Son mujeres las principales buscadoras de sus familiares desaparecidos

Haidé Serrano · 7 de septiembre de 2026

Son mujeres las principales buscadoras de sus familiares desaparecidos

Cancún, Quintana Roo. Detrás de las mil 509 personas desaparecidas en Cancún, Playa del Carmen y Othón P. Blanco, una red integrada casi en su totalidad por mujeres buscadoras Quintana Roo sostiene solitaria las labores de rastreo, enfrentando el desgaste económico y psicológico.

Existe una red invisibilizada de afectos y cuidados integrada en su mayoría por madres, hijas, hermanas, tías y abuelas quienes, ante la inacción oficial, se ven obligadas a salir a los predios a cavar la tierra en busca de indicios.

Este proceso de búsqueda transforma radicalmente la identidad de estas mujeres. Se convierten, a la fuerza, en investigadoras de campo, peritas forenses empíricas y el único sostén emocional de sus colectivos de búsqueda. Son ellas quienes asumen los riesgos de seguridad y el estigma social de una sociedad que suele criminalizar a las víctimas. 

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El impacto socioeconómico en las familias buscadoras

La búsqueda de un ser querido no es solo un proceso de desgaste emocional; es un factor de empobrecimiento sistemático. Para poder realizar el rastreo en campo de manera constante, muchas de las mujeres buscadoras de Quintana Roo deben abandonar sus empleos formales ante la falta de flexibilidad patronal.

La Red Lupa ha denunciado de manera recurrente que el avance de la justicia y la búsqueda en el estado de Quintana Roo se encuentra profundamente rezagado. Foto: Haidé Serrano

Esta situación empuja a las familias a la precarización económica. Los hogares se enfrentan a:

 

  • Pérdida de ingresos estables por la imposibilidad de cumplir con horarios laborales rígidos.
  • Sobreendeudamiento mediante préstamos para financiar traslados, herramientas de excavación y víveres de búsqueda.
  • Gasto de recursos propios que originalmente estaban destinados a la alimentación y educación familiar.
  • La crisis silenciosa de las infancias huérfanas y desprotegidas

Crisis de infancias en orfandad por desaparición

La violencia en Quintana Roo deja a su paso una crisis de orfandad invisible. Las hijas e hijos de las personas desaparecidas suelen quedar bajo el cuidado de abuelas o tías. Estas cuidadoras, que ya se encuentran precarizadas económicamente, deben asumir la crianza de la niñez sin apoyo del Estado.

Las niñas, niños y adolescentes crecen en condiciones de extrema vulnerabilidad debido a:

  • Inexistencia de acompañamiento psicológico integral por parte de instituciones gubernamentales para asimilar el trauma de la desaparición de sus padres.
  • Carencia de becas o apoyos económicos directos que aseguren su permanencia en el sistema educativo escolar.
  • Sobrecarga de trabajo para las cuidadoras, quienes dividen su tiempo entre la crianza y las labores extenuantes de búsqueda.
  • Un Estado que agrava la vulnerabilidad familiar

La Red Lupa ha denunciado de manera recurrente que el avance de la justicia y la búsqueda en el estado de Quintana Roo se encuentra profundamente rezagado. De hecho, el estado forma parte de las entidades que todavía no cuentan con una ley estatal homologada en materia de desaparición, acumulando un grave retraso legislativo, argumenta.

Este rezago legislativo e institucional se traduce en un desempeño deficiente de las comisiones locales de búsqueda y fiscalías especializadas, las cuales presentan capacidades y presupuestos muy inferiores a las de otros estados del país.