Francisco Rangel · 19 de agosto de 2026
El tomate que conocemos en México está lejos de ser el único. Existen miles de variedades y tipos de tomates con diferentes precios, colores, tamaños, formas y sabores.
Tan solo en Japón, el Ministerio de Agricultura, Silvicultura y Pesca reconoce por lo menos 300 variedades registradas en el país asiático, mientras que la Universidad Estatal de Oregón señala que existen en el mundo, más de 4,000 tipos de tomates cultivados.
Conocerlos no solo sirve para presumir que sabes preparar una ensalada diferente, la variedad puede determinar qué preparación queda mejor, hacer salsas y guisados más ricos.
Deja de usar el típico jitomate saladette, el tradicional criollo o el de San Marzano, adéntrate al fascinante mundo de los tomates que no sabías que existían.
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Este pequeño tomate italiano con Denominación de Origen Protegida es tradicionalmente una de las versiones más populares en Italia. Se suele conservar formando racimos.
Es de piel gruesa y un sabor intenso, pero concentrado. Su mejor uso está en la elaboración de salsas, las cuales puedes usar en pizzas y pastas.

De color marrón, este tomate es dulce con abundante acidez. El kumato se ha popularizado como un tomate perfecto para comer en fresco.
Funciona bien para ensaladas, pan tomata y las clásicas tapas españolas, pues su sabor puede combinarse a la perfección con alimentos en conserva al neutralizar su salazón. No se acostumbra cocinar, pues pierde sabor.

También conocido como el tomate de árbol, esta es una variedad típica de Centro y Sudamérica. No es un tipo de tomate común, pero puedes encontrarlo en México.
Este fruto andino es perfecto para jugos, chutneys, mermeladas y salsas, pero es importante mencionar que destaca en postres por su sabor agridulce.

Originario de Aragón en España, este destaca por su gran tamaño, una pulpa abundante y su característico color rosado.
Se suelen comer crudos, con aceite de oliva y sal. También acompaña bien un tomate por su textura carnosa que le da cuerpo a cada mordida. Puede funcionar en una ensalada común.

Su piel es de un rojo oscuro tirando a violáceo. Es un tipo de tomate único y muy especial, que entra entre las variedades heirloom.
De textura jugosa y acidez moderada lo hace una opción perfecta para comerlo fresco como fruta del día. Aunque también podría ser una salsa de sabor intenso y profundo.

De aspecto engañoso, parecería una pequeña sandía, pero es un tomate de tonalidades verdes con franjas amarillas. Bien maduro es perfecto pues aporta una acidez muy intensa, que resulta perfecta.
Ideal para realizar conservas, encurtidos y salsas que busquen contraste. Este tipo de tomate es típico de Estados Unidos y es uno de los más raros del mundo.

Otro tomate italiano que se distingue por sus hendiduras profundas e irregulares. Su gra tamaño ofrece una pulpa densa, pero a su vez jugosa.
Es de sabor intenso, pero equilibrado. Puede usarse fresco en ensaladas y como terminación para preparaciones cocinadas. No se recomienda cocinar.

La variedad japonesa ha desarrollado un fuerte interés en el mercado internacional. Pertenece a una familia de tomates poco común. Es de color rosado, de textura firme y sabor balanceado.
Japón apuesta por una gran diversidad de tomates, es por ello que desde 1980 se creó esta variantes y reúne componentes que combinan una textura perfecta y sabor dulce.

El licopeno, uno de los carotenoides del tomate rojo, se puede asimilar de mejor manera en el cuerpo después de ciertos procesos de cocción.
Estudios publicados por The American Journal of Clinical Nutrition encontraron una mayor biodisponibilidad del licopeno en productos de tomate procesados o cocinados, especialmente cuando hay una fuente de grasa de por medio.
Incluso se demostró que cocinar tomate con aceite de oliva aumentó significativamente las contracciones de licopeno en sangre. Esto no significa que el tomate crudo sea peor.
Pero si demuestra que la forma de prepararlo puede modificar la manera en que el organismo aprovecha sus compuestos.
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La próxima vez que compres tomates, no pienses solo en el color. La variedad también es una herramienta culinaria para tus recetas que aporta: acidez, dulzor, firmeza o pulpa.