Paulina Figueroa · 16 de junio de 2026
El kéfir se ha vuelto una bebida en tendencia en los últimos meses la cual tiene grandes beneficios, sin embargo, no todas las personas deben tomarla debido a que contiene bacterias y levaduras, su consumo no se recomienda para personas inmunodeprimidas, como pacientes con VIH/SIDA, receptores de trasplantes y quienes reciben radioterapia, de acuerdo con El Sabueso.
El kéfir o kefir, cuyas raíces turcas significan “sentirse bien”, es una bebida láctea fermentada, similar al yogur, de consistencia ligeramente densa y a veces grumosa. Se consume desde hace cientos de años en Europa del Este, particularmente por los habitantes de la región montañosa del Cáucaso, quienes poco a poco fueron mejorando la manera artesanal de producirlo, indica el Centro de Investigación en Alimentación y Desarrollo (CIAD).
Contiene una gran cantidad de “microorganismos benéficos” que posteriormente fueron conocidos como probióticos. Los probióticos, cuyo significado es “a favor de la vida”, son microorganismos que forman parte de la microbiota (flora) intestinal.

Ana Sofía Guerra Cantú, nutrióloga clínica, señala que el kéfir o los búlgaros, como también se le conoce, pueden mejorar síntomas como estreñimiento, dolor abdominal, gases y flatulencias, y contribuir a la modulación de la microbiota intestinal en personas con desequilibrios gastrointestinales.
Uno de sus atributos más destacados es su capacidad digestiva en personas con intolerancia a la lactosa. Al ser una bebida fermentada con una alta variedad bacteriana, facilita la digestión del azúcar de la leche.
Quienes presentan alergia a la proteína de la leche de vaca (caseína) pueden recurrir al kéfir de lechada de coco, cuya diversidad bacteriana también puede ser significativa, de acuerdo con el artículo ¿Qué es el kéfir y por qué su consumo no es apto para todas las personas?

El kéfir se utiliza ampliamente en todo el mundo para ayudar en el tratamiento de la tuberculosis y los trastornos gastrointestinales. También se recomienda que los bebés prematuros, los niños, las mujeres embarazadas, las personas que necesitan cuidados y las personas que requieren tratamiento de apoyo consuman kéfir en su dieta diaria debido a su alto valor nutricional y sus efectos beneficiosos para la salud, señala la investigación Determinación de la seguridad de los gránulos de kéfir para la salud pública.
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Es el momento ideal para muchos, ya que al tener el estómago vacío, los probióticos llegan más rápido al intestino. Esto ayuda a absorber mejor los nutrientes y te prepara con energía para empezar el día.
Como el kéfir es una fuente natural de proteínas, a muchas personas les gusta consumirlo después de sus entrenamientos para favorecer el crecimiento y la recuperación muscular.

Tomarlo antes de comer (15 a 30 minutos antes) estimula los jugos gástricos y prepara el sistema digestivo, lo que facilita la asimilación de los alimentos que vayas a consumir después.
Otras personas prefieren beber kéfir con la comida, especialmente si son nuevos en el consumo de alimentos fermentados o intolerantes a la lactosa para ayudar al intestino a adaptarse.
Puede ser un gran aliado para un descanso reparador y una digestión más armoniosa. Además, por ser una opción saciante y ligera, resulta excelente para una cena rápida sin pesadez.
Por otro lado, hay quienes señalan que los beneficios de consumirlo antes de acostarse están relacionados con el eje intestino-cerebro. Dado que el kéfir puede ayudar a regular el sueño y el estado de ánimo, algunas personas han notado que duermen mejor cuando lo consumen antes de acostarse.
En conclusión no existe un mejor horario para tomar el kéfir de leche, todo dependerá de tus necesidades y hábitos. Escucha tu cuerpo y consulta a un profesional de la salud en caso de notar cambios que no son favorables.