Edgar Ledesma · 28 de octubre de 2026
La silla que hasta un día antes ocupaba Guadalupe Taddei permanecía vacía en la herradura del Instituto Nacional Electoral (INE). “Se fue la Presidenta, es cierto, pero se quedaron las preguntas”, reclamó el diputado priista Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla.
La escena ocurrió durante la sesión extraordinaria de este martes, en la que las diez consejerías designaron por unanimidad a Blanca Yassahara Cruz García como presidenta provisional del INE, tras la renuncia de Taddei en medio de investigaciones por presuntas irregularidades en contratos y señalamientos sobre nombramientos de funcionarios.
Durante casi tres horas, la sesión marcó un hecho inédito desde la creación del INE en 2014, por la renuncia anticipada de su presidenta. Entre las intervenciones hubo reclamos por posibles actos de corrupción, exigencias de revisar los nombramientos de Taddei y cuestionamientos sobre la actuación de los órganos de vigilancia, además de enfrentamientos entre el PRI y Morena.

“La autonomía electoral no significa opacidad ni excepción frente a la ley. Significa independencia para cumplir nuestras funciones y responsabilidad para rendir cuentas”, afirmó Cruz García en su primer discurso como presidenta provisional, al comprometerse a colaborar con las investigaciones sobre la administración anterior.
Uno de los posicionamientos más duros fue el del consejero Uuc-kib Espadas, quien advirtió que el organismo atraviesa una crisis “extremadamente grave y sin precedentes” y señaló que las acusaciones conocidas exhiben los riesgos de la relación entre el poder político y los intereses económicos.
“No es tolerable que funcionarios electorales procuren, dediquen su esfuerzo a procurar el enriquecimiento delictivo, no es tolerable ver a consejeras o consejeros haciendo el papel de vendedores de material electoral estado por estado, no puede y tampoco basta con que los vendedores del 24 sean sustituidos por nuevos vendedores en el 27”, sostuvo.
Espadas también advirtió sobre la posibilidad de que las conductas cuestionadas se repitan pese al cambio en la presidencia del organismo.
“Quien delinquió ayer muy probablemente delinquirá mañana, quien corrompió ayer muy probablemente corromperá mañana y quien sucumbió al enamoramiento del dinero no renuncia a ese enamoramiento por un golpe institucional”, expresó.
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Rechazó que la salida de Taddei permita dar por cerrado el episodio y advirtió que las investigaciones deben alcanzar a todas las personas involucradas, independientemente de su cargo o posición política.
“No podemos pasar la página y esperar que el olvido haga que no haya pasado nada, que los delincuentes sigan impunes y, peor aún, que sigan anidando en este Instituto y delinquiendo desde él”, apuntó.
Los reclamos también alcanzaron a Morena. Carlos Eduardo Gutiérrez Mancilla, representante del Poder Legislativo por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), exhibió fotografías y registros de transparencia para cuestionar el nombramiento de Carlos Daniel Luna Rosas como jefe de la Oficina de la Presidencia del INE, al asegurar que anteriormente trabajó para la representación del partido oficialista.
“Que nadie se equivoque, la renuncia de Guadalupe Taddei no cierra este escándalo, al contrario, lo abre, no es el punto final, es apenas la primera página de un expediente que todavía no termina de escribirse”, afirmó.
El legislador dirigió sus cuestionamientos a Guillermo Santiago, representante de Morena, a quien pidió explicar quién recomendó el nombramiento de Luna Rosas y si la dirigencia del partido conocía sus antecedentes.
“¿Su presidenta Ariadna Montiel sabía que su colaborador, el que estaba dado de alta en la representación de Morena, terminó como Jefe de la Oficina de la Presidenta del INE? ¿Sabe su presidenta que ese operador de ustedes cobra cerca de 200 mil pesos al mes con dinero de las y los mexicanos? ¿Quién lo propuso? ¿Quién lo recomendó? ¿Usted?”, cuestionó.
Sin embargo, Santiago no respondió las preguntas concretas sobre Luna Rosas. En sus intervenciones posteriores dirigió sus críticas contra el PRI y su dirigente nacional, Alejandro Moreno, a quienes llamó “calumniadores” y “mentirosos”, mientras que el diputado morenista Ernesto Alejandro Prieto acusó al PRI de haber pagado 21.2 millones de pesos a Corporativo Zeg, empresa también señalada en las investigaciones sobre proveedores.

Ante la falta de respuestas, Gutiérrez Mancilla volvió a cuestionarlo. “Le preguntamos por su excolaborador y nos contestó con el PRI, con una obsesión bizarra que tiene con el Partido Revolucionario Institucional, le enseñamos documentos y nos respondió con señalamientos, le preguntamos quién metió a Carlos Luna Rosas a la oficina de la Presidencia y habló de todo, menos de eso”.
Los cuestionamientos alcanzaron además a los órganos de vigilancia. La senadora Verónica Rodríguez Hernández, representante del Poder Legislativo por el Partido Acción Nacional (PAN), exigió esclarecer por qué las presuntas irregularidades se hicieron públicas mediante investigaciones periodísticas antes de que se conocieran resultados de los mecanismos de fiscalización.
“¿Dónde estaba el Órgano Interno de Control mientras todo esto ocurría? Porque tuvo que estallar este escándalo en los medios de comunicación antes de que se manifestaran los efectos del ejercicio de las facultades de revisión e investigación”, reclamó.
Por su parte, el consejero Martín Faz advirtió que la crisis no puede resolverse únicamente con la sustitución de una persona y cuestionó la concentración de facultades administrativas que permitió a Taddei realizar nombramientos sin la aprobación del Consejo General. “Una renuncia no extingue las responsabilidades administrativas o legales que pudieran derivarse de decisiones anteriores, ni puede significar el cierre de las investigaciones que correspondan”, señaló.
En contraste, la consejera Norma Irene De la Cruz, identificada como cercana a Taddei, centró su intervención en defender la continuidad del trabajo del organismo. “Se dice que el INE está en crisis y queremos decirles que el INE está trabajando. El INE lo conforman personas, hombres y mujeres comprometidas con su función y con la vida democrática del país”, sostuvo.
Tras los posicionamientos, las diez consejerías formalizaron por unanimidad el nombramiento de Blanca Cruz, quien rindió protesta y asumió la presidencia provisional con un llamado a recuperar las decisiones colegiadas y evitar que la conducción del organismo dependa de una sola persona.
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“El INE no fue concebido para depender de una sola voluntad. Su órgano superior de dirección es un Consejo General plural, en el que confluyen trayectorias, experiencias y perspectivas distintas”, afirmó.
“La colegialidad no es un trámite ni una formalidad, es el principio que da sustento a nuestras decisiones, las enriquece mediante la deliberación y les otorga fortaleza democrática”, añadió.
Cruz García también prometió colaborar con las investigaciones sobre la administración anterior e instruir a las áreas del instituto a entregar la documentación requerida por las autoridades competentes, además de garantizar que el Órgano Interno de Control contará con las facilidades necesarias para desempeñar sus funciones.
La nueva presidenta garantizó que los preparativos de las elecciones de 2027 continuarán conforme al calendario establecido y que permanecerá en el cargo hasta que la Cámara de Diputados designe a quien concluya el periodo originalmente previsto para Taddei, en abril de 2032.
Al final de la sesión, Blanca Cruz ocupó la silla de la presidencia que había permanecido vacía al comienzo de la reunión. El INE tenía una nueva presidenta, pero seguían pendientes las respuestas sobre las decisiones, los contratos y los funcionarios que quedaron bajo cuestionamiento tras la renuncia de Taddei.