AFP · 21 de mayo de 2026
Israel anunció este jueves que deportó a todos los activistas extranjeros de la flotilla para Gaza capturados esta semana por las fuerzas israelíes en aguas internacionales, tras la indignación por el trato que recibieron durante su detención.
Tras la difusión de imágenes de los activistas con las manos atadas y la frente contra el suelo, España, Irlanda e Italia pidieron sanciones de la Unión Europea contra el ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, quien publicó los videos.
Los cerca de 430 tripulantes —entre ellos cinco mexicanos— que iban a bordo de unos 50 barcos fueron interceptados el lunes por el ejército israelí en el Mediterráneo, al oeste de Chipre, y luego fueron llevados por la fuerza a Israel y detenidos en la prisión de Ktziot, afirmó la organización Adalah, que los representó legalmente.
“Todos los activistas extranjeros de la flotilla de la Solidaridad con Palestina han sido deportados de Israel. Israel no permitirá ninguna violación del bloqueo naval legal sobre Gaza“, declaró el vocero del Ministerio de Relaciones Exteriores, Oren Marmorstein.
La ONG había señalado que los activistas debían comparecer ante la justicia para su deportación, pero un portavoz de la organización contactado por AFP, Moatassem Zeidan, indicó que finalmente “no serán presentados ante los tribunales”.
Adalah indicó que fueron llevados al aeropuerto de Ramon –cerca de Eilat, en el sur de Israel– para ser expulsados del país. Los activistas egipcios y jordanos fueron trasladados a sus respectivos países, a Taba y Aqaba, cerca de las fronteras con Israel.
No obstante, una activista germano-israelí que viajaba en el mismo convoy marítimo, salido de Turquía tras la intercepción en abril por parte de Israel de una anterior flotilla para Gaza frente a las costas de Grecia, deberá comparecer ante un tribunal en Ascalón.

Los activistas de la Global Sumud Flotilla buscaban llamar la atención sobre la situación humanitaria en la Franja de Gaza —devastada por más de dos años de guerra entre Hamás e Israel— rompiendo el bloqueo marítimo que el Estado hebreo impone al pequeño territorio palestino costero.
El ministro Ben Gvir provocó el miércoles una ola de indignación en el extranjero e incluso dentro de su propio gobierno al publicar un video de los activistas de la flotilla arrodillados y con las manos atadas.
Una joven que gritó “Liberen Palestina” al paso del ministro terminó con la cabeza presionada contra el suelo por los servicios de seguridad, de acuerdo con las imágenes.
Gvir, del partido Poder Judío, fue criticado por el primer ministro Benjamin Netanyahu y por el ministro de Relaciones Exteriores israelí.
Pero Netanyahu defendió que su país “tiene pleno derecho a impedir que flotillas provocadoras de partidarios terroristas de Hamás” entren en sus aguas territoriales y lleguen a Gaza”, en referencia al movimiento islamista palestino, que desencadenó la guerra al lanzar un ataque en octubre de 2023.
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Las reacciones internacionales, especialmente de los países cuyos ciudadanos fueron detenidos, no tardaron en llegar.
El jefe del gobierno de España, Pedro Sánchez, calificó las imágenes de “inaceptables” y anunció que su país impulsará que se impongan sanciones de la UE contra el ministro israelí.
El trato dado a los detenidos fue calificado como “inadmisible” por Italia y el canciller Antonio Tajani declaró que pidió sanciones contra el ministro israelí.
En tanto, el primer ministro de Irlanda, Micheal Martin, pidió al Consejo Europeo, en una carta a la que tuvo acceso la AFP, que la UE tome “nuevas medidas” contra Israel.
La relatora especial de la ONU sobre la situación de los derechos humanos en los Territorios Palestinos Ocupados, la italiana Francesca Albanese, señaló en X que lo que sufrieron estos activistas es “un trato de lujo comparado con lo que se inflige a los palestinos en las cárceles israelíes”.
Alessandro Mantovani, un periodista italiano detenido con los activistas de la flotilla y deportado antes que los demás, dijo este jueves al llegar al aeropuerto de Roma-Fiumicino que él y otros activistas “llevados al aeropuerto Ben Gurion con esposas y cadenas en los pies, y metidos en un vuelo a Atenas“.
“Nos golpearon. Nos patearon y nos pegaron puñetazos”, dijo refiriéndose al trato recibido por las fuerzas de seguridad.
Dario Carotenuto, un diputado italiano igualmente detenido y deportado, relató que les apuntaron con rifles.
“Creo que fueron los segundos más largos de mi vida“, afirmó.