Manu Ureste · 8 de octubre de 2026
La detención de Iván Cazarín Molina, conocido como “El Tanque”, operador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) de acuerdo con autoridades mexicanas y estadounidenses, vuelve a poner bajo escrutinio los contactos con el crimen organizado que, según investigaciones periodísticas, presumían Amílcar Olán y su hermano Luis Alberto.
Amílcar es un empresario cercano a Andrés Manuel y Gonzalo López Beltrán, hijos del expresidente Andrés Manuel López Obrador, cuyas compañías obtuvieron contratos millonarios con gobiernos de Morena durante el sexenio pasado.
La relevancia de la captura para el entorno del contratista está en una relación concreta que describen conversaciones difundidas hace un par de años, por los medios Mexicanos contra la Corrupción (MCCI) y Latinus. En esas grabaciones, presuntamente Luis Alberto decía conocer a “El Tanque” y vinculaba ese contacto con el cese de las extorsiones contra un hombre mencionado en una conversación.

El diálogo giraba en torno al suministro de balasto para el Tren Interoceánico, una de las principales obras de infraestructura del sexenio de López Obrador. El balasto son rocas trituradas o grava que se utilizan como base debajo de las vías férreas.
Para Víctor Manuel Sánchez Valdés, investigador de la Universidad Autónoma de Coahuila, la detención de “El Tanque” abre ahora la posibilidad de esclarecer esa relación a partir de la información que pueda proporcionar.
“Todo derivará de los interrogatorios que se le hagan, de qué tanto esté dispuesto a exponer y de cómo negocien con él para que aporte información”, señala Sánchez Valdés en entrevista.
David Saucedo, consultor en seguridad, también considera relevante el contacto que los Olán presumían tener con un personaje que formaba parte del círculo cercano de “El Mencho”, el antiguo líder del Cártel Jalisco abatido en febrero pasado.
Interpreta las conversaciones como una referencia a un posible acuerdo para exentar del cobro de derecho de piso a proveedores de materiales para el Tren Interoceánico. Sin embargo, todavía falta esclarecer si ese contacto realmente existió, más allá de lo expresado en la llamada y si se tradujo realmente en una intervención para frenar extorsiones.
El 4 de abril de 2024, Mexicanos Contra la Corrupción y la Impunidad (MCCI) publicó una llamada en la que presuntamente Amílcar Olán afirmaba que Gonzalo López Beltrán, “Bobby”, le había ofrecido explotar minas en Oaxaca para producir balasto destinado al Tren Interoceánico, una de las principales obras de infraestructura del sexenio de López Obrador.
Durante esa conversación, su interlocutor presumía conocer a un personaje al que llamaba “El Tanque” y relacionaba ese contacto con el cese de las extorsiones contra un hombre mencionado en la llamada.
“Él sabe que yo conozco a ‘El Tanque’ aquí, al de la ‘maña’”, decía.

El 17 de agosto de 2026, Latinus identificó al interlocutor como presuntamente Luis Alberto Olán, hermano de Amílcar, y señaló que “El Tanque” mencionado en la grabación era Iván Cazarín Molina. Hasta el momento, ninguna autoridad ha determinado de manera oficial quiénes eran los participantes en esa llamada.
Para Sánchez Valdés, estas conversaciones deben entenderse en el contexto de la expansión del CJNG hacia zonas donde se desarrollaron el Corredor Interoceánico y el Tren Maya. El investigador considera que la actividad de las constructoras abrió oportunidades para los cobros criminales.
“A final de cuentas, una oportunidad de negocio en esa zona, como sería la extorsión a todas las empresas constructoras, no la iba a desaprovechar el Cártel Jalisco Nueva Generación”, sostiene.
Desde esa perspectiva, los contactos que presumían los Olán podrían ayudar a explicar cómo buscaban operar en territorios afectados por la extorsión. Sin embargo, el investigador distingue esa posible interpretación, de la evidencia disponible sobre el caso.
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“Obviamente, el único elemento tangible que se tiene de esta conexión hasta ahora, es el audio”, puntualiza.
Sánchez Valdés plantea que una eventual intermediación pudo haber ocurrido a través de “La Barredora”, otro grupo criminal de Tabasco, pero advierte que no tiene elementos para afirmarlo: “eso ya es especulación mía, una hipótesis”.
Los señalamientos sobre esos contactos se suman al escrutinio del crecimiento de los negocios de Amílcar durante el gobierno de López Obrador. El empresario, amigo de Andrés Manuel “Andy” López Beltrán desde antes de que su padre llegara a la Presidencia, amplió sus actividades del giro azulejero al suministro de medicamentos y al negocio del balasto.
MCCI documentó que Romedic, constituida por Amílcar y su padre en enero de 2020, obtuvo contratos por más de 490 millones de pesos con los gobiernos de Tabasco y Quintana Roo entre 2020 y 2022, financiados con recursos del extinto Instituto de Salud para el Bienestar. Su primer contrato con Tabasco llegó apenas cuatro meses después de su creación.

La investigación también señaló que Quintana Roo le adjudicó un contrato por 274 millones de pesos seis días después de que Cofepris incluyera a Romedic en una lista de distribuidores que incumplían la regulación sanitaria, al no haber podido localizar su establecimiento durante una visita de verificación.
La importancia de “El Tanque” para esclarecer esos contactos también está relacionada con su presunta posición dentro del cártel. Saucedo lo ubica entre sus principales comandantes y como un operador al que “El Mencho” asignaba responsabilidades en distintas regiones.
“Formaba parte del primer círculo de ‘El Mencho’”, afirma.
Sánchez Valdés explica que Iván y su hermano César participaron en la expansión del grupo delictivo hacia Veracruz. Según su análisis, tras el encarcelamiento de César, Iván quedó a cargo de la parte operativa y habría encontrado en el robo de combustible uno de sus negocios más fructíferos.
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El investigador sitúa Coatzacoalcos y Minatitlán como puntos centrales de esas actividades. Desde esa región, señala, la estructura extendió sus operaciones hacia otras entidades y estableció conexiones con La Barredora, en Tabasco, y Los Cromos, en el Istmo de Tehuantepec.
El Departamento del Tesoro estadounidense sancionó a Iván Cazarín en septiembre de 2024. Lo identificó como integrante de alto rango del CJNG y le atribuyó una red que robaba combustible de ductos de Pemex y lo vendía mediante gasolineras manejadas por familiares y prestanombres.
Las autoridades mexicanas informaron que fue detenido el martes 5 de octubre en Zapopan, Jalisco. Omar García Harfuch, secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, lo señaló como presunto operador regional con actividades en Veracruz, Oaxaca, Tabasco y Puebla.
Iván Cazarín Molina, “El Tanque”, ya había sido detenido el 18 de noviembre de 2015 en Tlajomulco, Jalisco. Su captura del 5 de octubre de 2026 en Zapopan es, por tanto, al menos la segunda documentada con su nombre.

Su historial ha sido confundido con el de su hermano César Cazarín Molina, “El Tornado”. El Departamento del Tesoro estadounidense advierte que ambos utilizaron el nombre Víctor Hugo Delgado Rentería y que suelen ser confundidos.
Los registros sobre César incluyen una captura anunciada en julio de 2013. Además, la FGR informó en junio de 2024 de una condena de 60 años de prisión por secuestro y delitos de armas, correspondiente a una detención de octubre de 2012 en Zapopan.
El experto David Saucedo considera que la captura de “El Tanque” puede tener implicaciones para el entorno de Amílcar más allá de su efecto sobre el CJNG. A su juicio, los señalamientos sobre los contactos de los Olán y la detención podrían formar parte de un intento de presión desde Estados Unidos sobre el círculo cercano a los hijos de López Obrador.
El consultor aclara que se trata de una hipótesis: “yo estimo —no tengo manera de comprobarlo, pero como hipótesis me parece— que los estadounidenses están detrás de todo esto”.
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Sánchez Valdés es más cauto: considera factibles tanto una coincidencia en el momento de la captura de “El Tanque” y la reciente ubicación de Amílcar Olán en Suiza por TV Azteca, como una operación planeada. Advierte que, en cualquier caso, la detención puede aumentar el costo político de los señalamientos para Amílcar y Andy López Beltrán.
Este 7 de octubre, la presidenta Claudia Sheinbaum dijo que no había sido informada sobre un posible vínculo entre “El Tanque” y Amílcar, y señaló que correspondía a la FGR aclararlo. También afirmó que, según la información proporcionada por la fiscal, no existe una investigación contra Andy López Beltrán.
Para Sánchez Valdés, una eventual colaboración del detenido podría aportar información sobre sus contactos y operaciones. Si llegara a Estados Unidos, añade, una negociación judicial podría incentivar esa colaboración; aunque vuelve a matizar que se trata de un escenario posible, no de una extradición anunciada.
La captura coloca así, frente a las autoridades, al presunto operador que Luis Alberto Olán decía conocer. Esclarecer si esa relación funcionó como la describen las conversaciones permitiría determinar si hubo una intervención criminal en favor de personas vinculadas con los negocios del entorno de Amílcar.