AFP · 1 de agosto de 2026
España anunció el sábado la vuelta a una “razonable normalidad” en Ceuta tras la partida de casi todas las decenas de miles de personas que cruzaron desde Marruecos a este enclave norteafricano, lo que desató una crisis migratoria en Europa.
El ministro del Interior español, Fernando Grande-Marlaska dio un mensaje de tranquilidad y aseguró que, aunque “la crisis no se da por cerrada”, la situación es de “razonable normalidad”.
También afirmó que “casi todos” los migrantes que entraron masivamente en Ceuta el jueves -hasta 60.000 en apenas 24 horas- ya habían salido, aunque reconoció que es difícil dar cifras exactas. Sin embargo, el presidente de la ciudad, Juan Vivas, negó que haya “normalidad” y aseguró que todavía hay “miles de personas que deben ser retornadas”.
La ciudad autónoma de Ceuta, de unos 84.000 habitantes, vivió una de las peores crisis migratorias de su historia con la llegada de decenas de miles de personas, en su mayoría hombres jóvenes y adolescentes, tanto a nado como saltando las vallas fronterizas.

Al menos 67 de ellas murieron en el intento de llegar al enclave, según un nuevo balance del gobierno.
El sábado comenzó la instalación de una nueva barrera flotante que se extiende en el mar junto al espigón de hormigón que delimita esta frontera, una de las dos terrestres entre África y la Unión Europea (la otra es la de Melilla, la otra ciudad autónoma española en el norte de África).
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La llegada de miles de personas desencadenó una crisis diplomática entre España y algunos de sus socios europeos, empezando por Italia. Acusan al Gobierno del socialista Pedro Sánchez de ser demasiado permisivo en materia de inmigración.
Sánchez reaccionó pidiendo una reunión urgente de los ministros del Interior de la Unión Europea.
En una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, lamentó “prejuicios, noticias falsas, ignorancia o intereses políticos” y denunció una reacción “egoísta, polarizante e ilegal”.
Horas después, 22 líderes europeos se sumaron a la petición de una reunión urgente, entre ellos la italiana Giorgia Meloni y el jefe del gobierno alemán, Friedrich Merz.
Juan Jesús Vivas, presidente de la ciudad autónoma de Ceuta, indicó que “unas 60.000 personas” entraron a la ciudad en menos de tres días, entre el miércoles y el viernes. El Ministerio del Interior español, por su parte, situó el número de llegadas en unos 50.000.
La cifra representa alrededor del 70% de los cerca de 84.000 habitantes del pequeño territorio de 18,5 km².
Es además muy superior a las de mayo de 2021, cuando en muy pocos días llegaron unas 12.000 personas a Ceuta.
La mayoría de los cerca de 60.000 migrantes que llegaron desde Marruecos a Ceuta en los últimos días ya había abandonado el enclave español del norte de África este sábado, según las autoridades.
Sin embargo, las imágenes de migrantes llegando masivamente a la ciudad autónoma española levantaron interrogantes sobre por qué Marruecos permitió que tantas personas se dirigieran hacia el enclave español.

Según el periodista Ignacio Cembrero, especialista en política en el Magreb, desde el miércoles las fuerzas de seguridad marroquíes “están de brazos cruzados”.
“Para llegar al espigón que marca la frontera entre Ceuta y Marruecos hay barreras de policías y de fuerzas auxiliares que es evidente que les han dejado pasar. Si no, esto no habría sucedido”, aseguró.
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En una comparecencia el viernes, el presidente español, Pedro Sánchez, habló de “violación y ataque a la integridad territorial”.
La Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) pidió el sábado que se abriera una investigación independiente para “aclarar por completo” las causas de esta afluencia de migrantes.

Según los expertos consultados por la AFP, hay varias explicaciones posibles.
Una sería la sentencia del Tribunal Supremo español del pasado 8 de julio, que dictaminó que las llamadas “devoluciones en caliente” (devolver de forma inmediata a un migrante que cruza irregularmente la frontera sin abrirle un procedimiento administrativo de expulsión) no se aplican en el caso de las llegadas por mar.
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El viernes, Sánchez dijo que las “mafias que trafican con seres humanos” habían hecho una “lectura interesada” de esa decisión.
Según la sentencia, esta “devolución exprés” solo puede aplicarse a las personas que rebasen “los elementos de contención fronterizos establecidos, como las vallas”, pero no a quienes lo hagan por mar, como hicieron muchas de las personas que llegaron a Ceuta.
“Sin duda, la sentencia del 8 de julio (…) ha jugado un papel. Pero eso no explica el nivel de movilización, que es muy alto”, apuntó Cembrero.
Otros sostienen que la llegada masiva podría haber sido alentada por la regularización de migrantes anunciada recientemente por el gobierno socialista de Sánchez o por la perspectiva de un próximo cambio de ejecutivo menos favorable a la acogida de migrantes, hipótesis difíciles de confirmar, según los analistas.

Los analistas también apuntan que las crisis migratorias recurrentes y el supuesto laxismo de las fuerzas de seguridad marroquíes para “abrir las puertas” serían un arma de presión diplomática.
Marruecos reivindica su soberanía sobre Ceuta y Melilla desde su independencia en 1956, pero España ha rechazado de plano cualquier negociación sobre las dos ciudades.
Según Cembrero, “las autoridades marroquíes han visto una oportunidad de forzar a España a negociar el futuro de esas ciudades”.
No. Las autoridades españolas insistieron en que, en virtud de las normas del espacio Schengen, Ceuta y el otro enclave español en el norte de África, Melilla, están sujetas a procedimientos específicos que incluyen controles fronterizos para cualquier persona que quiera viajar por vía aérea o marítima a la España peninsular.
Además, subrayaron que entrar irregularmente en Ceuta no da derecho a permanecer en España, ni a viajar a la Península, ni a circular por Europa.
Según las autoridades, ninguna de las personas que cruzaron irregularmente a Ceuta salió de la ciudad hacia el territorio continental europeo.
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, también afirmó que “ni una sola persona llegó a España continental ni al resto de la UE”.

Varios países europeos reaccionaron con firmeza ante esta crisis migratoria.
Italia anunció la suspensión temporal del acuerdo de libre circulación (tratado de Schengen) con España, con el respaldo de Finlandia y Dinamarca.
La decisión ha sido duramente criticada por Madrid, y aún no se tiene claro su alcance. Expertos legales consultados por la AFP insisten en que es imposible aplicarla en el marco jurídico actual.
Por su parte, el presidente francés Emmanuel Macron expresó su “solidaridad” con España junto con el Reino Unido, si bien luego Francia anunció que multiplicaría por cinco el número de policías y gendarmes en la frontera franco-española el sábado.
Portugal también anunció un refuerzo de los controles en las fronteras terrestres y marítimas del sur del país.
Ante esta situación, los ministros del Interior de los países de la UE se reunirán el martes por videoconferencia, después de que España y, posteriormente veintidós países del bloque -entre ellos Italia, Alemania y Dinamarca-, urgieran el sábado a responder a la situación.