Paulina Figueroa · 15 de septiembre de 2026
El orégano inunda con su aroma las mesas mexicanas para darle más sabor a nuestro pozole, a la pancita o menudo, es el acompañante de salsas y guisos. Hay quienes también lo consumen en forma de té o infusión.
Se trata de una planta aromática que pertenece a la familia de las Lamiaceae. Sus hojas ovaladas y de color verde oscuro desprenden un olor intenso. Se puede cultivar bajo condiciones cálidas en jardines, huertos e interiores en macetas.
El orégano tiene sus raíces en la región mediterránea y Asia occidental. Durante mucho tiempo ha sido parte fundamental de la cocina griega e italiana, extendiéndose hasta la cocina mexicana, donde aporta sabor y aroma a diversos platillos.

La llegada del orégano a México se relaciona con el intercambio de especies vegetales durante la época de la conquista y la colonización española, encontrando en nuestro clima y suelo un entorno propicio para su cultivo.
Actualmente, el orégano cultivado en México es altamente valorado por su calidad y aroma, y se produce especialmente en zonas con climas templados y cálidos. Por ello, es un ingrediente indispensable en diversos platillos de la cocina mexicana, como el pozole.

Por si te interesa: Cómo hacer pan de ajo y orégano (sin horno y con pan duro de ayer)
El orégano, también es llamado orenga y mejorana silvestre, sus hojas se utilizan como especia para sazonar carnes, pescados, aves, salsas (en especial de tomate), ensaladas, pastas, pizzas y caldos.
Es además un ingrediente esencial en la aromatización del pozole, uno de los platillos más tradicionales de México, donde esta hierba se maneja principalmente seca.

En épocas antiguas, el orégano se utilizaba como encanto al plantarse alrededor de las casas para protegerlas de las fuerzas malignas externas. En la actualidad se utiliza dentro de la medicina y las gastronomía mexicana, entres sus beneficios destacan: