Edgar Ledesma · 23 de julio de 2026
Primero fueron los militares, marinos y agentes que entraron a la comandancia municipal de Temoac, detuvieron a policías con armas sin registro y encontraron droga. Después vino el atentado contra el alcalde, el asesinato de una activista que denunciaba la inseguridad y una narcomanta que exigía al presidente municipal “alinearse”.
La secuencia de violencia tuvo su episodio más reciente este miércoles dentro del Palacio Municipal. Valentín Lavín Romero, alcalde de Temoac por el Partido Verde Ecologista de México (PVEM), fue asesinado mientras trabajaba en su oficina, en uno de los municipios del oriente de Morelos con mayor presencia documentada de grupos criminales.
El homicidio cierra una administración rodeada por amenazas públicas, ataques directos y operativos contra una célula delictiva que, de acuerdo con autoridades estatales, tenía presencia en Temoac y otros municipios de la región.
Los antecedentes muestran el entorno violento en el que gobernó Lavín, pero no prueban que todos los hechos formen parte de una misma trama. Las autoridades no han informado el móvil ni han identificado a los responsables. La Fiscalía se limitó a señalar que agotará todas las líneas de investigación, mientras que fuerzas federales y estatales reforzaron la seguridad en Temoac y municipios aledaños.
Lavín había comenzado su segundo periodo como presidente municipal el 1 de enero de 2025. Antes, gobernó Temoac entre 2019 y 2021 y regresó al cargo para encabezar la administración 2025-2027.

El primer ataque directo contra Lavín ocurrió el 31 de enero, cuando viajaba con su esposa por la carretera federal México-Oaxaca, a la altura de Amayuca, en el municipio de Jantetelco.
Sicarios que se trasladaban en una motocicleta dispararon contra la camioneta. El alcalde resultó herido, fue hospitalizado y sobrevivió. Los agresores escaparon sin que las autoridades reportaran su detención.
Días después solicitó una licencia temporal para continuar con su recuperación. En un mensaje publicado en sus redes sociales dijo confiar en que las autoridades esclarecerían los hechos, aunque no se informó públicamente qué línea de investigación seguía la Fiscalía ni qué medidas de protección tendría al volver al cargo.
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Tres meses después, el 2 de mayo, una narcomanta apareció en el centro de Temoac con un mensaje que acusaba al presidente municipal de proteger a grupos rivales y le exigía someterse a los intereses de una organización criminal.
“O te alineas o te alineas”, advertía el texto, que además anunciaba que una supuesta “limpia” había comenzado.
Las autoridades no informaron qué grupo colocó la manta ni si abrieron una investigación por las amenazas. Dos meses después de aquel mensaje y casi seis meses después de sobrevivir al atentado, Lavín fue asesinado dentro de la Presidencia Municipal.

Entre el atentado y la aparición de la narcomanta ocurrió otro homicidio que mostró el nivel de violencia alcanzado en Temoac.
El 26 de marzo, Sandra Rosa Camacho Flores, excandidata del Partido del Trabajo a la presidencia municipal, fue asesinada a balazos dentro de su domicilio, en el centro del municipio.
Camacho Flores se había convertido en una voz crítica contra la inseguridad y las extorsiones. También había responsabilizado políticamente a Lavín por la falta de garantías y el desgobierno en Temoac.
En agosto de 2025, durante una reunión de seguridad encabezada por la gobernadora Margarita González Saravia, la activista denunció públicamente el incremento de la delincuencia y pidió la intervención de fuerzas federales.
“Mi vida está en riesgo porque soy la única que se está inconformando”, advirtió durante aquel encuentro, según videos difundidos después de su asesinato.
La Fiscalía no ha establecido públicamente que el homicidio estuviera relacionado con sus denuncias ni ha responsabilizado al alcalde por el crimen.

Meses antes del asesinato de Sandra Rosa Camacho Flores las investigaciones ya habían alcanzado a la Policía Preventiva Municipal.
El 9 de diciembre de 2025, elementos del Ejército, la Marina, la Guardia Nacional, la Policía Morelos y agentes de investigación ejecutaron seis cateos simultáneos en Temoac: cuatro en domicilios particulares y dos en oficinas y espacios exclusivos para el personal operativo de la comandancia.
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Durante las revisiones fueron detenidos dos policías activos por portar armas que no estaban registradas ante la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana estatal. También se reportó el hallazgo de droga dentro de las instalaciones policiales.
Justino Miranda informó en El Universal, con base en fuentes extraoficiales, que el operativo estaba relacionado con una investigación contra “Los Aparicio” y con sospechas sobre la cercanía de integrantes de la célula criminal con la administración municipal.

“Los Aparicio”, también identificados como “Los Huazulcos”, son la célula delictiva con presencia mejor documentada en Temoac.
La Fiscalía de Morelos los ha relacionado con secuestros, extorsiones, narcomenudeo y homicidios en municipios del oriente del estado, entre ellos Temoac, Jantetelco, Jonacatepec y Zacualpan de Amilpas.
En noviembre de 2024, las autoridades detuvieron a Andrea Angelina “N”, conocida como “La Patrona” o “La Jefa”, quien entonces se desempeñaba como tesorera municipal de Temoac.
La Fiscalía la identificó como presunta líder de “Los Aparicio” y aseguró armas y drogas durante el operativo. La funcionaria y tres hombres fueron vinculados a proceso por delitos contra la salud y portación de armas.
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Distintos medios han identificado a Andrea Angelina como suegra de Lavín. La exfuncionaria recuperó posteriormente la libertad, pero fue detenida de nuevo en septiembre de 2025 durante una serie de cateos en las comunidades de Huazulco y Amilcingo. La Fiscalía señaló que ella y otras personas detenidas estaban vinculadas con “Los Aparicio”.
Este miércoles, los hombres armados llegaron hasta el Palacio Municipal.
La Fiscalía deberá determinar ahora si alguno de esos antecedentes explica el homicidio o si únicamente retrata el entorno de violencia en el que gobernó Lavín. Por ahora, la secuencia no permite señalar responsables, pero sí muestra que las amenazas y las señales de una posible penetración criminal estaban a la vista mucho antes del asesinato.