Ana Lilia Ramírez · 9 de septiembre de 2026
Incomunicados de internet, sofocados por el intenso calor y sumidos en un caos vehicular, miles de ciudadanos, comerciantes y personal médico vivieron este miércoles en la incertidumbre por el apagón que paralizó la Zona Urbana Río y Centro Tijuana, sin que la Comisión Federal de Electricidad (CFE) ofreciera respuesta de la causa ni de cuándo se restablecerá el servicio de forma normal. Todavía por la noche, algunas colonias reportaban cortes.
Este es el cuarto apagón en los últimos días que sufren varios puntos de Tijuana en medio de las altas temperaturas. A lo largo del domingo 6, lunes 7, martes 8 y miércoles 9 de septiembre, ciudadanos han reportado afectaciones por la falta del servicio eléctrico.
El corte de energía de este miércoles, registrado alrededor de las 13:30 horas sobre el cuadrante de las avenidas Padre Kino y Centenario, apagó de forma simultánea los sistemas de semaforización en los principales cruces. La falta de señalamientos viales convirtió las arterias de la Zona Río en un auténtico embotellamiento, obligando a los automovilistas a avanzar a vuelta de rueda y complicando el paso de las unidades de emergencia. Así se mantuvo por horas.

Comercios pequeños como casas de cambio, para cuyas operaciones es necesaria la energía eléctrica, tuvieron que cerrar en tanto se restablecía el servicio de electricidad. Además, oficinas gubernamentales como el Poder Judicial de la Federación y la Fiscalía General del Estado restringieron sus servicios.
A la par del colapso del tráfico, la interrupción del servicio dejó a oscuras a cientos de establecimientos y generó sofocamiento en áreas de atención pública. A pesar de los constantes intentos de la ciudadanía por obtener información sobre la restitución de la luz, la CFE no ha emitido hasta el cierre de esta edición ningún comunicado.
“Estábamos a mitad de la consulta cuando todo se apagó de golpe. El aire acondicionado dejó de funcionar en segundos y el ambiente se volvió insoportable. Lo peor fue llamar al número de atención de la CFE y que sólo nos respondiera una grabadora. Nadie nos supo decir nada”, relató con frustración un médico del Hospital General de Tijuana (HGT).

El masivo apagón reavivó las constantes denuncias de médicos y personal de salud sobre las graves deficiencias e infraestructura obsoleta con las que opera el HGT. La contingencia alcanzó su punto más crítico en sus instalaciones, donde el corte dejó a nueve personas —entre pacientes y personal médico— atrapadas en un elevador entre el tercer y cuarto piso, requiriendo el rescate de la Dirección de Bomberos.
Tras el incidente, personal del HGT volvió a alzar la voz para denunciar que, de los tres elevadores con los que cuenta la institución, únicamente uno se encontraba operando, evidenciando abandono institucional y la falta de mantenimiento que pone en riesgo diario a trabajadores y derechohabientes.
El corte de energía también impactó a instituciones privadas del sector, como el Hospital Excel y el Hospital Ángeles. A pesar de que ambas clínicas activaron sus plantas de emergencia para garantizar la continuidad de equipos biomédicos vitales, se vieron obligadas a trabajar sin aires acondicionados durante el tiempo que se prolongó la emergencia.
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El colapso simultáneo en la zona médica reabre el debate sobre la falta de insumos, el mantenimiento deficiente en el hospital público más grande de la ciudad y la vulnerabilidad de los servicios de salud ante fallas en los servicios básicos.
Las afectaciones generales por el apagón acumulan más de cuatro horas en la ciudad fronteriza. Hasta el cierre de esta edición, la CFE tampoco ha precisado la causa de la falla ni el número total de afectados.