Edgar Ledesma · 22 de abril de 2026
Por mayoría calificada, Morena llevó al Consejo General del Instituto Nacional Electoral (INE) a Arturo Manuel Chávez López, exasesor de la presidenta Claudia Sheinbaum y actual director de Talleres Gráficos de México, así como a Blanca Yassahara Cruz García y a Frida Denisse Gómez Puga —dos funcionarias electorales locales— en una designación que la oposición denunció como opaca y cargada de acuerdos de última hora.
La negociación se alargó durante horas. La mayoría oficialista pasó buena parte del día intentando cerrar un acuerdo con el Partido del Trabajo (PT) y el Verde Ecologista de México, entre recesos, retrasos y reclamos de la oposición por la forma en que se estaba construyendo el listado final.
En ese punto fue Ricardo Monreal quien condujo esa negociación. El coordinador de Morena reconoció que tenía un “atorón” y admitió que todavía buscaba el acuerdo con sus aliados, mientras el PAN y el PRI ya le habían avisado que no acompañarían la propuesta.
El acuerdo se destrabó cuando el partido guinda cedió a la presión de PT y PVEM para cambiar la fórmula inicial de dos hombres y una mujer por otra de dos mujeres y un hombre.

Monreal defendió ese ajuste como parte de la negociación y sostuvo que buscaba perfiles “profesionales” y “sin filias y sin fobias”. Al final, la mayoría oficialista cerró con la fórmula que le exigían sus aliados.
Así llegarán al INE Arturo Chávez, director de Talleres Gráficos de México; Blanca Yassahara Cruz García, presidenta del Instituto Electoral del Estado de Puebla, y Frida Denisse Gómez Puga, titular del Órgano Interno de Control del Instituto Electoral de Tamaulipas. Los tres relevarán a Dania Ravel, Claudia Zavala y Jaime Rivera.
No se trata de cargos menores. Los consejeros del INE integran el Consejo General, el órgano que fija acuerdos, vigila el cumplimiento de las reglas, supervisa la organización de las elecciones y toma decisiones clave para el arbitraje electoral. Por eso la disputa por estas vacantes se volvió una pelea política por el control y la legitimidad del instituto.
De los tres, el nombre que arrastró más señalamientos fue el de Arturo Chávez. No solo llegó como actual director de Talleres Gráficos de México. También fue asesor en Regulación y Políticas Públicas cuando Sheinbaum era jefa de Gobierno de la Ciudad de México y su trayectoria ya había pasado por espacios de su equipo desde Tlalpan, antecedentes que lo colocaron como el perfil más cercano al círculo político de la hoy presidenta.

Ese vínculo marcó buena parte de las críticas a su nominación. Su candidatura avanzó entre dudas por su cercanía con el oficialismo, su alta calificación en el examen y cuestionamientos sobre si su experiencia alcanzaba para integrar el órgano que tomará decisiones centrales rumbo a las elecciones de 2027 y 2030.
Chávez rechazó que esa trayectoria le diera ventaja. Dijo que la decisión la toma la Cámara de Diputados, no el Ejecutivo. También se definió como “científico social” y defendió su lugar con su paso por el monitoreo de medios del entonces IFE, su trabajo como funcionario de casilla y su participación actual en la impresión de boletas para ejercicios de participación ciudadana.
El PAN centró parte de su crítica en las formas para la designación de las consejerías. Elías Lixa dijo que era una “falta de respeto al Parlamento” conocer la propuesta casi al final, mientras Germán Martínez llevó el tono más lejos al hablar de un “INE morenista” y de un proceso hecho “en lo oscurito”.
El PRI también apuntó contra el procedimiento. Rubén Moreira dijo que no iba a “convalidar” una designación “sin legitimidad”, y en tribuna, Samuel Palma acusó que la mayoría estaba “secuestrando” al INE y que el proceso estuvo marcado por la “opacidad”.
Movimiento Ciudadano siguió una ruta distinta, pero terminó en el mismo rechazo. Ivonne Ortega acusó que su bancada no fue convocada a la votación final en la Junta de Coordinación Política y, ya en el pleno, anunció el voto en contra. El reclamo quedó incluso por escrito en el acuerdo: “No fuimos avisados para participar en la votación”.
Desde la mayoría, la defensa fue cerrada. Víctor Hugo Lobo sostuvo que la designación se realizó en “estricto apego” a la norma, y Carlos Puente confirmó que el Verde empujó el cambio a la fórmula de dos mujeres y un hombre, además de ofrecer una “disculpa” a Ivonne Ortega por el “malentendido” con Movimiento Ciudadano.
Sigue leyendo: Citlalli Hernández regresa a Morena para negociar alianzas con el PT y el Partido Verde

El acuerdo de la Junta de Coordinación Política planteó estos nombramientos por un periodo de nueve años. Con ello, Morena no solo cerró una negociación complicada dentro de su coalición, sino que colocó a tres nuevos integrantes del árbitro electoral para todo el siguiente tramo político.
La elección de los nuevos consejeros no es solo un relevo de vacantes: es la llegada de tres nuevos árbitros para los dos próximos ciclos políticos nacionales. Chávez López, Cruz García y Gómez Puga, al formar parte del Consejo General del INE, participarán en la toma de decisiones clave rumbo a la elección federal de 2027, cuando se renovará la Cámara de Diputados, y también en la presidencial de 2030.