el equipo emprendió el viaje de regreso a Tijuana, la ciudad fronteriza que se ha convertido en su hogar temporal dentro de un torneo que disputa en Estados Unidos.

Este retorno estuvo acompañado por algo más que el primer punto obtenido en el torneo. También llegó cargado de críticas, frustración y reclamos por parte de jugadores y cuerpo técnico, quienes consideran que las circunstancias que enfrentan no son comparables con las del resto de las selecciones participantes.

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Quizá por eso la historia de Irán ha encontrado eco en Tijuana. En una ciudad donde miles de personas cruzan diariamente la frontera por trabajo, estudios o para reunirse con sus familias, la dinámica de ir y venir forma parte de la vida cotidiana. Para muchos tijuanenses, ver a una selección instalada en la ciudad y obligada a desplazarse a Estados Unidos para disputar sus partidos representa un espejo de la realidad fronteriza y genera una empatía particular con un equipo que también intenta competir mientras enfrenta obstáculos fuera de la cancha.

Irán regresa a Tijuana y denuncia ser la selección más maltratada en la historia de los Mundiales
Foto: AFP

Al término del encuentro disputado en el SoFi Stadium, el seleccionador de Irán, Amir Ghalenoei, lanzó una de las declaraciones más contundentes desde que comenzó el Mundial durante la conferencia de prensa posterior al partido.

“Quizá somos la selección más maltratada en la historia de los Mundiales”, afirmó Ghalenoei al referirse a las dificultades que ha enfrentado el equipo desde que se confirmó su participación en una Copa del Mundo organizada principalmente en Estados Unidos.

Política futbolística

Esta frustración no ocurre en un vacío; es el espejo de una tensión que se mueve en dos niveles. Mientras el equipo lucha por competir bajo condiciones de movilidad restrictivas, Washington y Teherán ensayan un delicado acercamiento diplomático. Apenas días después del anuncio de un posible pacto de 14 puntos —que incluye el cese de hostilidades y el descongelamiento de activos—, la selección parece estar viviendo su propia versión de esa desconfianza mutua. Así como las cancillerías intentan levantar bloqueos y sanciones, la delegación iraní intenta, sin éxito total, sortear su propio bloqueo logístico en la frontera.

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Las complicaciones comenzaron meses antes del torneo. Integrantes de la delegación enfrentaron obstáculos para obtener permisos de ingreso al país anfitrión, mientras que parte del personal de apoyo y funcionarios vinculados con la federación iraní no pudieron viajar con el equipo.

La situación obligó a modificar los planes originales de concentración. Lo que inicialmente sería una preparación dentro de Estados Unidos terminó trasladándose a Tijuana, desde donde los futbolistas deben cruzar la frontera para disputar sus encuentros y regresar posteriormente a territorio mexicano.

Las críticas no provinieron únicamente del cuerpo técnico.

El delantero Mehdi Taremi también cuestionó las condiciones que han rodeado la participación iraní y calificó como un desafío permanente la logística que enfrenta el equipo. Al finalizar el partido, el atacante señaló que la selección llegó al torneo sin poder contar con todos los integrantes previstos en su estructura de trabajo y aseguró que las restricciones han afectado la preparación del grupo.

A pesar de ello, Irán logró rescatar un empate frente a Nueva Zelanda después de verse abajo en el marcador en dos ocasiones. El resultado le permitió sumar su primer punto en el Grupo G y mantenerse en la pelea por avanzar a la siguiente ronda.

Las declaraciones posteriores al encuentro revelaron que el malestar del equipo va más allá del resultado deportivo.

De regreso a Tijuana 

Tras el partido, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, visitó el vestidor iraní para conversar con jugadores y cuerpo técnico. Durante el encuentro escuchó los reclamos relacionados con los problemas que han acompañado a la selección desde antes del inicio del torneo.

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La visita evidenció una tensión que ha acompañado la participación iraní durante semanas. Mientras la FIFA ha defendido públicamente la presencia de Irán en la Copa del Mundo y ha buscado facilitar su participación, la federación y los jugadores consideran que el organismo no ha logrado garantizar condiciones equitativas a las del resto de las selecciones.

Irán regresa a Tijuana y denuncia ser la selección más maltratada en la historia de los Mundiales
Irán regresa a Tijuana y denuncia ser la selección más maltratada en la historia de los Mundiales: Foto AFP

Al filo de la medianoche, la delegación cruzó de vuelta la frontera hacia Tijuana. A pesar de lo intempestivo de la hora, el equipo no regresó al silencio; un grupo de aficionados los aguardaba en las inmediaciones del hotel con banderas, aplausos y muestras de apoyo. Fue un contrapunto necesario a la hostilidad vivida horas antes en Los Ángeles, recordándoles que, en el lado mexicano de la frontera, el equipo ha encontrado un refugio emocional en medio del aislamiento.

Ahora, la selección iraní volverá a entrenar en Tijuana antes de viajar nuevamente a Estados Unidos para enfrentar a Bélgica en su siguiente compromiso mundialista. El trayecto se repetirá una vez más: cruzar la frontera para jugar y regresar a México al terminar el partido. Una rutina poco habitual en una Copa del Mundo y que, según sus propios protagonistas, ayuda a explicar parte de la frustración que ha acompañado a Irán desde el inicio del torneo.