Manu Ureste · 15 de septiembre de 2026
Una silla vacía, con una fotografía de Claudia Tacoronte Aguilera, rodeada de flores y veladoras. Junto a ella, un cartel con el mensaje: “Claudia no se olvida”.
Así recordaron este lunes estudiantes del Instituto de Ciencias de la Educación de la Universidad Autónoma del Estado de Morelos (UAEM) a la joven española de 21 años asesinada el sábado en Cuautla, apenas un mes después de llegar a México para realizar una estancia de intercambio académico.
Decenas de estudiantes participaron en el homenaje realizado en el Campus Chamilpa, en Cuernavaca.

“Además de la tristeza hoy también sentimos indignación. No podemos acostumbrarnos a que estas historias se repitan”, expresó una de sus compañeras al leer un mensaje colectivo, de acuerdo con la agencia informativa española EFE.
Tras el homenaje del lunes, las protestas continuarán este martes 15 de septiembre. Una convocatoria difundida entre la comunidad universitaria llama a estudiantes, colectivas y sociedad en general a participar en una marcha para exigir justicia por Claudia.
La movilización está convocada a las 08:30 de la mañana en la Glorieta de Ciudad Universitaria, en Cuernavaca, y prevé avanzar por Tlaltenango y avenida Emiliano Zapata hasta llegar a la Plaza de Armas, en el centro de la capital morelense.
Los organizadores la definen como una “marcha pacífica con actos iconoclastas” y han pedido a los asistentes acudir vestidos de negro o blanco.

La convocatoria se refiere al asesinato de Claudia como feminicidio. La Fiscalía General del Estado de Morelos investiga su muerte bajo el protocolo correspondiente a ese delito, aunque esto no significa que la clasificación jurídica del caso esté ya determinada. De hecho, aún se sabe poco del suceso, al menos de manera oficial.
Las muestras de indignación y duelo cruzaron también el Atlántico. La Universidad de Granada, al sur de España, manifestó su “más firme repulsa y absoluta condena” por el asesinato y convocó este lunes un minuto de silencio simultáneo en las puertas de sus facultades, escuelas y centros de trabajo.
Uno de los principales actos tuvo lugar en la Facultad de Ciencias de la Educación, donde Claudia cursaba su último año antes de viajar a México.
También hubo un minuto de silencio en la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, donde Claudia había cursado anteriormente estudios de Educación Primaria. La joven era originaria de Gran Canaria, una de las islas del archipiélago español de Canarias, situado frente a la costa noroccidental de África.

La reacción se extendió a otras instituciones universitarias españolas, que han expresado públicamente su condena al asesinato y solidaridad con la familia y compañeros de Claudia.
El impacto del crimen ha tenido además consecuencias directas para los programas de intercambio.
La Universidad de Granada decidió suspender las estancias de tres estudiantes que tenían previsto viajar a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos el próximo semestre. La vicerrectora de Internacionalización, Inmaculada Marrero Rocha, informó a medios españoles que los alumnos serán reubicados en otros destinos.
Claudia era la primera estudiante de la Universidad de Granada que participaba en ese convenio de movilidad con la UAEM.
Autoridades españolas de distintos niveles se han pronunciado también sobre el caso. Animal Político consultó al Ministerio de Asuntos Exteriores español, que respondió que “el Consulado General de España en Ciudad de México sigue de cerca el caso, está en contacto con la familia de la fallecida y en constante comunicación con las autoridades judiciales mexicanas, que están trabajando para esclarecer las circunstancias de los hechos”.
El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, se refirió asimismo al crimen durante una visita oficial a Andorra, un pequeño país europeo situado entre España y Francia, y aseguró que tanto la Embajada como el Consulado están movilizados y que España espera que los responsables sean llevados ante la justicia.

Ahora bien, la indignación en la comunidad universitaria de Morelos no comenzó con el asesinato de Claudia. Durante este mismo año, otros crímenes contra estudiantes de la UAEM provocaron protestas, paros y movilizaciones.
En febrero fue asesinada Kimberly Joselin Ramos Beltrán, estudiante de la Facultad de Contaduría, Administración e Informática.
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Poco después fue localizada sin vida Karol Toledo Gómez, alumna de Enfermería de la Escuela de Estudios Superiores de Mazatepec.
Meses después fue asesinada Michelle Itzayana Fuentes Calderón, de 15 años y alumna de bachillerato de la UAEM.
Con Claudia, son cuatro las alumnas vinculadas a esa universidad asesinadas en los últimos siete meses.
Los primeros casos generaron un movimiento estudiantil que paralizó actividades universitarias y abrió un proceso de negociación con las autoridades de la UAEM para exigir mayores condiciones de seguridad.

El asesinato de Claudia ha vuelto a colocar esas exigencias en primer plano.
La joven cursaba cuarto de Educación Infantil en la Universidad de Granada. La noche del sábado se encontraba en Cuautla participando en la Fiesta Nacional de la Planta Medicinal cuando fue atacada por un sujeto con un arma blanca.
Las primeras versiones difundidas tras el crimen apuntaron a un intento de robo, aunque la Fiscalía de Morelos no ha establecido ese móvil como conclusión definitiva y mantiene abiertas otras líneas de investigación.
Mientras las autoridades continúan las investigaciones, medios mexicanos y españoles difundieron este lunes las primeras imágenes del hombre señalado como presunto agresor.
El País publicó una grabación en la que se observa a un hombre huyendo de la zona del crimen con una mochila. De acuerdo con el periódico, las imágenes fueron captadas por cámaras del vecindario a las 20:50 horas.
N+ difundió también un video en el que se observa a un hombre salir corriendo de la Casa de la Cultura. Testigos entrevistados por ese medio lo describieron con ropa clara, gorra negra y una mochila en la espalda, y afirmaron que algunos vecinos intentaron perseguirlo sin conseguir alcanzarlo.
Por ahora, esas imágenes constituyen una de las pocas pistas conocidas públicamente sobre el supuesto responsable. La Fiscalía no ha difundido hasta este martes su identidad ni ha informado públicamente que exista una persona detenida por el crimen. Tampoco ha detallado hasta ahora qué pertenencias habrían intentado robarle a Claudia o si efectivamente fue despojada de algún objeto.
La Fiscalía sí confirmó a Animal Político que intervino desde el levantamiento del cuerpo y que la muerte es investigada con protocolo de feminicidio.

Mientras la investigación continúa, las comunidades universitarias de México y España han coincidido en una misma exigencia: esclarecer qué ocurrió la noche del sábado en Cuautla y que el asesinato de Claudia no quede impune.
El asesinato de Claudia ocurrió en un municipio que desde hace años presenta elevados niveles de violencia y que actualmente forma parte de las zonas prioritarias de la estrategia federal de seguridad.
Una revisión de Animal Político a los datos municipales del Registro Nacional de Incidencia Delictiva del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública muestra que solo entre enero y junio de 2026 se registraron 3 mil 913 presuntos delitos en Cuautla.
Entre ellos aparecen 41 homicidios dolosos, 28 cometidos con arma de fuego.
Pero uno de los datos que más destaca es la extorsión.
Durante esos seis meses se abrieron 135 registros por este delito en Cuautla, la cifra más alta entre los municipios de Morelos y equivalente a alrededor de 35 % de todas las extorsiones registradas en el estado.
La propia estrategia federal mantiene una intervención especial en Cuautla. En agosto, la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana señaló que autoridades de los tres niveles de gobierno trabajan en 46 unidades territoriales del municipio para combatir la extorsión y recuperar la confianza ciudadana. Cuautla forma además parte de los municipios considerados prioritarios en la estrategia nacional contra el homicidio.

La crisis de seguridad alcanzó este año incluso al propio gobierno municipal.
El 30 de mayo, autoridades federales detuvieron en Acapulco, Guerrero, a Jesús Corona Damián, entonces presidente municipal de Cuautla, en cumplimiento de una orden de aprehensión por delincuencia organizada.
La Secretaría de Seguridad federal informó entonces que la investigación surgió de indagatorias sobre actividades de extorsión que afectaban a comerciantes, transportistas, familias y otros sectores productivos de Morelos, y que se investigaban posibles vínculos de funcionarios con estructuras criminales.
Días después, un juez federal vinculó a Corona Damián a proceso por su presunta participación en los delitos de delincuencia organizada, extorsión y operaciones con recursos de procedencia ilícita. La investigación de la FGR lo relaciona presuntamente con integrantes del Cártel de Sinaloa que operan en el oriente de Morelos. El exfuncionario permanece en prisión preventiva mientras continúa el proceso.
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