Joana Maldonado · 1 de septiembre de 2026
En la periferia de Cancún, Quintana, Roo, un destino mundial de sol y playa, subsisten antiguos bancos de extracción de material para construcción, también conocidos como “sascaberas” o “rejoyadas” y que hoy son cuerpos de agua que entrañan un riesgo constante para la población local.
Uno de estos cuerpos de agua surgió en la zona por el uso de explosivos para la extracción de un material triturado de piedra caliza conocido como cementante y que sirve para la construcción de carreteras. Este lugar es conocido como “Laguna ABC”.
La “laguna” está ubicada a un costado de la colonia El Pedregal, muy cerca de la carretera 180, en la salida de Cancún hacia Mérida.

Dos estudiantes del último semestre de Ingeniería del Tecnológico de Cancún, Cleyver Cahuich y Alan Cordero, acudieron un domingo antes del anochecer. Nadaron un rato y después se marcharon.
Ambos desconocían que unos días atrás, las autoridades hallaron ahí el cuerpo de Diego Joel, un adolescente de 14 años, estudiante de la secundaria técnica 28 y quien tenía reporte de desaparecido.
Tampoco sabían que el adolescente había muerto ahogado. Menos estaban enterados que, a mediados de mayo de este año, también fue encontrado el cuerpo de Eber, de la misma edad, estudiante de la secundaria 25.
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Ese domingo, Cleyver nadaba en el mismo sitio. Al preguntarle sobre los riesgos del lugar, recordó que hacía unos tres años, en la laguna ubicada a un costado de la ABC, un niño de tres años murió ahogado el día de su cumpleaños; que él y otras personas intentaron ayudar, pero que fue imposible su rescate.

El joven, cuya familia se dedica a la albañilería, comentó que calcula que la laguna debe tener una profundidad de unos 18 metros e incluso más, considerando que para hallar un pozo en el área se excavan entre 13 y 15 metros.
Explicó que el uso de explosivos para extraer polvo de piedra o asfalto provocó que, hace 20 años, se abriera una vena de agua, la cual abasteció el espacio y terminó por formar la “laguna”. Se cree que este material sirvió como base para la construcción del bulevar Kukulkán o la zona hotelera de Cancún.
“De aquí se saca un material que ocupamos para carreteras, donde se mete el terraplén para compactación, porque es un material que se presta, le puedes dar forma y no se deteriora, no se deslava, al ser rico en materiales, como la laja de la región. Aquí tenemos polvo de piedra que sirve de relleno, es el mentado cementante”, explicó Cleyver Cahuich.
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La laguna no es el único lugar explotado en la zona. Forma parte del “Banco ABC (Triturados y Terracería)”, de donde se extrae material para terracería, base, mezcla asfáltica y concreto hidráulico.
En el listado de Bancos Materiales de la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes federal (SICT), que enlista 12 en Quintana Roo, este sitio se identifica como propiedad privada con un tratamiento de trituración total, cribado y lavado, en donde está permitido el uso de explosivos y no cuenta con restricciones ecológicas.

En medio de lo que queda de selva, a este cuerpo de agua le rodean una decena de avisos pintados en rojo: “Propiedad privada, peligro”. Pero nadie vigila que se cumplan.
Esta “laguna” es conocida por muchos jóvenes debido a la publicación de videos en plataformas como TikTok en los que se le relaciona como un sitio interesante ubicado detrás de la escuela San José.
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“¿Cómo le haces conciencia a las personas? Pues es agua gratis, está rico, más un domingo, ¿cómo le pones una cerca? Nunca vas a escuchar de la gente de la región: ‘Se murió mi hijo’, porque crecimos en este ambiente y sabemos el riesgo que podemos tener, a quienes les pasa [que se ahogan], son chavos que vienen a vivir una experiencia”, explicó Cleyver.
Consultado sobre las medidas de seguridad tras las muertes recientes, el Ayuntamiento de Benito Juárez informó que analiza las responsabilidades que le corresponden por tratarse de un predio privado.
En mayo, cuando se registró la primera muerte de este año, el director de Protección Civil municipal, Antonio Riveroll, advirtió que no es un predio que deba disfrutarse para actividades recreativas, pues se carece de guardavidas, señaléticas o condiciones seguras.