Diana García · 7 de octubre de 2026
El arribo masivo de sargazo en los últimos 10 años al Caribe Mexicano ha provocado graves afectaciones en el 80 por ciento de los arrecifes someros del sur de Quintana Roo. A pesar de que la macroalga se aleja de las playas durante la temporada invernal, los sedimentos y lixiviados han bajado los niveles de oxígeno hasta provocar la muerte de corales, pastos marinos y microorganismos indispensables para los ecosistemas costeros, advierte la doctora Nancy Cabanillas Terán, investigadora del Colegio de la Frontera Sur.
En entrevista para Animal Político Quintana Roo explica que desde hace 40 años investigaciones científicos han identificado afectaciones en el 80 por ciento de los arrecifes coralinos del Caribe por el cambio climático, desarrollo costero y la contaminación. Pero, en la última década los efectos se agravaron con los arribos masivos de sargazo, especialmente en las lagunas arrecifales de menor profundidad del sur de Quintana Roo: Mahahual, Xahuayxol y Xcalak, a 204 kilómetros de Chetumal.
“En el Caribe todos los arrecifes están afectados en diferente grado; hay especies más vulnerables y otras resilientes. En las zonas someras, es decir, donde la profundidad del agua es menor y están cerca de la línea de costa, lo que conocemos como lagunas arrecifales, no solo están afectados, están muertos. En la zona sur de Quintana Roo, donde yo trabajo: Mahahual, Xahuayxol y Xcalak, están muertos; tenemos esqueletos de coral cubiertos por sedimentos y cianobacterias, es muy triste. Si bien es verdad que, en el arrecife frontal, el Mesoamericano, sí hay vida, el problema es en la zona somera”, explica.

La doctora detalla que en el arrecife cercano a la playa hay especies que no pueden escapar de los gases que el sargazo libera cuando se descompone en la costa ni de las plumas que generan, las cuales a simple vista cambian el color turquesa del agua a tono marrón o café.
“Lo que no está afectado es muy poco, pero además es engañoso. Puede ser que vean el agua menos marrón o azul, pero la afectación es funcional para el arrecife. Si en mayo o junio el sargazo era masivo y en el invierno quizás el sargazo ya no es tanto y el agua ya no es tan café, el daño sigue estando abajo, en los organismos que están muriendo”, detalla.
Respecto a la estrategia de contención del sargazo por medio de barreras en Mahahual, explica que estas sólo cubren el 2 por ciento de los arenales. Por lo tanto, con el flujo del agua y las corrientes, el sargazo termina recalando en zonas colindantes a las playas del corredor turístico; como el arrecife somero está cercano, los lixiviados han cubierto corales, esponjas, algas y abanicos de mar que, desafortunadamente, quedaron sin vida.
Otro ejemplo de los efectos nocivos se registró en mayo, junio y julio de 2025 a 40 kilómetros de Mahahual, en la localidad de Xahuayxol, al norte de Xcalak.

“Hay localidades como Xahuayxol donde en mayo, junio y julio de 2025 se registraron arribazones terribles que hicieron que toda la vida de las lagunas arrecifales quedara muerta; no vimos nada vivo, ninguno resistió. Se murió todo: algas, pastos marinos, gusanos, morenas, peces; todo quedó muerto, el escenario del ecosistema cambió”, revela.
Sin embargo, en este punto, en 2026 las últimas exploraciones registraron “reclutas” de erizos y ofiuroideos, conocidos como las “falsas estrellas de mar”. Es decir, poco a poco, el sistema da señales de recuperación.
“En 2026 ya hay reclutas de erizos de mar, aunque en 2025 todo se murió. No podemos decir que los daños aquí fueron irreversibles, pero lo que sí es un hecho es que los arribazones de 2025 causaron mortandad en la zona somera y necesitamos seguir haciendo observaciones”, puntualiza.
La doctora detalla que el problema del sargazo supera las afectaciones económicas y la caída de las actividades turísticas en la entidad porque, ¿quién voltea a ver a los organismos que habitan el arrecife y no se pueden ir a otro hotel o a otro destino turístico, como estos corales y alguitas, de los cuales algunos ya se extinguieron?

Precisa que en las exploraciones que ha realizado con sus estudiantes, se han documentado que los corales constructores de arrecifes ya están muertos en varias zonas someras de Mahahual y que otros están enfermos. Los primeros signos fueron el “blanqueamiento”, luego se registró la pérdida de tejido vivo hasta morir poco a poco.
“Siguen estando ahí, pero en diferentes condiciones. Sí tenemos erizos, algas y corales, pero cubiertos de sedimentos, muertos o con muy poquito tejido vivo. Realmente es lamentable porque es una degradación acumulada y parece que el daño crónico no va a terminar. Esto es un problema grave a nivel regional que afecta a diferentes países y va mucho más allá de una simple política pública para atenderlo”, expresa.
Para Victoria Hernández Atron, estudiante de postgrado de Ecosur, los efectos del sargazo puede comprometer la funcionabilidad del arrecife que son indispensables para la vida marina en Mahahual. “El arrecife es parte del paso de los peces, crustáceos y moluscos hacia los manglares y en conjunto ayudan a la sobrevivencia de la vida marina, no sólo para los que no se mueven como los corales y los erizos: también de los peces, tiburones, todos son una pieza clave que funciona en conjunto. Lo más grave ha sido las caídas de oxígeno, porque no todos lo pueden soportar, son los efectos silenciosos del sargazo”, explica.

Leonardo Rojas, quien también realiza su postgrado en Ecosur, puntualiza que los lixiviados del sargazo han cambiado por completo la dinámica de alimentación de especies invertebradas, como las “falsas” estrellas marinas, entre otras.
“Los lixiviados cambian por completo su menú, ellos se alimentan de algas de las materias en la arena. Están muriendo por los cambios físico químicas del agua provocado por los lixiviados del sargazo y sus nutrientes, porque disminuyen a prácticamente cero el oxígeno disuelto, aumenta la temperatura, y modifica el PH. A diferencia del sargazo varado en las playas, la gente no ve las afectaciones al arrecife porque está bajo el agua, muchos no saben diferenciar una roca de un coral”, precisa.
Lamenta que las cantidades de sargazo superan los esfuerzos humanos y prácticamente de las instituciones gubernamentales, para sostener la limpieza de las playas.
La doctora Cabanillas Terán advierte que la magnitud del sargazo en el Caribe requiere de un trabajo conjunto entre países para generar cambios profundos, pero con las economías actuales resulta prácticamente imposible.
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Y si bien el sargazo en materia turística representa una afectación severa a la actividad económica de Quintana Roo, precisa que lo más lamentable es que la población sigue sin dimensionar sus efectos. Por ello, afirma que es indispensable que las autoridades, la sociedad civil y la comunidad científica sumen esfuerzos para brindar una atención integral, pero, sobre todo, para generar concientización.
“No puedes cuidar lo que no conoces y no vas a cuidar lo que no quieres. Todos deberíamos ser como policías de nuestros ecosistemas en Quintana Roo. Hay mucha gente que, aun viviendo aquí, sigue sin entender qué pasa con el sargazo. Me gustaría que la persona que trabaja en los hoteles, el mesero… Estuvieran más informados. No es su culpa, es la falta de comunicación en la sociedad. Nos falta incidir en que la población entienda lo grave y delicado que es lo que está sucediendo en los arrecifes. No sólo es tener al turismo y a las personas que bajan del crucero felices. Es lograr que nuestros arrecifes tengan vida”, concluyó.