Handel Aguilar · 30 de octubre de 2026
Tulum, uno de los municipios claves del Caribe Mexicano, atraviesa por una desaceleración en la actividad comercial turística durante el año. Comerciantes y prestadores de servicios radicados en la zona del centro y la avenida principal señalan una severa disminución en la afluencia de visitantes nacionales e internacionales, atribuida a factores operativos en la infraestructura costera, cobros en zonas de acceso público, tarifas elevadas en servicios y dinámicas de vigilancia.
Según testimonios de locatarios ubicados a un costado de la carretera federal, la contracción en los ingresos se hizo notoria a partir del segundo trimestre del año.
Eulogio Cahuich, con 10 años de trayectoria operando en el sector de arrendamiento de transporte y excursiones turísticas en la cabecera municipal, describe la situación reciente del destino: “Fíjese que acá, en vez de que suba, la economía va bajando este año, sí estuvo duro. […] por la mala imagen que muchos hablaron de Tulum, que empezó por lo del parque Jaguar, cuando se privatizó la playa, cuando ya los que cuidan del lugar no aplican el mismo criterio, maltratan al turista, subieron los precios”.

Fue, añade el hombre, “una combinación de todo, malos tratos, precios altos, el sargazo”. “Al final el turista es inteligente, se dieron cuenta que ya no valía la pena y se fueron generando malos comentarios, es lo que está pegando.
Eulogio precisa que para sostener la operatividad de los establecimientos ante la reducción de clientes, diversos emprendimientos han recurrido al uso de ahorros previos para cubrir los egresos cotidianos. Destaca el incremento en la desocupación de locales comerciales a lo largo de las avenidas principales, un fenómeno que no se registraba con igual frecuencia en años anteriores.
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Por su parte, Armando, comerciante con 38 años de residencia en el municipio y 15 años dedicado a la venta de artesanías en la avenida Tulum, profundiza en las dificultades financieras y el impacto directo en sus ingresos: “Personalmente sí he visto muy bajo mis ingresos, el negocio, he vendido cosas personales para mantener mi negocio, porque es fácil decir: ‘Cierro, ¿y qué hago con toda mi mercancía?’. Pierdo, más bien. Entonces por meter algo, digamos, tengo que inyectarle a mi negocio, pero tarde o temprano se me va a acabar“.
Entre las causas mencionadas por los entrevistados respecto al desinterés o incomodidad reportada por algunos visitantes, destacan las opiniones en torno a las tarifas de los servicios de transporte público y privado; la percepción sobre inspecciones de tránsito y seguridad; así como el cobro de accesos a áreas naturales protegidas y playas tras reordenamientos en la zona del Parque Jaguar. A esto se suma el impacto ambiental y estacional por la presencia de sargazo en las costas durante varios meses del año.

En relación con los costos operativos de los establecimientos comerciales, los precios fijos representan un reto financiero permanente para los micro y pequeños empresarios. Los pagos bimestrales por suministro eléctrico, el alquiler de inmuebles, las licencias municipales de recolección de residuos sólidos y las certificaciones de protección civil representan sumas que, en conjunto con las rentas, dificultan el margen de rentabilidad en periodos de baja ocupación.
Ante este escenario, los comerciantes expresan la necesidad de implementar estrategias conjuntas entre las autoridades municipales y el sector productivo. Entre las propuestas planteadas por el gremio se encuentran el fortalecimiento de la infraestructura urbana de la ciudad, el reordenamiento operativo en los accesos públicos a las zonas de playa y la aplicación de programas directos de respaldo a los pequeños negocios locales para garantizar la continuidad comercial hacia la temporada de fin de año.