Diego Fernández González · 19 de mayo de 2026
Una lámina metálica cubría la pileta que alguna vez sirvió para dar agua al ganado en un rancho abandonado en el municipio de Lagos de Moreno, Jalisco. Al levantarla encontraron costillas humanas entre cenizas y restos de llantas quemadas. El hallazgo ocurrió este domingo, cuando colectivos de búsqueda localizaron al menos 15 puntos con fragmentos óseos calcinados, dos cráneos, casquillos de bala y prendas de vestir.
Ceci Flores, madre buscadora de Sonora, dio a conocer públicamente lo que encontraron ahí. “Viajamos a Lagos de Moreno para acompañar a las madres de Jalisco (…) Estoy con sentimientos encontrados. Me da gusto que muchos regresarán a casa, pero me duelen las formas”, dijo en redes sociales.

Tras una llamada anónima, integrantes de los colectivos Madres Buscadoras de Jalisco y Armadillos Rastreadores de Lagos de Moreno acudieron al lugar ubicado en la comunidad de Plan de los Rodríguez. Entre ellos estaba Armando Olmeda, padre de Roberto, uno de los cinco jóvenes desaparecidos en Lagos de Moreno en agosto de 2023.
El caso, que provocó conmoción en México, sucedió en agosto de 2023 cuando los jóvenes, de entre 19 y 22 años, acudieron a la feria anual de Lagos de Moreno. Desde entonces no se sabe de su paradero. El caso aún es investigado por las autoridades.
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“Metían el cuerpo, metían las llantas y se quemaba todo junto”, explica en entrevista Armando Olmeda sobre el reciente hallazgo en el rancho. En casi tres años no ha dejado de buscar a su hijo Roberto. En distintas zonas del rancho —detalla— encontraron restos de alambre, de llantas consumidas por el fuego, además de fragmentos óseos con diferente antigüedad, lo que hace pensar a los colectivos que el sitio habría sido utilizado desde hace tiempo para la incineración de cuerpos.
“Creemos que al haber casquillos percutidos, ahí los mataban y ahí mismo los quemaban”, dice Olmeda y detalla que los restos encontrados dentro de la pileta podrían ser recientes, de hace apenas unas semanas.
“Fue un impacto muy grande mover la lámina y ver las costillas, ver los huesos de la persona que pudo haber estado ahí y por la medida se ve que puede ser una persona muy joven”, añade este padre que busca sin descanso a un hijo que dejó de ver cuando tenía 20 años.
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Lagos de Moreno atraviesa un contexto de violencia y desapariciones desde hace tiempo que ha inmovilizado a la población. “Las familias tienen miedo de denunciar; y si la gente no habla, estos lugares no aparecen”, sentencia.
Las familias explican que cuando reciben llamadas anónimas, avisan a las autoridades para que acudan al lugar y les brinden acompañamiento y seguridad. “El mismo gobierno dijo que cuando estuvimos dentro había drones sobrevolando la zona”, relata Olmeda.
Tras el hallazgo, la investigación se encuentra en manos de las autoridades. “No sabemos quién se encargará ahora, si homicidios o desapariciones, pero estamos esperando que el gobierno publique su boletín de prensa y diga la verdad, identifique los restos y los entregue a sus familias”.

El predio —explica Armando Olmeda—, funcionaba como un criadero de vacas y contaba con dos bodegas y una construcción con tres habitaciones. La pileta donde presuntamente se calcinaban los cuerpos tiene alrededor de metro y medio de profundidad.
Cerca de la bodega, donde podrían guardarse el forraje para los animales, encontraron “esclavas, anillos, esposas, machetes y balas de gran calibre”, relata Armando. “Suponemos que le ponían la lámina encima a la pileta para que no hubiera mucho humo y que no saliera el olor”, detalla.
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En la búsqueda también participó Ceci Flores, madre buscadora de Sonora, quien recientemente encontró los restos de Marco Antonio Sauceda Rocha, uno de sus dos hijos desaparecidos al norte del país.
Los hallazgos en Lagos de Moreno impactan pero no sorprenden. Desde abril de 2025 las familias de cinco jóvenes desaparecidos en la zona, trabajan en otro sitio de características similares, conocido como “La Ladrillera”, donde han encontrado cientos de restos humanos calcinados.

A pesar de ello, las familias continúan recorriendo nuevos puntos del municipio a partir de llamadas anónimas. “Cuando sabemos que hay algún otro lugar, pues tenemos que ir para ver si los podemos encontrar allí. Al entrar al lugar, uno va con la emoción de encontrar algo, me entran los pensamientos de que mi hijo pudo haber estado aquí”, explica Armando.
En “La Ladrillera”, las investigaciones continúan. El estado de calcinación de los restos ha impedido, hasta ahora, obtener perfiles genéticos para cotejar si se trata de los restos de los jóvenes o no.
A casi tres años de la desaparición de Jaime, Roberto, Uriel, Dante y Diego sus familias continúan recorriendo predios y atendiendo los avisos que les llegan. “En el camino de buscar a nuestros hijos está el buscar a todos”, dice Armando.
Todo ello en Jalisco, el estado con más personas desaparecidas en México, con más de 15 mil casos registrados y una crisis marcada por la violencia del crimen organizado.