Francisco Rangel · 21 de julio de 2026
Antes de que el kéfir dominará las redes sociales y todas las secciones de alimentación saludable, otra bebida fermentada ya formaba parte de la alimentación de los pueblos nómadas de Asia Central: el kumis.
También conocida como koumiss o airag, esta bebida forma parte de la alimentación tradicional de Mongolia, Kazajistán y Kirguistán. De sabor ligeramente ácido, con un toque efervescente.
Una joya gastronómica ancestral y poco conocida, que inclusive la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) la considera como uno de los lácteos fermentados más antiguos del mundo.
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El kumis se elabora a partir de leche de yegua fermentada, sin embargo, hoy también existen versiones preparadas con leche de vaca, opción adaptada al mercado moderno.
Debido al proceso natural de fermentación, contiene una muy baja graduación alcohólica. A diferencia de otros lácteos, el kumis destaca por:

Para hacer kumis casero sigue esta sencilla receta:

Aunque los dos son productos fermentados y considerados como “superalimentos” por algunos expertos, el kumis y el kéfir no son lo mismo.
La diferencia radica en su origen, sus ingredientes y sobre todo, su microbiología:
| Característica | Kumis | Kéfir |
| Tipo de ferementación | Láctico-alcohólica (bacterias más levadura) | Principalmente láctica (menor presencia del alcohol) |
| Método de cultivo | Se fermenta con cultivos líquidos, sin nódulos | Requiere nódulos o búlgaros |
| Materia prima | Leche de yegua (rica en lactosa y azúcares) | Leche de vaca, cabra u oveja |
| Efervescencia | Alta | Ligera |
La elevada concentración de lactosa en la leche de yegua, es el secreto del kumis. Los microorganismos tiene más azúcar para comer, que se transforma en dióxido de carbono, motivo por el cual, parece ganarle terreno al kéfir.

Igual que otros alimentos fermentados como el yogur o la kombucha, el kumis destaca por su valor nutricional, sobre todo en su versión no pasteurizada (que mantiene los cultivos vivos).
Algunas de las propiedades que ofrece este lácteo son:
En cuanto a los beneficios que el kumis le ofrece a tu salud son:

En su mayoría tiene beneficios para tener una buena salud digestiva, en donde los probióticos actúan de forma natural para equilibrar la microbiota de tu intestino.
Debido al tipo de fermentación, se pre digiere la lactosa, esto quiere decir que muchas personas que no pueden tolerar bien la leche entera, puedan consumirla con mayor facilidad.
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La gran mayoría de personas que lo prueban por primera vez, podrían describirlo como una fusión entre yogur líquido y una cerveza suave sin filtrar.
Su acidez marcada y su textura gaseosa lo hacen una bebida refrescante, más si está bien fría. Se suele tomar sola o bien, de forma tradicional como algunos países de Asia Central, como un acompañante para carnes rojas o abundantes grasas.

La historia del kumis está ligada a la supervivencia, es un alimento de aprovechamiento máximo. El fraile franciscano Guillermo de Rubruck en el siglo XIII, pudo registrar en sus crónicas de viaje el consumo de esta bebida por el Imperio Mongol.
Mencionó que los jinetes de Gengis Kan tomaban esta bebida espumosa y blanca para mantenerse activos y fuertes durante largas travesías por las estepas. No necesitaba refrigeración pues su ligera fermentación le permitía conservar la leche.
Hoy, en plena era de la salud intestinal, el kumis resurge no solo como una curiosidad, sino como una opción viable para nuestro organismo, un “superalimento” más allá de la tendencia.
El kumis es mucho más que una simple bebida, es un símbolo de hospitalidad, respeto y bienvenida en la historia de las comunidades de las estepas euroasiáticas.