Verónica Santamaría · 16 de junio de 2026
Se cumplen dos meses de la presentación del Comité Técnico Científico que analiza si es factible implementar fracking sustentable en México. En la conferencia de prensa matutina del 15 de abril, la presidenta Claudia Sheinbaum invitó a Palacio Nacional a 17 especialistas que integran dicho grupo y que, de acuerdo a los plazos anunciados, tendría que estar por entregar la primera parte de sus conclusiones sobre el uso de esta polémica técnica en el país.
Se trata de expertas y expertos de universidades públicas como la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Nacional Autónoma Metropolitana (UAM), la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL) y centros de investigación, cuyos campos de conocimiento abarcan ingeniería petrolera, estudios en manejo del agua, sustentabilidad, geología, química, suelo, energía, biotecnología en procesos industriales y contaminación atmosférica.

“La idea es que, como todos ellos ya conocen este tema —algunos han investigado aguas subterráneas, otros han investigado geología, otros han investigado tratamiento de agua—, que se pongan de acuerdo, se sienten, vean qué hay que investigar adicionalmente, y que en dos meses nos puedan dar una primera orientación”, reiteró Sheinbaum durante la presentación del comité.
Este 15 de junio se cumplieron los dos meses previstos de trabajo, para que el equipo científico presentara sus primeras conclusiones sobre la intención del gobierno de México de recurrir a la técnica de fractura hidráulica para la explotación de gas natural no convencional, y poder así avanzar hacia una mayor soberanía energética, disminuyendo las importaciones procedentes de Estados Unidos.
“A partir de ahí, lo presentamos públicamente y decimos: ‘la siguiente etapa es esta’ o ‘ya no hay siguiente etapa’”, explicó Sheinbaum en aquella conferencia del 15 de abril.
De acuerdo con la presidenta, si la orientación de las primeras conclusiones de las y los especialistas es que sí hay condiciones para realizar fracking bajo ciertos criterios, se definiría entonces en qué lugar llevarlo a cabo y bajo qué tecnologías; quién las tiene, cómo contratarlas, pero también bajo qué tipo de consulta se informaría a la sociedad.
Animal Político consultó con el área de comunicación social de la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (Secihti) si tenían información sobre la fecha de entrega del informe que elabora el Comité Técnico Científico para usar la técnica de fracking en México, pero al cierre de esta nota no se tuvo respuesta.
El fracking —también denominado fractura hidráulica— es una técnica que consiste en la ruptura de rocas mediante la inyección de agua a alta presión, además de arena y aditivos químicos, con el propósito de extraer principalmente gas y petróleo de yacimientos de hidrocarburos.
Sheinbaum reconoció que México depende energéticamente de Estados Unidos al importar el 75 % de gas natural, principalmente, de Texas. Por ello, para alcanzar soberanía energética su administración busca hacerlo a través del fracking en territorio nacional.

La meta principal que analizan las y los expertos del Comité Técnico Científico es si es factible utilizar esta técnica y bajo qué condiciones. Sin embargo existen otros aspectos a evaluar como es el ambiental, el social, los costos y la tecnología disponible.
En cuanto a impactos ambientales, la presidenta prevé que el comité analice cómo disminuir las afectaciones en el entorno, como un posible “reciclamiento del agua” o el uso de “espuma de CO2”.
La Alianza Mexicana Contra el Fracking ha reiterado que la disminución de disponibilidad del agua en los territorios donde se practica fracking, es uno de los principales impactos ambientales que deja esta técnica.
De acuerdo con información de la Alianza, la fracturación de un solo pozo requiere entre 9 y 29 millones de litros de agua, lo que puede representar la cantidad de agua disponible en un territorio y en consecuencia pondría en riesgo el equilibrio de los ecosistemas y el derecho humano al agua y a la alimentación.
“En estados como Coahuila, Nuevo León y Tamaulipas, regiones donde esta actividad ya se está realizando, la disponibilidad de agua es limitada al tratarse de regiones con alto estrés hídrico (donde la demanda es mayor a la disponibilidad)”, advierten en este artículo.
En cuanto al impacto social, la presidenta señaló que el comité también analizará si es factible hacer fracking pero solo en ciertas regiones, “mientras no se desarrolle más la tecnología”, señaló en la conferencia del mes de abril.

Organizaciones ambientales, climáticas y de derechos humanos que son parte de la Alianza Mexicana Contra el Fracking dieron a conocer su posicionamiento tras la presentación del grupo de expertas y expertos por parte de la presidenta, Claudia Sheinbaum.
Junto con especialistas y activistas reiteraron que el fracking no es sólo un asunto técnico, sino “una decisión política, territorial, climática y de derechos humanos”, que afecta el agua, la salud, la alimentación, a las comunidades, a las personas trabajadoras, ecosistemas y formas de vida.
En un comunicado, insistieron en que “el ‘fracking’ debe prohibirse, no regularse o gestionarse. No hay ‘fracking sustentable’, ni ‘fracking responsable, ni maquillaje tecnológico que borre dos décadas de evidencia científica sobre sus impactos ambientales, sociales y sanitarios”.
También pidieron que el Comité tenga la posibilidad real de concluir públicamente —de ser el caso— que el Estado mexicano debe prohibir el fracking y que sus deliberaciones sean públicas.
“Si el gobierno habla de apertura a la sociedad, debe demostrarlo con total transparencia, no con opacidad ni designaciones discrecionales”, sostuvo la Alianza.
Mayoritariamente, los 17 perfiles de investigadoras, investigadores y especialistas que conforman el Comité Técnico-Científico provienen de tres de las universidades públicas del país: la UNAM, el IPN y la UAM.
Líneas de investigación: manejo sustentable del agua proveniente de la explotación de recursos no convencionales, mitigación de impactos y manejo ingeniero ambiental. Es, además, especialista en tratamiento de residuos peligrosos en acuíferos.
Ingeniero geólogo del IPN, maestro en aguas subterráneas por la Universidad de Arizona y doctor en Hidráulica por la Facultad de Ingeniería de la UNAM. Además, es miembro del grupo experto de IMTA en aguas subterráneas.
Ingeniero químico industrial con maestría en ingeniería ambiental y doctorado en Tecnología Avanzada. Además, es profesor activo de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (ESIQIE) y su área de especialización es el tratamiento de aguas impactadas con hidrocarburos.
Ingeniero químico con maestría y doctorado en Tecnología Avanzada con especialidad en Nanotecnología. Su experiencia está en el control de contaminación del agua y conocimiento de la zona de Coahuila.
Ingeniero civil con doctorado en Desarrollo regional sustentable. Cuenta con especialidad en Medio Ambiente y Saneamiento y Procesos Ambientales. Además, tiene conocimiento de los recursos hídricos y naturales en Veracruz, así como de problemas de calidad del agua.
Ingeniera ambiental con maestría en Control de la Contaminación y posdoctorado en Tratamiento de Agua Residual y Reúso del Agua. Perito del Colegio de Ingenieros Ambientales y embajadora de México en Francia.
Es director de la Facultad de Ciencias de la Tierra de la UANL. Su especialidad incluye los fenómenos de transporte en sistemas multifásicos, recuperación mejorada de hidrocarburos y tiene proyectos recientes dirigidos específicamente a la caracterización de afloramientos de lutitas negras.
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Físico, ingeniero e investigador de larga trayectoria en el IMP. Se especializa en la recuperación mejorada de hidrocarburos, inyección de gases como nitrógeno y CO2 y el modelado numérico de medios porosos naturalmente fracturados.
Jefa del departamento de Ingeniería Petrolera en la ESIA Ticomán del IPN. Además, es especialista en el diseño de fluidos de control, cementos y fracturantes, así como para dictaminar químicos biodegradables en la explotación de yacimientos no convencionales.
Ingeniera geóloga. Su trabajo de investigación se centra en la tectónica y sedimentación con aportes clave para entender la evolución geológica del occidente de México.
Jefa del Departamento de Ingeniería Petrolera (DICT) de la Facultad de Ingeniería. Además, es especialista en el aseguramiento de flujo, análisis de propiedades roca-fluido y el almacenamiento geológico de dióxido de carbono.
Es ingeniero petrolero con maestría en Ciencias de la Tierra por la UNAM con especialidad explícita en Geomecánica. Además, imparte cursos avanzados sobre “Geomecánica Aplicada a la Perforación” y diseño de límites técnicos no convencionales.
Tiene doctorado en geociencias. Su trabajo se centra en la geología, mineralogía y metalurgia, con un enfoque particular en la caracterización de depósitos minerales y procesos de extracción.
Es jefa del Laboratorio de Física de Suelos del Instituto de Geología y coordinadora del Programa de Suelos de la UNAM.
Especialista en contaminación atmosférica generada en una megaciudad a nivel local y regional, transporte, impacto local y regional de contaminantes.
Es profesora, investigadora nacional nivel II (SNII). y coordinadora de la Red de Energía y Medio Ambiente de la UAM. Además, es fundadora y expresidenta de la Academia Mexicana de Energía. Cuenta con una especialidad en biotecnología aplicada al medio ambiente, la energía y los procesos industriales.
Es doctora en Ciencias Sociales con especialidad en Sociedad y Territorio por la UAM. También es especialista en energía eléctrica. Sus líneas de investigación se enfocan en política energética, política industrial e industria eléctrica.