AFP · 20 de octubre de 2026
El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Türk, condenó este martes “todos los actos de violencia” ocurridos durante las manifestaciones de días recientes en varios países europeos e instó a las partes implicadas a “rebajar las tensiones”.
“Las manifestaciones de gran envergadura que tienen lugar en Albania, Bélgica, Francia, Italia y Portugal suscitan preocupación en materia de derechos humanos. Condeno todos los actos de violencia y llamo a todas las partes implicadas a rebajar las tensiones y a evitar más violencia”, señaló Türk en un comunicado.
“Las personas tienen derecho a manifestarse pacíficamente y a hacer oír su voz. Los Estados deben facilitar el ejercicio de estos derechos”, añadió el funcionario.

En su nota, Türk lamentó tanto los actos de vandalismo como una respuesta en ocasiones “excesiva” de las fuerzas del orden.
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“Lamento las acciones de quienes aprovechan las manifestaciones para cometer actos de violencia y vandalismo contra bienes públicos y privados. Estas personas deben rendir cuentas individualmente por sus actos”, afirmó, sin citar ejemplos ni países concretos.
En tanto, se declaró “preocupado por las informaciones sobre un uso innecesario y excesivo de la fuerza contra manifestantes”, incluidos menores de edad.
“Los Estados deben garantizar que toda actuación de las fuerzas del orden sea legal, necesaria y proporcionada”, añadió, evitando también mencionar incidentes específicos. “Las denuncias de uso ilegal de la fuerza deben ser objeto de investigaciones rápidas, eficaces e independientes”, reclamó además Türk.

Türk también instó a los Estados a “entablar un diálogo” con los manifestantes, especialmente los jóvenes, y a “adoptar medidas concretas para responder a sus preocupaciones legítimas y fundamentales”.
El pronunciamiento del Alto Comisionado responde a la ola de movilizaciones que cruzó el continente durante el fin de semana impulsada por miles de jóvenes que reclaman soluciones a la crisis inmobiliaria, recortes educativos y el encarecimiento general de la vida.
En Portugal y España, los inconformes instalaron campamentos para exigir frenar la especulación de alquileres, mientras que en Bélgica las marchas se centraron en rechazar el alza en las matrículas universitarias.
El foco de mayor tensión ocurrió en Francia e Italia. En París, Lyon y Lille, las autoridades implementaron toques de queda y prohibieron las manifestaciones en zonas céntricas tras enfrentamientos con la policía y el saqueo de comercios.

El presidente Emmanuel Macron reconoció fallos en el operativo de seguridad luego de que un menor perdiera una mano por una granada aturdidora disparada por las fuerzas del orden, un incidente por el cual el gobierno ya enfrenta denuncias por violencia agravada. En Roma, los disturbios concluyeron con 160 detenidos, en su mayoría menores de edad.
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