AFP · 7 de octubre de 2026
Los principales sindicatos españoles llamaron este miércoles a una huelga general para el 11 de noviembre, a menos de tres semanas de las elecciones generales anticipadas del 29 de ese mes, para luchar principalmente por “mejores salarios” y “una vivienda digna”.
“CCOO y UGT llamamos a los hombres y mujeres de nuestro país a movilizarse por mejores salarios, por una vivienda digna y por el control de los precios ante una inflación que lastra nuestro poder adquisitivo”, indicaron ambas organizaciones en un comunicado conjunto.
El anuncio llega dos días después de que el presidente del gobierno, el socialista Pedro Sánchez, anunciara la convocatoria de elecciones generales anticipadas para finales de noviembre, a los pocos días de que el Congreso le tumbara un paquete de medidas destinado a frenar la crisis de la vivienda.

Los decretos eran la respuesta del ejecutivo de izquierdas a la ola de protestas desatada tras el desalojo de Maricarmen Abascal, una mujer de 87 años que fue expulsada del apartamento de Madrid en el que había vivido durante siete décadas, después de que la empresa propietaria intentara elevar fuertemente su alquiler.
La anciana, que permanecía ingresada en un hospital madrileño desde el desalojo, falleció este miércoles, según informó el Sindicato de Inquilinas.
Las movilizaciones iniciadas tras su desalojo, y que incluyeron la instalación de una acampada de protesta en el centro de Madrid y otras ciudades, fueron organizadas principalmente por estos sindicatos. Pero el llamado a la huelga general recibió también el apoyo de las dos principales organizaciones sindicales de España, Comisiones Obreras (CCOO) y UGT.

Tras ocho años en el poder, Pedro Sánchez se encuentra también debilitado por las investigaciones sobre presuntos casos de corrupción que afectan a personas de su entorno cercano, y a colaboradores clave de su Partido Socialista (PSOE).
El presidente del gobierno anunció el martes que volverá a llevar al Parlamento dos nuevos decretos sobre vivienda con el propósito de que sean aprobados en una comisión legislativa especial, creada tras la disolución del Congreso de los Diputados.
Decenas de miles de personas tomaron Madrid y otras ciudades españolas el 3 de octubre para exigir soluciones a la crisis de la vivienda, después de que el Congreso rechazara medidas paliativas del Gobierno de Pedro Sánchez, sometido a presión para que adelante las elecciones.
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La jornada culminó con momentos de tensión luego de que grupos de extrema derecha se concentraran en el centro de Madrid e intentaran llegar hasta el campamento por la vivienda que se instaló desde hace una semana en la céntrica Puerta del Sol.
Al mediodía, unas 70.000 personas habían participado en la manifestación, de acuerdo con la delegación del gobierno español en Madrid. El Sindicato de Inquilinas, uno de los organizadores, elevó hasta 500.000 la cifra de manifestantes.
Varias hileras convergieron en la Plaza de Cibeles bajo el lema “Hacia la huelga general”.

Centenares de personas salieron también en ciudades como Palma de Mallorca, Santander, Segovia y Toledo, mientras que en Barcelona la protesta se suspendió por un temporal.
En Valencia, la marcha terminó en enfrentamientos entre la policía y algunos manifestantes. Se saldó con nueve agentes heridos leves y cinco personas detenidas, según informó la prensa local.