Eréndira Aquino · 19 de mayo de 2026
Después de 30 horas de operaciones, el ejército israelí interceptó a la totalidad de los barcos que continuaban navegando en la última etapa de la Global Sumud Flotilla, que buscaban establecer un corredor humanitario y romper el bloqueo a Gaza por parte de Israel.
De acuerdo con el equipo en tierra de la Global Sumud Flotilla, 428 civiles han sido detenidos, “cuyo paradero y estado de salud física y emocional desconocemos hasta ahora”, informaron a través de un comunicado.
Entre los detenidos se encuentran cinco mexicanos: Paulina del Castillo, activista y licenciada en cine y comunicación; Sol González Eguía, psicóloga social comunitaria especialista en trauma; Violeta Núñez, profesora investigadora de la UAM y periodista de Rompeviento TV, así como Diego Vázquez, artista escénico, y Al Muatasem Flores, activista y estudiante de Ciencias Políticas en la UAEH.

El equipo de la Global Sumud Flotilla denunció que durante la intercepción, hace unas horas, las fuerzas israelíes “abrieron fuego contra el barco ‘Girolama’, en el que viajaba Diego Vázquez, con un tipo de munición aún por confirmar”, además de que “una embarcación militar chocó intencionalmente con el barco ‘Sirius’, donde se encontraba Al Muatasem”.
Ante esta situación, de la que tuvieron conocimiento por medio de las transmisiones en vivo que realizaban los activistas desde las embarcaciones, exigieron a las autoridades mexicanas que aseguren el regreso de los connacionales “con integridad y respeto a sus derechos humanos”.
Horas antes de ser detenido, Diego Vázquez compartió en entrevista con Animal Político que a las 11:51 horas (tiempo local), el barco “Girolama” se encontraba a 90 millas de la frontera de Egipto y a 150 de Gaza.
También lee: Una “nueva Gaza”: así es el plan de EU para convertir el territorio palestino en un complejo de rascacielos
“Estamos evadiendo a los barcos israelíes. El chiste es hacerles el trabajo lo más pesado posible, así como ellos asedian a nuestros hermanos y hermanas palestinas, nosotros también queremos hacerles la vida imposible a ellos”.
“Es una forma de demostrar el poder de la sociedad civil organizada, que se pueden hacer muchas cosas y poner el ojo en Gaza, en sus niños, en quienes están en cárceles israelíes, quienes sufren amputaciones y que se pongan los ojos en los huérfanos que han quedado porque asesinaron a sus padres“, comentó.
La Global Sumud Flotilla señaló que se está documentando lo ocurrido en los operativos, así como a los elementos israelíes que participan en estas operaciones, con el fin de entregar los registros a equipos legales internacionales que lideran procedimientos penales en veinte jurisdicciones.

Luego de que se interceptaran todas las embarcaciones de la flotilla que continuaban rumbo a Gaza, Estados Unidos anunció la imposición de sanciones contra redes y personas que, de acuerdo con Washington, permiten a Hamás sostener operaciones, financiamiento e influencia política. Entre ellos, incluyó a la coalición internacional Global Sumud.
En un comunicado, el Departamento de Estado de Estados Unidos afirmó: “Hoy, Estados Unidos está tomando medidas decisivas para atacar las redes internacionales que permiten a Hamás sostener sus operaciones terroristas, expandir su influencia política y socavar los esfuerzos para lograr una paz duradera en Medio Oriente”.
Sigue leyendo: EU sanciona a organizadores de la flotilla de Global Sumud; “socava los esfuerzos de paz” en Gaza, acusa
La administración indicó que las designaciones se enfocan en tres categorías: los organizadores de “una flotilla respaldada por Hamás que intenta llegar a Gaza”; operadores dentro de “redes de la Hermandad Musulmana alineadas con Hamás que facilitan ataques terroristas violentos”; y coordinadores de Samidoun, descrita como “una organización fachada del Frente Popular para la Liberación de Palestina (PFLP)”.
Según las autoridades estadounidenses, “Hamás utiliza a estos facilitadores para mantener su posición en Gaza, financiar sus operaciones y llevar a cabo violencia terrorista más allá de sus fronteras”, mediante la explotación “a organizaciones de la diáspora, instituciones religiosas y supuestos grupos de la sociedad civil para promover su agenda maligna mientras afirma perseguir objetivos humanitarios”.